La intolerancia a la lactosa puede provocar varias molestias digestivas que suelen aparecer entre 30 minutos y dos horas después de consumir alimentos o bebidas que contienen lactosa, según información de Mayo Clinic.
Entre los síntomas más comunes están la hinchazón, gases, dolor o cólicos abdominales, diarrea, náuseas y ruidos estomacales. En algunas ocasiones también pueden presentarse vómitos.
El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) también señala la distensión abdominal y la diarrea entre las manifestaciones que pueden experimentar las personas con esta condición.
La intensidad de las molestias puede variar según cada organismo y la cantidad de lactosa ingerida.
¿Cómo se detecta la intolerancia a la lactosa?
Presentar estos síntomas no es suficiente para confirmar una intolerancia a la lactosa, por lo que el diagnóstico debe realizarlo un profesional de la salud.
Según el NIDDK y MedlinePlus, una de las principales herramientas es la prueba de hidrógeno en el aliento, que mide la cantidad de este gas después de consumir una bebida con lactosa.
También existen la prueba de tolerancia mediante análisis de sangre y la prueba de acidez en las heces, esta última se utiliza principalmente en bebés y niños pequeños que no pueden realizar correctamente el examen de aliento.
El médico también puede evaluar los síntomas, la historia clínica y cambios temporales en la alimentación para orientar el diagnóstico y descartar otras condiciones que puedan causar molestias similares.
Ante síntomas frecuentes después de consumir productos con lactosa, lo recomendable es buscar valoración médica antes de eliminar alimentos de la dieta o asumir que se trata de esta condición.


