Un grupo de exploradores submarinos encontró una barra de plata valorada en unos $100.000 (más de ¢50 millones) que llevaba más de 400 años escondida en las profundidades del océano Atlántico, frente a las costas de Florida, Estados Unidos.
La pieza pertenecía al famoso galeón español Nuestra Señora de Atocha, una embarcación cargada de riquezas que naufragó en 1622 durante una fuerte tormenta.
El hallazgo ocurrió el pasado 13 de junio, cuando los integrantes de una expedición especializada en la búsqueda de tesoros realizaban una inmersión en una zona donde habían detectado señales metálicas.
Lo más curioso es que la barra apareció prácticamente al final del día. Cuando ya parecía que no habría novedades, el buzo Blake Baker detectó el objeto y el equipo confirmó que se trataba de plata.
La emoción fue enorme, y no era para menos. Se trata de la primera barra de plata recuperada de este legendario naufragio en los últimos 27 años.
“Ha pasado muchísimo tiempo”, comentó Baker. De hecho, tanto él como el capitán Drake Nicholas tenían apenas dos años cuando apareció la última barra de plata relacionada con el Atocha.
Un barco lleno de riquezas
El Nuestra Señora de Atocha transportaba un cargamento impresionante rumbo a España. En sus bodegas viajaban oro, plata, monedas, piedras preciosas, cobre, tabaco y otros productos de enorme valor.
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Pero una tormenta asociada a un huracán acabó con el viaje cerca de los Cayos de Florida. El barco se hundió y gran parte de sus tesoros quedó esparcida en el fondo del mar.
De las 265 personas que iban a bordo, solo cinco sobrevivieron a la tragedia.
Durante siglos, el Atocha se convirtió en uno de los naufragios más famosos y codiciados por cazatesoros de todo el mundo.
Aunque gran parte de los restos fueron localizados en 1985 por el legendario explorador Mel Fisher, los expertos creen que todavía quedan cientos de lingotes de plata y miles de monedas ocultos bajo el océano.
¿Qué harán con el tesoro?
La barra fue trasladada a un laboratorio especializado en Key West, donde expertos iniciaron un delicado proceso de restauración.
Los especialistas utilizarán una técnica llamada electrólisis para eliminar la corrosión y los sedimentos acumulados durante más de cuatro siglos bajo el agua.
Para los encargados de la expedición, este hallazgo demuestra que el Atocha todavía guarda muchos secretos y que nuevas sorpresas podrían aparecer en cualquier momento.


