Por años, a los ticos nos han vendido que el 29 de octubre de 1821 debería ser la verdadera fecha de nuestra Independencia por haber sido el día en que se firmó el Acta del Ayuntamiento de Cartago.
Sin embargo, la reconocida historiadora costarricense y catedrática de la Universidad de Costa Rica (UCR), Patricia Fumero Vargas, nos habló sin pelos en la lengua para poner las cosas en su lugar.
“Esa acta del 29 de octubre de 1821 no nos hizo libres de nada ni de nadie. La Independencia debe celebrarse el 15 de setiembre y no el 29 de octubre como quieren muchos”, aseguró.
El brinco de un imperio a otro
La experta es directa y tajante al aclarar que el documento hecho aquel 29 de octubre en la Vieja Metrópoli no se puede ver jamás como una verdadera declaración de libertad para el país.
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“La razón es tan clara y está escrita en el propio documento. En el segundo artículo se puso, muy claramente, que nos pegábamos de una vez al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide. Para explicarlo mejor: lo único que se hizo fue brincar del rey de España para caer en las manos del emperador de México.
“El acta del 29 de octubre no declara la independencia de Costa Rica porque nos anexa inmediatamente al Imperio Mexicano. Por lo que no puede ser tomada jamás como un acta de independencia”, aseguró.
Fumero explica que en aquel momento el poder estaba totalmente desarmado. Al quedar independiente, cada pueblo o municipalidad jalaba para su propio saco y tenía sus propios representantes. Por eso, lo que firmaron en Cartago ni siquiera representaba el sentir de toda Costa Rica.
Además, la historiadora aclara un detalle que confunde a muchos: la firma del último gobernador español, Juan Manuel de Cañas.
Según la catedrática de la UCR, Cañas firmó el documento del 29 de octubre solo para dar una “transición oficial” y para que la cosa no se descontrolara tanto mientras se pasaba el mando, pero en realidad el poder español ya estaba muerto y esa firma no nos hizo libres.
Si buscamos la fecha en que de verdad mandamos a volar a los imperios, Fumero aclara que fue el 30 de noviembre de 1821, cuando se declaró la independencia real y se le dijo que “no” a México. Ya después, el 1.° de enero de 1822, se firmó el Pacto de Concordia, que fue nuestra primerísima Constitución.
Peligroso rechazo al migrante
Para Fumero (quien se declara enamorada de su natal Cartago, pero fiel a la verdad histórica), celebrar el 15 de septiembre no es un capricho.
“Fue un acuerdo de palabra y de honor entre todos los países de la región (lo que era la Capitanía General de Guatemala). Recordar que somos centroamericanos no es un adorno: es una postura con un peso enorme para el día de hoy.
“Aceptar el 15 de setiembre como la gran fiesta de la región nos ayuda a recordar que somos hermanos con los países vecinos. Por eso, la necedad de querer borrar a Centroamérica de la lista para inflar el acta del 29 de octubre no es solo ignorancia, sino que esconde algo muy feo”, advierte.
“Decir que nosotros no somos centroamericanos y no aceptar ese pacto político del 15 de septiembre tiene un trasfondo ideológico xenofóbico. Si no aceptamos el acuerdo de la región, no aceptamos tampoco al migrante, por ejemplo, al nicaragüense”, agregó.
La historiadora recuerda que esa diferencia entre pueblos avivó, desde el inicio, nuestro pleito interno entre ciudades: San José y Alajuela, por un lado, y Cartago y Heredia, por el otro.
Esa bronca de intereses terminó desencadenando, apenas dos años después, nuestra primera guerra a balazos (la Batalla de Ochomogo en 1823), en la que finalmente se decidió que seríamos un país 100% independiente.
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Apasionada por el tema y ofreciendo disculpas si el tono sonaba muy fuerte, Fumero hizo un llamado directo a la gente para no dejarse engañar.
Para ella, andar diciendo que el 29 de octubre es el día de la independencia es, como se dice en el campo, “jalarle el rabo a la ternera; un error enorme que los historiadores serios no pueden alcahuetear, porque la historia de Costa Rica se construyó con la unión de toda la región y no con un acta firmada en un único pueblo”.





