Las manchas de desodorante son uno de los problemas más comunes al lavar la ropa. Ya sean las típicas marcas blancas en prendas oscuras o las manchas amarillas que aparecen con el paso del tiempo, existen remedios caseros que pueden ayudar a eliminarlas y prolongar la vida útil de las prendas.
La clave está en identificar el tipo de mancha y utilizar el método más adecuado.
¿Cómo quitar las manchas amarillas?
Las manchas amarillas suelen aparecer por la mezcla del sudor con algunos componentes del desodorante, especialmente las sales de aluminio.
Uno de los remedios más efectivos consiste en preparar una pasta con bicarbonato de sodio y agua oxigenada.
Mezcle una parte de agua oxigenada con una parte de agua fría y agregue bicarbonato hasta formar una pasta espesa. Aplíquela sobre la mancha, deje actuar durante unos 30 minutos, frote suavemente con un cepillo de cerdas blandas y lave la prenda como de costumbre.
Otra alternativa es utilizar vinagre blanco. Solo debe rociarlo directamente sobre la mancha, dejarlo actuar entre 10 y 15 minutos y luego lavar la ropa. Además de ayudar a eliminar los residuos, también contribuye a neutralizar los malos olores.
Cuando el desodorante deja únicamente un residuo blanco sobre la tela, el problema suele resolverse con mayor facilidad.
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Una opción es mezclar jugo de limón y agua en partes iguales, aplicarlo sobre la zona afectada, frotar suavemente y enjuagar con agua fría.
En telas delicadas también puede utilizar agua micelar, aplicándola con un algodón hasta que desaparezca el residuo.
Cuidado con la ropa oscura
Si la prenda es negra o de colores intensos, es recomendable evitar el uso de agua oxigenada, ya que podría provocar decoloración.
En estos casos funciona mejor el vinagre blanco o una mezcla de sal fina y jabón líquido para platos. Aplique la pasta sobre la mancha, déjela actuar unos 20 minutos, frote suavemente y enjuague con agua fría antes de lavar la prenda.
Actuar tan pronto como aparezca la mancha aumenta las probabilidades de eliminarla por completo y evita que los residuos se adhieran permanentemente a las fibras de la tela.


