Durante más de 20 años, Susan Ugarte Vargas cuidó pacientes como enfermera, una profesión que todavía lleva en el corazón. Pero en el fondo, desde mucho antes, había otro sueño que le hablaba bajito: abrir su propia cafetería.
Esa idea nació en Puntarenas, en barrio El Carmen, cuando siendo estudiante de la UCR trabajaba en una panadería. Entre madrugadas, hornos y queques, descubrió una pasión que con el tiempo se convirtió en propósito.
Hoy, esa historia tiene nombre propio: “Donde Su, la cafetería”, un negocito en Moravia que no solo le cambió la vida, sino que la llevó a ser parte de un reconocimiento internacional donde cinco cafeterías costarricenses lograron destacar entre miles en América.
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Un salto entre miedo y fe
Tomar la decisión no fue fácil. Después de dos décadas en hospitales (viviendo muy de cerca la pandemia), Susan decidió darse una oportunidad.
“Yo amo ser enfermera, soy muy enfermera, eso no se me va a quitar nunca. Pero también descubrí que amo profundamente la cafetería. Emprender me ha enseñado muchísimo, de mí misma y de la vida. No me arrepiento, aunque claro que extraño la enfermería”, contó.
Ese salto vino acompañado de miedo, dudas y muchas noches difíciles. “Al inicio el miedo es paralizante. Uno no sabe si va a poder, si lo está haciendo bien.
“Hay momentos de frustración, de cansancio, de llorar… pero todo eso también enseña. Se aprende a manejar el miedo y a seguir adelante con amor, con una propuesta honesta, sin copiar a nadie. Así es como uno va creciendo y la gente lo siente”, reconoció Susan quien está casada con Javier Villalobos y tienen dos hijos: Javier de 20 años y Alejandro de 15.
Café con esencia y propósito
Lo que empezó como un local pequeño en el 2022, hoy es un espacio que combina café de especialidad, repostería artesanal y formación.
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Ese crecimiento también ha sido técnico. Con el paso del tiempo, incorporaron procesos más especializados alrededor del café, desde la selección del grano hasta el tostado y la preparación en taza.
Esto les ha permitido ofrecer cafés más definidos y una experiencia más completa al cliente, que no solo consume café, sino que aprende a apreciarlo y entender su origen.
En su cafetería no solo se sirve café: también se tuesta. Trabajan con grano seleccionado, principalmente de la zona de los Santos, y han desarrollado su propio microtostador. Además, funcionan como escuela de barismo, formando a otras personas en este mundo.
Para Susan, ese proceso también conecta con su historia personal y con la forma en que entiende el servicio.
“Al final, todo se parece mucho a la enfermería: es cuidar, estar pendiente del detalle, de la persona. Aquí tal vez no estoy en un hospital, pero sigo atendiendo gente, escuchando, creando un espacio donde se sientan bien. Eso también es una forma de servir”, explicó.
Pero hay algo más que distingue el proyecto: su enfoque humano.
Susan lidera un equipo conformado completamente por mujeres, seis en total, y ha impulsado actividades que también generan oportunidades para otras emprendedoras.
“Para mí es muy importante crear una red de apoyo entre mujeres. Que este espacio no sea solo un negocio, sino un lugar donde crecemos juntas”, explicó.
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Reconocimiento que sabe a orgullo tico
El esfuerzo dio frutos. Su cafetería fue incluida en un ranking continental de café de especialidad, en el que participaron más de 4.600 cafeterías de Norte, Centroamérica y el Caribe.
La evaluación tomó en cuenta tanto la calidad técnica como el impacto en la comunidad, y Costa Rica logró posicionar cinco cafeterías dentro de esa lista.
El evento de premiación fue en San Diego, California, en el marco del Mundial del Café el pasado 11 de marzo.
Las cafeterías ticas entre las 100 mejores del ranking The Best Coffee Shops, entidad que reconoce la excelencia del café hecho con excelencia, son: Cafeoteca (puesto 14), Nativo Coffee Roasters (29), Buena Vida Coffee Roasters (41), Donde Su La Cafetería (83) y Taste Pura Vida (puesto 96).
“Este reconocimiento es una inspiración, pero también un compromiso. Si antes quería hacer las cosas bien, ahora quiero hacerlas mejor. Representar a Costa Rica son palabras mayores”, aseguró.
Un mensaje para quienes sueñan
A casi cuatro años de haber abierto, Susan lo tiene claro: emprender no es fácil, pero sí vale la pena.
“Siempre dicen que lo propio es sacrificado, pero yo cambié esa palabra por compromiso. Se trata de hacer las cosas bien, con cariño, con disciplina. No hay que empezar en grande, hay que empezar. Lo importante es dar el paso”, dijo.
Y mientras el aroma del café llena su cafetería en Moravia, también deja un mensaje claro: “los sueños, cuando se trabajan todos los días, sí se pueden alcanzar”.







