Karen Fernández.19 agosto, 2018

Tomar té de canela o anís, agua de arroz, agua dulce, fresco de avena, chocolate con marshmellows batidos de maní, fresco de cas, comer atoles o eliminar los frijoles son solo algunas de las recomendaciones que las madres y abuelitas de hoy le dan a las futuras madres para que aumenten la producción de leche materna.

El momento de la lactancia permite generar un sólido vínculo entre madre e hijo. Foto: Archivo
El momento de la lactancia permite generar un sólido vínculo entre madre e hijo. Foto: Archivo

Otras iban más allá y recomendaban no bañarse o le prohibían salir para prevenir los chiflones y que se le secara la leche.

Sin embargo, para el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN), estos no son más que mitos que, en algunos casos, pueden hasta exponer a la madre a otros peligros.

"La producción de leche materna está mediada por hormonas que se derivan de una buena y frecuente succión del bebé y un correcto vaciamiento del pecho. Una mujer que alimenta a su hijo cuando éste lo solicita, sin horarios rigurosos y sin limitar el tiempo de succión, tendrá suficiente leche. El uso de sustitutos como la fórmula infantil, disminuirá las tomas del bebé y por ende, repercutirá directamente en el flujo de la misma”, explicó la doctora Ingrid Broitman, representante del CPN.

Otro mito es el tomar agua en exceso, si bien es recomendable tomar este preciado líquido, tampoco es recomendable que se mande cinco litros diarios.

La hidratación es muy importante durante la lactancia, pero recomienda la nutricionista que se haga cuando sienta sed y que es mejor saciarla con una taza después de darle de mamar a su bebito.

Un estudio mexicano afirma que la ingesta de agua recomendada durante la lactancia varía de acuerdo a la edad de la madre: si la mujer tiene entre 14 y 18 años, debe ingerir 2,9 litros de agua por día, incluyendo la contenida en alimentos sólidos, y si tiene entre 19 y 50 años, 3.5 litros diarios.

Otras mamitas de antaño van más allá de aconsejar qué comer y hasta recomiendan no comer ciertos alimentos como los frijoles por los gases que producen y su asociación a que se le pasaran al niño, pero hay que recordar que los gases del bebé son parte de la vida del mismo y dependen más de la madurez intestinal y la misma naturaleza de la leche, que hacen que se sientan incómodos y pujen.

Los nutricionistas aclaran que esos batidos aportan calorías y nutrientes importantes que pueden suplir la demanda calórica, pero siempre y cuando la mujer lo necesite.

Lo que las madres en este periodo deben hacer es mantener una alimentación saludable y balanceada, con esto, hasta podrán perder peso, pues la demanda de calorías de esta actividad consumirá los bancos de grasa que tenga la mamita.

“Quitar alimentos de la dieta por rutina genera estrés, pérdidas de peso más aceleradas de las deseadas y complicaciones en la madre. Una alimentación deficiente, además de afectar la producción de leche, puede generar anemia o pérdida de masa muscular, entre otras condiciones”, explicó Broitman.

También surgió en algún momento la duda de si se debe limpiar el pecho antes de darle leche a su bebé a lo que la doctora Broitman asegura que no, ni antes ni después se debe limpiar el seno, pues este está perfectamente limpio en todo momento.

Consejos sobre qué comer
  • Coma frutas y verduras variadas todos los días
  • Coma alimentos ricos en proteínas (pollo, pescado, huevo, carne) y bajos en grasas saturadas
  • Aproveche al máximo las leguminosas disponibles que son ricas en fibra y proteínas (frijoles, lentejas, garbanzos)
  • Evitar las frituras y los azúcares refinados, prefiera alimentos naturales y ricos en fibra tales como un buen pan integral y no panadería refinada y superprocesada.
  • Utilizar grasas de buena calidad presentes en el aguacate, las nueces o semillas en general, el pejibaye, las aceitunas y el aceite de olivo
No prive a su bebé de los beneficios

Raquel Aguilar tiene un bebito de dos meses llamado Luciano y se ha visto bombardeada por las recomendaciones de sus tías, su suegra, amistades y personas mayores de todo tipo para que no deje de producir leche para darle a su bebito.

Raquel Aguilar junto a sus hijos Amanda y Luciano a quienes les ha dado de mamar. Foto: Cortesía
Raquel Aguilar junto a sus hijos Amanda y Luciano a quienes les ha dado de mamar. Foto: Cortesía

“Uno en esto escucha de todo, pero yo siempre he sido muy prudente y prefiero consultar con los especialistas (pediatras y nutricionistas) en el campo antes de poner en práctica las recomendaciones, incluso eso lo viví desde que tuve a mi primera hija, Amanda hace diez años”, compartió Aguilar.

Ambos profesionales le han dicho que con tan solo tomar agua, una taza después de amamantar, es suficiente para rehidratarse, cualquier otra cosa sirve de alimento para la madre, no para la producción de leche.

“Sorprende mucho que pese a todos los adelantos tecnológicos que nos permiten mantenernos más informados, sigan prevaleciendo los mitos que lo ponen a pensar a uno si será cierto o no lo que le están diciendo”, agregó la mamita.

Raquel agregó otro mito que tiene que ver con el tiempo recomendable para dar de mamar, pues asegura que muchos le dijeron que no es bueno darles pecho por tanto tiempo como lo hizo ella con su primera hija (dos años y medio).

“Mi hija es una niña supersana e inteligente y si bien le di leche materna por tanto tiempo, complementé la lactancia con la alimentación según las etapas de crecimiento. Jamás dejé de lado la alimentación por darle solo pecho”, aclaró.

Agregó que hay muchas mujeres que no quieren darle de mamar a sus hijos porque duele mucho, porque no les gusta o porque les da pena, y sí es cierto que duele pero están privando a sus bebés de los grandes beneficios que tiene la leche materna.