Para Yanina Aguilera Díaz, la romería no es únicamente una caminata hacia la basílica de los Ángeles. Es el momento de ponerse frente a otra madre: la Virgen María. Por eso, cada 2 de agosto recorre el camino desde Tres Ríos para agradecer, pedir por su familia y confiarle el futuro de su única hija.
A las 5:20 de la mañana del 2 de agosto, Yanina comenzó la romería. Este año, su principal petición tiene nombre propio: Valeria, su única hija, quien termina la escuela y se prepara para presentar las pruebas estandarizadas y el examen de admisión del Colegio Técnico Mario Quirós.
“Le pido mucho a la Virgen que le vaya bien, que pueda entrar al colegio y que siempre la tenga con salud. Como madre, uno sabe que ella entiende lo que sentimos por nuestros hijos. Como madre, sé que ella entiende mi corazón”, contó Yanina.
La romera asegura que la caminata del 2 de agosto es una tradición familiar y una muestra de gratitud, no solo una oportunidad para pedir favores.
“No es solo venir este día. Yo le digo a mi hija que hay que agradecerle a Dios y a la Virgen todos los días, solo por levantarnos ya tenemos mucho que agradecer”, afirmó.
Desde hace cinco años realiza la romería de forma ininterrumpida y desde hace tres la comparte con Valeria, quien ya espera con ilusión cada peregrinación.
Además de pedir por su familia y de agradecer haber conservado su trabajo, Yanina elevó una oración por el país.
“Le pido a la Virgen que haya más amor y más empatía. Me preocupa mucho el maltrato hacia los niños y también las personas que no tienen hogar. Ojalá aprendamos a respetarnos más entre todos”, expresó.
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Con esa mezcla de esperanza, gratitud y fe, Yanina continuó su camino hacia Cartago convencida de que cada paso también es una forma de acercarse a Dios.


