Un desgarrador audio, atribuido a los últimos segundos de un avión privado Learjet 60, comenzó a circular con una serie de mensajes de emergencia que reflejan la desesperación de una tripulación que presuntamente perdió el control de la aeronave antes de un accidente en Florida, Estados Unidos.
Según la información difundida por medios internacionales, el incidente se dio el domingo 1.º de noviembre de 2026, en una zona residencial de Greenacres, cerca de West Palm Beach.
En el viajaban nueve persona, siete pasajeros y dos tripulantes, y todas fallecieron.
La grabación, atribuida a comunicaciones de radio aeronáutica y recuperada de LiveATC.net, contiene frases que muestran una situación crítica.
“¡Mayday, Mayday! Descendemos a 10.000 pies por minuto”, se escucha en la transcripción facilitada.
Segundos después, una voz atribuida a la tripulación advierte que la situación empeora.
“Estamos en sobrevelocidad, descendiendo a 20.000 pies por minuto. ¡Vamos a estrellarnos contra el suelo!”, señala el supuesto registro.
La respuesta atribuida al controlador aéreo de Miami también refleja la gravedad de la emergencia:
“Díganme qué necesitan, estoy aquí con ustedes. Háblenme”.
Uno de los últimos mensajes atribuidos a la aeronave resulta especialmente impactante:
“Maldita sea, ¡se nos acabó el tiempo!”.
La transcripción indica que, poco después, se perdió la comunicación y el controlador intentó establecer contacto nuevamente.
“Noviembre 2 Bravo Delta, ¿me escucha?”, habría preguntado sin obtener respuesta.
Esto se sabe del fatal accidente
La información proporcionada identifica la aeronave con la matrícula N2BD y señala que habría sufrido una pérdida de control durante condiciones meteorológicas adversas.
También menciona una posible acumulación de hielo en las alas y los sensores, así como un descenso extremadamente rápido.
No obstante, esas circunstancias deben tratarse como hipótesis y no como causas determinadas. Para establecer qué ocurrió sería necesario contar con los resultados de una investigación aeronáutica.
El reporte también sostiene que el avión impactó en una zona residencial, provocó daños materiales y no dejó víctimas mortales en tierra.
La Administración Federal de Aviación (FAA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) son las autoridades estadounidenses competentes para investigar accidentes de este tipo, pero no se dispone aquí de un informe oficial que confirme los detalles atribuidos a este caso.

