Silvia Núñez.2 marzo
La enfermera del Ceaco Tatiana Sancho Chacón se convirtió en la primera persona del campo de la salud de Costa Rica en recibir la vacuna. Archivo
La enfermera del Ceaco Tatiana Sancho Chacón se convirtió en la primera persona del campo de la salud de Costa Rica en recibir la vacuna. Archivo

A días de cumplirse un año del primer caso reportado de covid-19 en el país (6 marzo 2020) hay quienes todavía afirman que estamos frente a un invento.

Los casi 2800 fallecidos tampoco los convencen de que luchamos contra una pandemia y por eso, aunque ya contamos con vacunas para combatirla, se niegan a ponérsela.

Según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) hay 309 funcionarios --de 56.000-- que no quieren vacunarse. Son solo un 0.49% del total, pero llama la atención que, estando en la primera fila, muestren tanta desconfianza.

El Ministerio de Salud anunció el 22 de febrero que la aplicación de la vacuna contra el coronavirus no es opcional, será obligatoria para todo su personal, el de la CCSS y el de atención directa en primera línea del Instituto Nacional de Seguros.

La Teja habló con uno de esos trabajadores que se resiste a vacunarse. Es asistente de pacientes en uno de los principales hospitales de San José y, a petición suya, no lo llamaremos con el nombre real, le diremos “Luis”.

Dice no creer en “nada de eso” y analiza presentar un salacuartazo para evitar que lo vacunen a la fuerza.

Cuando nació, a “Luis” le detectaron un trastorno en las glándulas suprarrenales (producen hormonas indispendables para vivir) y debe tomar pastillas de por vida, y según él, la vacuna podría causarle más problemas de salud.

Cuenta que existe presión en el hospital hacia los funcionarios que han rechazado vacunarse y que uno de sus mayores temores es que, si continúa negándose, lo despidan luego de más de 20 años de trabajo.

La conversación con “Luis” fue por teléfono el viernes 26 de febrero.

– ¿Cuáles son sus razones para rechazar la vacuna?

Yo tengo un trastorno endocrino y tengo que estar tomando tratamiento desde hace muchísimos años. Es por eso.

– ¿Y por qué le preocupa la vacuna contra el covid-19?

No sé qué reacción me pueda dar, eso es todo. Como no hay evidencia científica tan amplia, como dicen, no me permite saber cómo voy a reaccionar. Prefiero no aplicármela.

–¿Qué padecimiento tiene?

Tengo un trastorno de las glándulas suprarrenales, lo tengo desde que nací y estuve mucho tiempo hospitalizado en el hospital de Niños. Cuando cumplí la mayoría de edad pasaron mi caso al San Juan de Dios para seguir con el tratamiento.

–¿Se ha contagiado de coronavirus?

No, no me ha dado. Por eso también es que no sé cómo va a reaccionar mi cuerpo con esa vacuna. En mi familia no ha pasado nada. Mi abuelita, que es mi mamá de crianza, tiene noventa años y está mejor que cualquiera de veinte. A ella no le ha dado nada.

–¿Cuáles cuidados ha tenido para no contagiarse estando tan expuesto?

Primero que nada no aglomerarse y, segundo, tener una buena alimentación e higiene. Hacer ejercicio también ayuda a tener buena salud.

Las primeras vacunas de Pfizer contra el Covid-19 empezaron a llegar al país el 23 de diciembre y se le aplicaron al personal de primera respuesta de los hospitales. Archivo
Las primeras vacunas de Pfizer contra el Covid-19 empezaron a llegar al país el 23 de diciembre y se le aplicaron al personal de primera respuesta de los hospitales. Archivo

–¿Durante todo este tiempo no ha tenido sospechas de estar contagiado?

Tengo documentos en los que se confirma que me he hecho tres hisopados y los tres me han salido negativos, son muchas cosas las que me llevan a pensar que no necesito la vacuna. Me he hecho las pruebas porque me las solicitaron debido a otros compañeros que salieron con síntomas, no porque yo haya querido.

