Un fuerte dolor de cabeza no necesariamente significa que una persona tenga migraña. Para llegar al diagnóstico, los profesionales de salud valoran el historial de las crisis, las características del dolor y otros síntomas que aparecen durante los ataques.
La Clasificación Internacional de los Trastornos de Cefalea (ICHD-3) establece que, para la migraña sin aura, deben haberse presentado al menos cinco ataques con una duración de entre cuatro y 72 horas cuando no reciben tratamiento o este no funciona.
Además, el dolor debe presentar al menos dos características: afectar principalmente un lado de la cabeza, sentirse pulsátil, alcanzar una intensidad moderada o severa, o empeorar con actividades físicas cotidianas como caminar o subir escaleras.
Durante el episodio también debe aparecer al menos uno de dos grupos de síntomas: náuseas o vómitos, o sensibilidad tanto a la luz como al sonido. El diagnóstico requiere además que los síntomas no se expliquen mejor por otro trastorno.
¿Qué ocurre cuando la migraña tiene aura?
Algunas personas presentan síntomas neurológicos reversibles relacionados con la migraña con aura. Estos pueden ser visuales, sensoriales o afectar el habla y el lenguaje.
Entre las manifestaciones pueden aparecer alteraciones visuales, sensaciones de hormigueo o adormecimiento y dificultades relacionadas con el lenguaje.
En el aura típica, los síntomas se desarrollan de manera progresiva, son completamente reversibles y cada uno puede prolongarse hasta una hora.
¿Cuándo un dolor de cabeza necesita valoración médica?
Reconocer el patrón habitual de una migraña es importante, pero también lo es distinguir un dolor diferente o acompañado de síntomas inusuales.
Un dolor súbito y extremadamente intenso, o uno acompañado por alteraciones neurológicas nuevas, fiebre, rigidez de cuello, confusión o convulsiones requiere valoración médica urgente, pues existen otras enfermedades capaces de provocar dolores de cabeza.
Llevar un registro con la frecuencia, duración, intensidad y síntomas de cada episodio puede aportar información útil durante una consulta. En personas con dolores muy frecuentes, la propia ICHD-3 señala que un diario de cefaleas puede ser necesario para caracterizar adecuadamente el problema.


