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9 razones por las cuales es igual de peligroso fumar cigarrillos electrónicos que los de tabaco

Autoridades de la Caja y el IAFA llamaron la atención a los ‘vapeadores’

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Los componentes que se usan para "vapear" son tan peligrosos como los de un cigarro común. Foto: Archivo

Si usted alaba los supuestos beneficios de los cigarrillos electrónicos o los utiliza, le tenemos una mala noticia: el vapor y los aceites que se está fumando no son tan inofensivos como cree y así lo hicieron ver la Caja Costarricense de Seguro Social y el IAFA este viernes en una conferencia de prensa.

A continuación le detallamos los 9 peligros a los que, según la Caja, se exponen quienes escogen el “vapeo” como sustituto del tabaco.

1. No ayudan a dejar de fumar: es falso que sean efectivos para dejar el tabaco; no hay ningún estudio que demuestre que sean un tratamiento efectivo o que se usen como terapia para curar el vicio. Lo que hacen los fumadores es cambiar un vicio por otro.

2. Malestares físicos: el “vapeo”, como se le conoce popularmente, provoca dolor en los ojos y la garganta, falta de aire, mareo, náuseas y tiene efectos negativos cuando lo usan mujeres embarazadas; aumenta el riesgo de enfermedades del corazón y promueve el desarrollo de tumores y enfermedades degenerativas en el cerebro.

3. Malísimos para cualquiera: no lo deben usar niños, adolescentes, embarazadas y mujeres en edad fértil, puede afectar el desarrollo cerebral y hasta provocar la muerte si lo consumen niños.

4. Sustancias cancerígenas: En estos cigarrillos se encuentran sustancias que provocan cáncer, como la nicotina, el propilenglicol, flicerina, glicerol, formaldehido, arsénico, diacetil, ditrosaminas, hidrocarburos aromáticos como benceno y tolueno (cancerígenos) y metales pesados como cromo, níquel, cadmio, plomo y mercurio.

5. Falta información: Los aceites que se usan para la mezcla solo tienen estudios de seguridad para usarlos en la piel, pero ningún estudio habla de los efectos de su consumo inhalado y los que hay están manipulados por las empresas que promueven la venta de estos productos, muchas de ellas tabacaleras.

6. Sin registro sanitario: entre las más de 400 marcas y 7.000 aromatizantes en el mercado mundial no existe registro ni control sanitario que exija informar al usuario de todas las sustancias que hay en los líquidos que se comercializan, como se hace con el tabaco.

7. Prohibido el lugares públicos por ley: su uso está limitado en lugares públicos (por la ley 9028 Ley General de Control del Tabaco), así que si lo agarran fumando dentro de un lugar prohibido por esta ley va a tener el mismo castigo que si usara un cigarro regular.

8. Sin registro médico: estos vapeadores no están registrados como dispositivos o tratamiento médico ni están científicamente probados para la cesación de tabaco, como lo señala la publicidad que se exhibe en establecimientos comerciales donde los venden.

9. Riesgo de explosión: los dispositivos pueden explotar y causar quemaduras y lesiones. Tal riesgo aumenta significativamente cuando las baterías son de mala calidad, se almacenan incorrectamente o son modificadas por los usuarios.

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