El hallazgo de una cría de manatí encallada en la playa de Tortuguero, Limón, encendió las alarmas de las autoridades ambientales.
La pequeña hembra, localizada el 5 de enero pasado, se halló separada de su madre y en condición crítica. Ahora su caso se ha convertido en el centro de un esfuerzo científico e interinstitucional sin precedentes en Costa Rica.
Tras el reporte, personal del Sinac intentó devolverla al mar, pero el animal volvió a encallar minutos después, confirmando que no podía sobrevivir por sí sola. Ante el riesgo inminente, se realizó un traslado aéreo de emergencia hacia el centro Rescate Wildlife, en La Garita de Alajuela.
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El gran desafío: Aprender a comer con chupón
Para este ejemplar de manatí antillano (Trichechus manatus), el reto más difícil es la alimentación. En la naturaleza, estas crías dependen de su madre unos dos años antes del destete.
“El paso fundamental ahorita es que se acostumbre a alimentarse con un chupón. Es un proceso muy difícil que requiere muchísima inversión de tiempo”, explicó el biólogo de la Universidad Nacional (UNA), Alexánder Gómez Lépiz, quien le ha dado seguimiento al caso.
Por su parte la veterinaria Isabel Hagnauer, del centro de rescate donde está el animal, confirmó que la cría se encuentra estable, pero en una fase sumamente delicada. Se le está suministrando una fórmula internacional especializada, la cual se ajusta progresivamente para evitar cambios repentinos en su sistema.
Mantener a una cría de manatí en rehabilitación puede costar miles de dólares al mes debido a la fórmula láctea especial, que debe importarse y tiene un costo elevado. Además, requiere un equipo de 6 a 8 especialistas que se turnan cada pocas horas, ya que estos animales necesitan contacto y estimulación para no entrar en depresión.
Una especie emblemática del Caribe
El manatí es una de las especies más vulnerables del país, asociada a ecosistemas con pastizales en las bocanas de los ríos caribeños. Son animales dóciles que funcionan como conexión entre poblaciones que migran desde Florida hasta Brasil.
La cría está bajo vigilancia las 24 horas. La Universidad Nacional (UNA) aporta décadas de datos científicos para guiar la rehabilitación.
Los expertos señalan que el objetivo es que la manatí regrese a su hábitat natural, aunque el proceso podría durar años, igualando el tiempo de crianza silvestre.
Este caso no solo busca salvar a un individuo, sino fortalecer el conocimiento sobre una especie vital para el equilibrio de nuestros ecosistemas marinos.
Un símbolo nacional
El manatí fue declarado Símbolo Nacional de la Fauna Marina de Costa Rica en 2014. Se estima que en las aguas del Caribe costarricense (principalmente en Tortuguero y Barra del Colorado) habitan menos de 20 ejemplares, lo que hace que la supervivencia de esta cría sea una victoria crítica para evitar la extinción local de la especie.
A pesar de vivir en el agua, los manatíes son parientes cercanos de los elefantes. Al igual que sus primos terrestres, tienen una piel gruesa, pelos sensoriales (vibrisas) en todo el cuerpo y una inteligencia social asombrosa. Esta pequeña hembra, al no tener a su madre, busca en sus cuidadores ese vínculo de seguridad que es vital para su desarrollo cognitivo.
El camino hacia la libertad de esta pequeña manatí apenas comienza. Su recuperación no solo depende de la ciencia, sino de la conciencia ciudadana para proteger los canales del Caribe. ¿Logrará volver al mar en el 2028? Costa Rica entera sigue de cerca cada mililitro de leche que acepta en su camino a la vida.


