La ciencia sigue dando pasos importantes en la lucha contra el Alzheimer y ahora un grupo de investigadores encontró algo que podría cambiar la forma en que se combate esta enfermedad: algunas personas tienen variantes genéticas que parecen retrasar durante años, e incluso décadas, la aparición de los síntomas.
El hallazgo surge de estudios respaldados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), cuyos expertos intentan entender por qué algunas personas que tienen una alta predisposición genética al Alzheimer logran mantener su memoria y sus capacidades mentales por mucho más tiempo de lo esperado.
Uno de los descubrimientos más llamativos tiene que ver con una rara variante genética llamada APOE3Ch. Según los investigadores, quienes poseen esta variante podrían contar con una especie de protección natural que ayuda a retrasar el deterioro cognitivo, aun cuando tengan genes asociados a desarrollar la enfermedad.
Los científicos también encontraron pistas importantes en otra variante genética conocida como Reelin-COLBOS. Tras analizar cerca de un millón de células cerebrales, concluyeron que esta podría ayudar al cerebro a conservar sus funciones durante más tiempo.
La meta ahora es desarrollar tratamientos capaces de imitar los efectos protectores de estas variantes para retrasar el avance del Alzheimer.
Un caso que sorprendió a los expertos
Otro estudio analizó a un hombre que portaba una mutación genética relacionada con el Alzheimer temprano, pero que logró retrasar la aparición de la demencia durante casi 20 años.
Al revisar su ADN, los investigadores encontraron nueve variantes genéticas adicionales que podrían haber actuado como un escudo biológico contra la enfermedad.
LEA MÁS: Demencia por Alzheimer: aprenda a reconocer los síntomas
Este caso abrió nuevas puertas para comprender cómo algunas personas logran resistir mejor el impacto del Alzheimer, una enfermedad que poco a poco afecta la memoria, el razonamiento y la capacidad de realizar actividades cotidianas.
La apuesta para los próximos años
Los NIH consideran que estos hallazgos podrían ser fundamentales para desarrollar diagnósticos más tempranos y tratamientos personalizados.
Actualmente, más de siete millones de estadounidenses viven con Alzheimer y los científicos trabajan contra reloj para encontrar nuevas formas de prevenir o retrasar su avance.
Además de la investigación genética, los expertos están apostando por pruebas de sangre más precisas, inteligencia artificial y medicina personalizada para detectar la enfermedad antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Aunque todavía no existe una cura definitiva, estos descubrimientos alimentan la esperanza de que, en el futuro, las personas con riesgo de desarrollar Alzheimer puedan conservar sus recuerdos y su calidad de vida durante muchos más años.