–¿Usted cree en este virus o no?

Para mí eso es solo un invento. Imagínese que ya hay un robot que detecta el coronavirus, ya hay una vacuna en menos de un año. Además, ¿por qué a la comunidad indigente no la vacunan? Ellos son los más ignorantes y a los que más hay que cuidar, pero usted no ve los a hospitales anunciando que tienen tal cantidad de indigentes contagiados, porque al Gobierno tampoco le interesa vacunarlos.

“Muy poco me enfermo, ya tendría que ser una descompensación o que comí algo que me cayó mal y me dio diarrea, pero yo me siento muy sano”, dijo “Luis”.

–¿Lo han presionado para que se vacune?

Nos pasan presionando, y no es justo, violan los derechos humanos por querer dominarle la vida a uno y amenazándonos con despidos o con normas disciplinarias. Nos dicen que si nos pasa algo por no vacunarnos no se van a hacer cargo y tampoco nos quieren indemnizar.

Estaba hablando con la abogada del sindicato (de enfermeros) porque quiero poner un recurso de amparo. Ella me dijo que hay que tener ciertas bases para ponerlo, como presentar una certificación médica de mi problema.

A un año de la pandemia por covid-19 se han autorizado de momento la aplicación de solo dos vacunas, la Pfizer-BioNTech y la de ModernaTX, Inc. AFP
A un año de la pandemia por covid-19 se han autorizado de momento la aplicación de solo dos vacunas, la Pfizer-BioNTech y la de ModernaTX, Inc. AFP

– ¿Qué le dice la gente cuando comenta que no se quiere vacunarse?

Esto yo no lo comento con nadie, solo con mi familia, mi señora y mis padres. Ellos me dan la razón porque saben que tengo que tomar tratamiento de por vida y como no sabemos qué efecto me va a ocasionar ni si ellos (la Caja) se va a hacer cargo si me pasa algo.

Eso (vacunarse) da dolor de cabeza, mareos, es lo que me han dicho los compañeros. A algunos no les da nada, pero no sé qué ocurrirá en mi situación.

– ¿Ya consultó con el médico que lleva su caso para ver qué le aconseja?

Sí, ya lo llamé y me dice ‘ponétela’, que me va a hacer bien porque voy a estar protegido. Pero lo estoy dudando.

– ¿Qué opina de que ahora es obligatorio vacunarse?

Me parece una violación a mis derechos. Es como si a usted le dijeran: ‘tomate esta pastilla para este padecimiento’, y cuando uno pregunta ¿y si me pasa algo?, le respondan que lo echan si no lo hace. Para mí hay un trasfondo y por eso las amenazas, porque son muchos los que no se quieren vacunar dentro del sistema de salud. ¿Cómo lo van a despedir a uno por eso? Ni que estuviéramos robando o haciéndole algo a la institución.

– ¿Tienen que firmar algún documento haciendo constar que no se van a vacunar?

Tenemos que firmar un consentimiento de la Caja, si usted lo firma hace constar que todo corre por sus propios riesgos y que si le pasa algo (fallecer) no se hacen cargo. Yo aún no lo he firmado.

El asistente de pacientes asegura que dentro de la institución los están presionando para vacunarse. Foto con fines ilustrativos
El asistente de pacientes asegura que dentro de la institución los están presionando para vacunarse. Foto con fines ilustrativos
“ Yo tengo mi diagnóstico desde que nací, fui muy complicado, ahí me tomo mi tratamiento y usted cree que es justo que lo echen a uno por esto”, dijo “Luis”.

– Usted está cerca de los pacientes, ¿no le preocupa llegar a contagiarlos por no estar vacunado?

No soy solo yo el que trabajo ahí, tengo sesenta mil compañeros que trabajan día y noche y que también se pueden contagiar. No es que me sienta inmune, pero como no he sentido nada y yo sigo sin creer que ese virus exista.