En medio de las afectaciones que distintos sectores reportan por los altos costos de los combustibles, los agricultores se han visto obligados a ajustar sus dinámicas y calcular gastos para salir adelante con su producción.
El combustible para los productores es un elemento fundamental, pues se utiliza en distintas herramientas, desde vehículos de transporte y carga como pick-ups y tractores, hasta en bombas de motor para fumigar y regar desde reservorios o tanques.
Frente a los costos en el agro
Vianney Rivera, productor agrícola de Tierra Blanca de Cartago, explicó los ajustes que han tenido que hacer para hacerle frente a la situación de los combustibles, la cual se suma a otros factores que les complican su labor.
“Insumos caros, tratados, aumento de combustibles, el dólar barato, y nada baja. Todo sube, más bien, y el impacto de los combustibles es muy grosero, porque el simple hecho de arrancar el carro todas las mañanas para ir a la finca ya es un gasto”.
Rivera le contó a La Teja que en diciembre del año anterior su tanque de gasolina se llenaba con 30.000 colones; actualmente ha aumentado ¢7000 aproximadamente, una bola de nieve que representa un costo más cada semana.
Además, explicó que los agricultores de la zona utilizan bombas de motor para fumigar, las cuales cada semana gastan entre 2 y 3 litros de combustible.
Advierte que existe otra preocupación: ante la amenaza de posibles sequías que traería la parte más fuerte del fenómeno de El Niño, muchos agricultores (entre ellos Vianney) utilizan una bomba estacionaria para poner a funcionar los sistemas de riego cuando hay escasez de lluvias. Debido al alto costo al que podrían llegar los hidrocarburos, la preocupación aumenta, ya que deberán recurrir a esta maquinaria para mantener sus cultivos.
“Gracias a Dios pasamos de gasolina a diésel. Pero aun así, no deja de ser costoso. Es un poquito más económica porque consume menos, pero el diésel está muy caro. Entonces, si uno hace números la ganancia cada vez menor”.
Un dilema tangible
El productor manifestó su preocupación ante los aumentos anunciados en los combustibles, porque eso para ellos significaría encarecer la producción.
“Y en ocasiones más bien nos pagan por debajo del precio de producción, el precio de costo. Entonces, sí es un tema bastante complicadillo”.
Junto a esto, indicó: “Al final de cuentas, las cosechas para llegar a los supermercados o al Cenada, para llegar a la mesa los alimentos que producimos nosotros, los agricultores, van a sufrir otro incremento, porque todo se mueve por los combustibles”.
