Un infarto silencioso ocurre cuando una arteria coronaria se bloquea parcial o totalmente y el músculo cardíaco queda privado de oxígeno, pero sus síntomas pueden ser leves, atípicos o pasar inadvertidos.
Según información de la British Heart Foundation y el Centro Médico ABC, algunas personas descubren tiempo después que sufrieron uno, por ejemplo, mediante un electrocardiograma. Puede presentarse con mayor frecuencia en adultos mayores, mujeres y personas con diabetes.
Cinco señales que pueden alertar
Una de las manifestaciones es la fatiga extrema: un cansancio repentino, sin explicación clara y que no mejora con el descanso.
También pueden aparecer molestias que parecen digestivas, como indigestión, acidez, náuseas o gases sin una causa alimentaria evidente.
La falta de aire durante esfuerzos leves o incluso estando en reposo constituye otra señal que merece atención.
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Las molestias tampoco necesariamente se concentran en el pecho. Una persona podría experimentar presión, dolor leve o cosquilleo en la mandíbula, cuello, espalda o uno de los brazos.
La quinta señal es una sudoración fría que aparece sin un motivo aparente.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Entre los factores relacionados con un mayor riesgo cardiovascular están la hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, sedentarismo, obesidad y estrés constante.
Que estos síntomas puedan tener numerosas causas no significa que deban ignorarse. Ante señales compatibles con un posible infarto, especialmente si aparecen repentinamente, se combinan o existe un riesgo cardiovascular elevado, corresponde buscar atención médica inmediata en lugar de esperar a que desaparezcan.


