A los 10 años, mientras muchos chiquillos soñaban con ser futbolistas, Jeison Fernández Torres, nacido en el barrio Quemado de Cajón de Pérez Zeledón, ya sabía que lo suyo estaba en la cocina. No era un juego. Era pasión.
“Mi mamá me enamoró de la cocina. Yo le ayudaba en la casa y cuando me tocaba cuidar a mis cuatro hermanos menores, les cocinaba. Ahí fue cuando algo hizo click. Me di cuenta de que me gustaba ver a los demás disfrutar lo que yo hacía”, recuerda.
Hijo de doña Judith Torres y don Cristian Fernández, Jeison creció en el sur, estudió Turismo en Alimentos y Bebidas en el CTP de San Isidro del General y obtuvo su técnico medio. Vivió en Pérez Zeledón hasta los 18 años, cuando decidió venirse a la GAM, a Santa Ana, a buscar oportunidades.
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“Yo sabía que quería tener un restaurante, pero nunca imaginé que sería tan joven ni que sería una pizzería. Pensé que sería algo más variado, pero la vida me fue llevando por otro camino”, cuenta.
De cocinar para 300 a la pizza
En Santa Ana trabajó primero en un colegio internacional, preparando comida para 300 estudiantes. Luego pasó por un restaurante mediterráneo y finalmente llegó a una pizzería reconocida, donde tuvo su primer contacto real con la pizza napolitana.
“Yo no conocía nada del mundo de la pizza. Cuando me mandaron a capacitarme a Tárcoles un mes, descubrí que esto es un universo. Desde la técnica hasta el cuidado con los ingredientes, cada detalle importa. Es un arte”, dice y agrega: “Fue ahí donde escuchó por primera vez del Mundial de Pizza”.
Mundial de Pizza en Nápoles
En noviembre del 2025, Jeison viajó por primera vez fuera del país para competir en el Mundial de Pizza, realizado en Nápoles, Italia, cuna de ese delicioso platillo.
“Fue algo que se salía totalmente de mi realidad. Jamás me imaginé vivir eso, todavía me cuesta asimilar que con 21 años salí a representar a Costa Rica en la cuna de la pizza”.
Compitió en varias categorías y en Gourmet logró el puesto 37, metiéndose en el top 50 entre unos 2.000 pizzeros de todo el mundo. Su propuesta llevaba identidad tica: camote y cebolla caramelizada con café 100% costarricense.
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“A los jueces les llamó la atención el camote porque en Italia no tienen uno como el nuestro. Y cuando probaron la cebolla caramelizada con café quedaron sorprendidos. No imaginaban el café en una pizza, pero les gustó muchísimo”.
Negocito con 21 años
De regreso al país, el destino le puso una oportunidad en redes sociales: una pizzería en venta, llave en mano. No tenía dinero, pero sí ganas.
Gracias al apoyo económico de la familia de su amigo Emilio Barahona Mora, se lanzaron al agua. Así nació Sapori Forno Napolitano, en Belén de Heredia.
“Yo no tenía ni un cinco. Si no fuera por Emilio y su familia, esto no sería realidad. Nos costó muchísimo empezar. Pensábamos que era comprar y ya, pero los permisos, los trámites, todo ha sido un aprendizaje”.
Ubicados en Plaza Centro Belén, en San Antonio de Belén, ofrecen pizzas napolitanas clásicas a precios que rompen el mercado: una margarita personal, por ejemplo, cuesta 5.000 colones.
“Yo dije que iba a ser una pizzería de alta calidad italiana a precio justo. La pizza nació como comida del pueblo. No debería ser un lujo de 15 mil colones una personal. Se puede hacer bien y accesible”.
Trabajan de lunes a lunes, del mediodía a 10 p.m. Atienden por Uber Eats y exprés propio.
Los retos de emprender
No todo ha sido fácil. Dejar el salario fijo fue un golpe de realidad. “Lo más duro es llegar a fin de mes. Pagar alquiler, facturas, proveedores y además pagarme mi salario. Eso es emprender. Nadie dijo que iba a ser fácil ni que habría ganancias desde el día uno”.
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En dos meses ya han vivido grandes satisfacciones: el 14 y 15 de febrero el restaurante se llenó y los comentarios en redes fueron muy positivos.
“Que la gente vuelva es la mayor señal de que lo estamos haciendo bien. Le metemos demasiado cariño a cada pizza para que quien la pruebe quiera regresar”.
Hoy, aquel muchacho de Pérez Zeledón que cocinaba para sus hermanos, lidera su propio negocio y ya sabe lo que es competir en la élite mundial.
“Si algo aprendí es que uno no puede dejar que la edad sea una barrera. Me han dicho que estoy muy joven para emprender, pero si uno se prepara y trabaja duro, las cosas llegan. Yo apenas estoy empezando”, advierte.
Si quiere encargar de estas pizzas o reservar una visita al restaurante, llame al: 8480-1195.






