Eduardo Vega.3 diciembre, 2018

Los cambios que se anunciaron para el kilogramo por parte de los científicos del Comité Internacional de Pesos y Medidas, el mes pasado, puso a pensar a más de uno, pero el cambio no afectará a la gente que necesita de romanas o básculas para realizar sus trabajos, porque todo va a funcionar igual.

Carniceros y agricultores, por ejemplo, pueden estar tranquilos, porque todo seguirá como antes, ya que la ciencia lo que hizo fue garantizar que los pesos sean exactos, para buscar mejorar la exactitud.

¿Cómo es eso de que sí habrá cambios para el kilogramos, pero su peso no cambiará? Para responder esta pregunta nos fuimos al Laboratorio Costarricense de Metrología (Lacomet), ubicado en la Universidad de Costa Rica en San Pedro de Montes de Oca, donde viven tres kilogramo que son referencia para todo el país, ya que son los responsables de garantizarle a los costarricenses que un kilo pese exactamente un kilo.

Dos de nuestros abuelitos de los kilos costarricenses se pueden ver en la fotografía, el tercero está en estos momentos en Alemania. A los abuelitos los protegen cubriéndolos con cúpulas de vidrio. Cortesía.
Dos de nuestros abuelitos de los kilos costarricenses se pueden ver en la fotografía, el tercero está en estos momentos en Alemania. A los abuelitos los protegen cubriéndolos con cúpulas de vidrio. Cortesía.

Desde hace más de 40 años en Tiquicia hay tres kilos de acero inoxidable que son exactamente igual al abuelo de todos los abuelos de los kilos en el planeta, el cual es conocido como el patrón del kilogramo o “Gran Kilo” y tiene 130 años de existir. El abuelo es un cilindro de 39 milímetros de altura y de diámetro, compuesto en un 90% por platino y en un 10% por iridio. Lo protegen poniéndole encima tres campanas de vidrio y lo guardan en una caja fuerte que está en París, Francia.

En nuestro país hay tres copias de ese kilogramo patrón, son nuestros tres abuelitos ticos, que el Lacomet chinea todo el día, los tres son de acero inoxidable: permanecen en un estante cuadrado de vidrio, solo se pueden tocar con guantes y pinzas, permanecen aislados del polvo y deben estar a un 50% de humedad. Además, la temperatura debe mantenerse entre los 19 y los 20,5 grados Celsius. A los abuelitos los tienen con vigilancia durante las 24 horas del día mediante cámaras de seguridad. Así que mejor cuidados, imposible.

¿Cómo nos afecta?

Esos tres viejitos son los que sirven para calibrar todas las pesas que se usan en el país. Pero, ¿cómo se sabe que en verdad le están dando un kilo exacto de carne, de arroz o de café en el super?

La respuesta es sencilla, esa romana donde le venden cualquier producto por kilos fue calibrada por un laboratorio nacional que está autorizado por el Lacomet que a su vez calibró los equipos de ese laboratorio con la ayuda de los tres abuelitos.

“Contamos con tres kilogramos de referencia debido a la importancia de saber que un kilo es exactamente un kilo. Cada cuatro años los enviamos a calibrar a laboratorios diferentes y así garantizar que se están haciendo bien las cosas. Los enviamos a Alemania, Suiza y México.

El Lacomet chinea a cachete a los abuelitos de los kilos ticos, usan guantes y los tocan solo con pinzas. Olman Ramos, jefe del Departamento de Metrología Física, realiza trabajos de calibración en la fotografía. Cortesía.
El Lacomet chinea a cachete a los abuelitos de los kilos ticos, usan guantes y los tocan solo con pinzas. Olman Ramos, jefe del Departamento de Metrología Física, realiza trabajos de calibración en la fotografía. Cortesía.

“Ellos (los tres patrones) van a seguir con nosotros por muchísimos años más porque están pura vida, nunca los vamos a dejar porque los necesitamos, aquí seguirán trabajando todos los días, siempre hay que tener la referencia física del kilogramo”, afirmó el ingeniero Olman Ramos Alfaro, jefe del Departamento de Metrología Física de Lacomet, quien aclaró que el cambio del kilo que se cacareó tanto a mediado de noviembre pasado no afectará a las personas que vendan sus productos mediante el uso del kilo.

Compras en Internet

Sin embargo, ese cambio sí afectará a industrias como la medicina a la hora de la administración de medicamentos o a la hora de análisis médicos que necesitan un 100% de efectividad. No se les olvide lo que bien dicen nuestros abuelos: “poquito a poquito se llena el vasito”.

A los abuelitos de los kilos les llegó recientemente una nietica, un kilo redondo de silicio. Cortesía.
A los abuelitos de los kilos les llegó recientemente una nietica, un kilo redondo de silicio. Cortesía.

El ingeniero de Lacomet explicó que en compras que se realizan en apps de comercio electrónico como Wish por Internet y en la que se cobra un monto por el peso, se confirma la importancia de los tres abuelitos. Igual sucede con los cobros en las exportaciones e importaciones, que siempre se hacen con base en el peso de la mercadería.

“El país puede estar tranquilo, un kilo seguirá siendo un kilo, todo seguirá igual, aquí lo importante es que cada día la ciencia avanza para garantizar que los pesos sean exactos. Es más, toda industria que tenga que ver con pesos, como por ejemplo los agricultores que venden en la feria del agricultor y que venden por kilos, mejorarán con respecto a la exactitud”, explicó el científico.

Abuelito anda en Alemania

De hecho, el pasado viernes, cuando visitamos el Lacomet (pertenece al ministerio de Economía), uno de los tres abuelitos no estaba, ya que lo mandaron a calibrarse en Alemania y permanecerá allá de “vacaciones”, durante unos quince días.

Tranquilos que las romanas que usted usa todos los días no va a tener que arreglarles nada. Cortesía.
Tranquilos que las romanas que usted usa todos los días no va a tener que arreglarles nada. Cortesía.

A partir del próximo 20 de mayo del 2019, Día Mundial de la Metrología, el kilo se establecerá mediante una fórmula científica, ya no por medio de objeto físico como el kilogramo patrón.

Este cambio se dio porque hace como diez años los científicos del mundo se dieron cuenta que el kilogramos patrón sufrió cambios con respecto a las seis copias que se le hicieron en la misma época, hace 130 años, ya que se obtuvo una variación de 50 microgramos, algo de lo que usted y yo jamás nos daremos cuenta a simple vista cuando ve pesar un poco de carne molida en la carnicería del barrio, porque ese cambio es más o menos lo que pesa un grano de arena.