La Familia Peluda

Perros amputados le cambiaron la vida a vecino de Curridabat: “Ellos no se rinden nunca”

José Luis Valverde adoptó a Manita y a Chonky, dos zaguaticos con discapacidad que hoy corren, juegan y le enseñan todos los días el verdadero significado de la resiliencia

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En la casa de José Luis Valverde Valverde, de 38 años, las limitaciones no existen. Allí viven cuatro perros y un gato, pero dos de ellos (Manita y Chonky) son la prueba viviente de que la vida siempre encuentra la forma de seguir adelante.

Este vecino de Hacienda Vieja de Curridabat no solo adoptó perritos amputados, también encontró en ellos una lección diaria de amor, valentía y superación que le cambió por completo la visión de vida.

En la casa de José Luis Valverde Valverde, de 38 años, las limitaciones no existen. Allí viven cuatro perros y un gato, pero dos de ellos (Manita y Chonky) son la prueba viviente de que la vida siempre encuentra la forma de seguir adelante.
Perritos amputados le cambiaron la vida a vecino de Curridabat. Manita es bien activa a pesar de su discapacidad. (Cortesía/Cortesía)

Manita, una zaguatica de cinco años, llegó a la vida de José Luis hace dos años gracias a su voluntariado en Territorio de Zaguates. Antes de ella, el vecino ya había abierto su corazón a Izzy, una perrita de tres patas y un ojo que marcó profundamente su vida y que falleció de viejito.

“En Territorio me preguntaron si estaba listo para otro perrito discapacitado. Me mandaron un video de Manita y quedé enamorado”, recuerda.

La perrita había sido víctima, al parecer, de una agresión humana y debieron amputarle la pata delantera derecha. Tras la cirugía, José Luis se echó encima con dedicación el proceso de curación.

En la casa de José Luis Valverde Valverde, de 38 años, las limitaciones no existen. Allí viven cuatro perros y un gato, pero dos de ellos (Manita y Chonky) son la prueba viviente de que la vida siempre encuentra la forma de seguir adelante.
Chonky es bien animado y nunca deja de juguetear. (Cortesía/Cortesía)

“Me tocó cuidarle la herida después de la amputación, estar pendiente de que sanara bien y darle mucho cariño para que se sintiera segura”, cuenta.

Desde el primer día demostró que venía con el corazón intacto.

“Apenas llegó, los otros perros y hasta el gato la recibieron superbién. Es la chineada de la casa, muy pega conmigo y medio celosilla si le hago cariño a otros. Si me ve con otro perro o el gato se viene para que también le haga cariño”.

Y es que Manita no sabe lo que es rendirse.

“A pesar de que no tiene patica, brinca, corre, se tira, se baja de la cama. Tiene una vida más activa que muchos perros completos. Es como si toda la vida hubiera estado con tres patas”.

Hace apenas tres meses la familia creció con la llegada de Chonky Dinamito, otro zaguatico rescatado que enamoró a José Luis.

En la casa de José Luis Valverde Valverde, de 38 años, las limitaciones no existen. Allí viven cuatro perros y un gato, pero dos de ellos (Manita y Chonky) son la prueba viviente de que la vida siempre encuentra la forma de seguir adelante.
Aquí están todos los "hermanitos", de izquierda a derecha: Morocha, Manita, Bobby, Chonky adelantico y el gatico Tom. (Cortesía/Cortesía)

La historia de este peludito es dura: una moto lo atropelló y lo dejó gravemente herido en la calle. Perdió la pata trasera derecha, la trasera izquierda apenas conserva dos deditos y la delantera izquierda quedó solo con un pedacito. Solo la delantera derecha está completa.

Pero si alguien cree que eso lo detiene, está muy equivocado.

“Chonky es la cosa más tierna del mundo. Es superamoroso y dependiente en lo afectivo, pero en lo motoro se desenvuelve superbién”, explica.

El perrito ha desarrollado sus propios trucos para moverse por la casa.

“Corre de cama a cama para pasarse porque sabe que no puede subirse. Es muy inteligente. Y cuando trabajo en casa se me sube al regazo… es el primer jefe”, dice entre risas don José Luis.

En la casa de José Luis Valverde Valverde, de 38 años, las limitaciones no existen. Allí viven cuatro perros y un gato, pero dos de ellos (Manita y Chonky) son la prueba viviente de que la vida siempre encuentra la forma de seguir adelante.
Díganme si estas bellezas no se merecen esta vida que se están dando. (Cortesía/Cortesía)

La llegada de Chonky también ayudó a sanar otra herida emocional: meses antes, José Luis había tenido que despedirse de una perrita, Navy, su compañera de 15 años.

“Yo pensaba darme más tiempo de duelo, pero a los tres meses llegó Chonky y fue una muy buena decisión”.

Para este papá humano, convivir con perritos amputados le transformó la forma de ver el mundo y de entender la inclusión real.

“La primera lección es que todos tenemos derecho a una segunda oportunidad, sin importar la condición. Ellos me han enseñado a no rendirme y a seguir adelante con buena actitud”.

En la casa de José Luis Valverde Valverde, de 38 años, las limitaciones no existen. Allí viven cuatro perros y un gato, pero dos de ellos (Manita y Chonky) son la prueba viviente de que la vida siempre encuentra la forma de seguir adelante.
Bien comiditas, bien chineadas, bien cuidadas, cómo no van a dormir sabrosamente. (Cortesía/Cortesía)

Incluso, asegura que pasó de la teoría a la práctica.

“Uno dice que es inclusivo, pero convivir con ellos me enseñó que ser inclusivo es dar las condiciones idóneas. Por eso les hice una rampa especial en la casa, camino con más cuidado y soy más responsable”.

También derribó un mito que muchos tienen.

“Al principio yo creía que tenía que estar encima de ellos todo el tiempo. Al contrario, ellos hacen sus cosas. Uno preocúpese por darles comida y cariño porque a ellos nadie los para”.

José Luis reconoce que sus animales han sido un salvavidas emocional en momentos muy duros de su vida.

“Un año y medio antes de la pandemia falleció mi papá y el dolor estaba muy reciente. Ellos me ayudaron a entender el duelo. Su compañía, sentirlos cerca… en verdad me salvaron”.

Hoy, con la autoridad que le da la experiencia, lanza un mensaje directo a quienes sienten miedo de adoptar.

“Los perros con discapacidad son puro amor. La gente debe perder el miedo de adoptar un perrito con alguna amputación o enfermedad porque merecen amor y su derecho a vivir”.

En la casa de José Luis Valverde Valverde, de 38 años, las limitaciones no existen. Allí viven cuatro perros y un gato, pero dos de ellos (Manita y Chonky) son la prueba viviente de que la vida siempre encuentra la forma de seguir adelante.
Chonky sufrió un atropello y solo la patica delantera derecha le quedó completa. (Cortesía/Cortesía)

Y lo dice convencido, viendo a sus chineados moverse por la casa.

“Ellos hacen muchas cosas más que brincar o correr como cualquier perro. Tienen la misma energía, las mismas ganas de disfrutar, ladran con felicidad”.

Para él, incluso, hay algo más. “Son hasta más agradecidos. Yo nunca he sabido lo que es tener un perro comprado; los adoptados son agradecidos y con discapacidad lo son muchísimo más”.

Mientras Manita corretea esperando su pollito favorito y Chonky supervisa desde el regazo como todo un jefe, en esta casa de Curridabat queda clarísimo que, cuando hay amor de verdad, ninguna patita hace falta para ser plenamente feliz… y para enseñarle a los humanos a levantarse una y otra vez.

Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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