El mal olor en los zapatos puede convertirse en un problema bastante incómodo, especialmente cuando el calzado se utiliza con frecuencia y no tiene suficiente tiempo para secarse. La humedad y el sudor que se acumulan en el interior crean un ambiente que favorece la aparición de olores desagradables.
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De acuerdo con el medio La Vanguardia, los pies tienen una gran cantidad de glándulas sudoríparas y cuando permanecen dentro de zapatos cerrados, pueden producir bastante sudor. Además, las bacterias presentes en la piel pueden contribuir al mal olor cuando existe humedad.
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Por eso, no basta únicamente con perfumar los zapatos. También es importante prestar atención a la higiene de los pies, permitir que el calzado se seque correctamente y evitar algunas prácticas que pueden hacer que la humedad permanezca en su interior.
Lave bien sus pies y séquelos
Una de las primeras medidas para evitar el mal olor es mantener una buena higiene de los pies. Lávelos diariamente y preste especial atención a los espacios entre los dedos, donde puede quedar humedad después del baño.
Después de lavarlos, séquelos muy bien antes de ponerse las medias y los zapatos. Este paso es importante porque ponerse el calzado con los pies todavía húmedos puede favorecer que la humedad permanezca encerrada durante varias horas.
No use el mismo par todos los días
Si usted tiene varios pares de zapatos, una buena práctica es alternarlos y evitar usar el mismo todos los días. De esta manera, cada par puede permanecer algunas horas sin usarse y tener tiempo suficiente para ventilarse y secarse.
También puede quitar las plantillas, siempre que sean removibles, y dejarlas secar por separado. Si el interior de los zapatos permanece húmedo después de cada uso, el mal olor puede volver rápidamente aunque usted los limpie.
El bicarbonato puede ayudar
El bicarbonato de sodio es otra opción sencilla para tratar los malos olores. Puede colocar una pequeña cantidad dentro de los zapatos y dejarla actuar durante varias horas, preferiblemente durante la noche.
Una alternativa es poner el bicarbonato dentro de un filtro de café o una pequeña bolsa de tela para evitar que quede directamente sobre el material del zapato. Antes de volver a utilizarlos, retire por completo el producto del interior.
No se olvide de las plantillas
Las plantillas también pueden acumular sudor, humedad y suciedad, por lo que conviene prestarles atención cuando aparece un olor desagradable. Si son removibles, puede sacarlas y limpiarlas siguiendo las indicaciones del fabricante.
Cuando una plantilla está muy deteriorada o conserva el mal olor incluso después de limpiarla, podría ser necesario reemplazarla. Esto puede ayudar a evitar que el olor permanezca dentro del zapato aunque el resto del calzado esté limpio.
Deje que los zapatos se ventilen
Después de utilizarlos, evite guardarlos inmediatamente en un espacio cerrado. Déjelos en un lugar ventilado y permita que se sequen por completo antes de volver a almacenarlos.
Si los zapatos se mojaron o quedaron muy húmedos, es todavía más importante darles tiempo para secarse. No conviene guardarlos mientras todavía tengan humedad en el interior, ya que esto puede contribuir a que el mal olor permanezca.
¿Cuándo debería prestar más atención?
Si el mal olor continúa a pesar de limpiar los zapatos y mantener una buena higiene de los pies, conviene revisar qué puede estar provocándolo. También es importante prestar atención si aparecen otros síntomas en los pies, como picazón, descamación, irritación o enrojecimiento.
En esos casos, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud para determinar si existe algún problema que requiera atención. Mantener los pies limpios y secos, junto con una adecuada limpieza y ventilación de los zapatos, puede ayudar a prevenir los malos olores.

