Shirley Sandí.19 junio
Steve y Mickie cumplieron su sueño de casarse en la playa. Foto Russell Heeter Photography
Steve y Mickie cumplieron su sueño de casarse en la playa. Foto Russell Heeter Photography

Una boda hecha en una playa tica ganó un premio internacional que resalta las más chuzos efectuadas en el mundo.

Triunfó en la categoría de concepto.

La organizadora de bodas Meghan Cox y su empresa –Mil besos– fue una de las ganadoras de la 11 edición de Belief Awards, un concurso internacional de organizadores de matrimonios.

Cox arrasó con un matrimonio muy “tuyú” realizado nada menos que en Tamarindo, Guanacaste.

La ceremonua fue el 16 de marzo anterior y se casaron dos estadounidenses identificados solo como Mickie y Steve, ambos de 31 años y naturales de Minneapolis, Minnesota.

La pareja eligió Tamarindo porque conocieron cuando fueron como invitados a otra boda planeada por Meghan. Fue uno de los primeros viajes que hicieron juntos y les gustó tanto Costa Rica que decidieron casarse aquí frente a las olas y el calorcito.

Dustin Smith animó el evento. Foto Russell Heeter Photography
Dustin Smith animó el evento. Foto Russell Heeter Photography

Tanto la ceremonia como la fiesta se realizaron en Pangas Beach Club. El matrimonio tuvo como escenario un frondoso árbol y unos pedestales a los lados. Nada más.

La fiesta, para 70 invitados, fue sobre la arena, con detalles vintage (es decir, de una época pasada) y un ambiente como el que no puede faltar en Tamarindo, muy relax. Dicho en tico muy al suave.

La novia lució un vestido fabuloso de Hecho con amor y zapatos Reyes; el novio un traje Tommy Hilfigger y zapatos Banana Republic, ambos quedaron como muñecos de queque pues para rematar son muy guapos.

El novio llevó el anillo del abuelo y la novia el que le hizo un joyero privado. Los dos saben que los detalles son importantes.

La luna de miel fue una aventura “made in Tiquicia”. Visitaron montañas, selvas, el bosque nuboso de Monteverde, Arenal, el volcán Tenorio y río Celeste.

“Costa Rica tiene la magia que no hemos encontrado en ningún otro lugar. El pura vida es muy real aquí, hay un aprecio por la familia, la vida, la risa y el amor y escuchamos a los invitados a nuestra boda decir que se llevaron un poco de ese pura vida a su casa”, indicaron los novios.

Los detalles vintage caracterizaron la decoración. Foto Russell Heeter Photography
Los detalles vintage caracterizaron la decoración. Foto Russell Heeter Photography

La pareja se conoció por medio de un amigo en común en Minneapolis, ella es consultora y él ejecutivo de ventas de software y su historia es como de cuento de hadas.

El compromiso había sido en Croacia, mientras caminaban por la playa.

Como locos

“¡Nos encantó la boda! Nuestro objetivo era que nuestros invitados disfrutaran un momento especial. Fue una actividad pequeña para poder pasar más tiempo con ellos. ¡Bailaron toda la noche!

"La decoración, la comida, la música, no podríamos haber pedido nada mejor. De hecho, tuvimos varios invitados e incluso nuestro fotógrafo dijo que era la mejor comida que habían disfrutado en una boda”, contó la novia.

La ceremonia se efectuó bajo la sombra de un frondoso árbol. Russell Heeter Photography
La ceremonia se efectuó bajo la sombra de un frondoso árbol. Russell Heeter Photography

Meghan Cox, la organizadora, es estadounidense y ha vivido en Costa Rica y en los Estados Unidos durante 11 años.

Ha organizado más de 150 matrimonios en Tiquicia. Por algo será que tantas parejas eligen el país.

El
El "pura vida" estuvo presente en todo lado. Russell Heeter Photography

“La belleza de Costa Rica no solo se encuentra en las hermosas playas, las selvas tropicales únicas, sino también en la maravillosa gente que llama a Costa Rica su hogar. Costa Rica es ideal para bodas de destino con gente amable, una naturaleza acogedora, actividades de aventura y hermosos lugares”, dijo Cox a La Teja.

“La única petición principal de los novios fue casarse frente a un magnífico árbol. Optamos por los pedestales para enmarcar a la pareja y exhibir la mayor cantidad de árboles posible y una alfombra vintage a sus pies”, explicó Cox.

La decoración fue muy peculiar, muy de playa. Russell Heeter Photography
La decoración fue muy peculiar, muy de playa. Russell Heeter Photography

La experta contó que los tortolitos estuvieron metidos de cabeza en la planificación y el diseño de ese momento tan especial y siempre mostraron la mente abierta a aceptar detalles originales.

Cox explicó cómo eligieron el concepto y los colores.

La fiesta fue muy playera, puro Tamarindo. Russell Heeter Photography
La fiesta fue muy playera, puro Tamarindo. Russell Heeter Photography

“Tuvimos un par de objetivos en mente al diseñar esta boda. La novia, Mickie, quería abrazar el maravilloso paisaje mientras mezclaba elementos bohemios, tradicionales y tropicales.

“Mezclamos rosado y rojo y orquídeas en maceta al tiempo que agregamos dragones (flores), rosas y follaje oscuro para crear una sensación más suave y romántica. Llevamos servilletas azul marino y nuestra colección personal de copas vintage. Las mesas de madera de teca tenían guirnaldas tropicales”, comentó la organizadora.

A Meghan le preguntamos lo que todos queremos saber: ¿cuánto costó el fiestón?

Pero nada, no quiso soltar prenda.

"Mickie y Steve querían que su boda se sintiera especial, pero relajada y acogedora al mismo tiempo”, Meghan Cox, organizadora de bodas.
La novia Mickie lució realmente hermosa. Russell Heeter Photography
La novia Mickie lució realmente hermosa. Russell Heeter Photography