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Conozca a una familia de ocho integrantes que se dedica a salvar vidas

Juan Carlos Molina tuvo seis hijos, cinco ya son paramédicos y el otro seguramente lo será pronto

Juan Carlos Molina siempre admiró a su papá, Carlos Molina, quien por muchos años fue un cruzrojista apasionado por salvar vidas.

Él decidió seguir el ejemplo de su padre y se hizo paramédico, trabajó en la Cruz Roja durante 15 años y ahí fue donde conoció a Andrea Chacón, su segunda esposa.

“En mi primer matrimonio tuve tres hijos, luego conocí a Andrea y tuve otros tres. Decidí salir de Cruz Roja y entré a trabajar a un empresa privada que daba el servicio de ambulancia, pero años después me quedé sin trabajo, así que mi esposa y yo pusimos nuestro propio negocio.

“Vendimos un carro y compramos una microbús para convertirla en una ambulancia, así empezamos a dar el servicio de soporte médico de forma privada, la primera oficina que tuvimos fue en Desamparados”, contó.

Con el pasar de los años, los hijos de Juan Carlos crecieron y su empresita, llamada “Emergencia Vital”, se fue expandiendo, ahora también, además de Desampa, tiene oficinas en Guadalupe, Coronado y Pavas, en cada una tienen una ambulancia. Lo más curioso de esta historia es que quienes le meten el hombro en su trabajo son sus seis muchachos y su señora, o sea, una familia de ocho al servicio de los demás.

“De mis seis hijos, cinco son ya paramédicos graduados: Josué; Joseline, Jerlyn, Jean Carlo y Allison; solo el menor, Christopher, no lo es porque está todavía en el colegio, pero pareciera que va por el mismo camino (Incluso los ayuda en lo que puede). Para mí es un orgullo ver que todos los miembros de mi familia trabajemos para salvar vidas, eso me llena mucho.

“Mi esposa también es paramédica, pero ella ahorita es la que se encarga de la parte administrativa de la empresa, es un gran apoyo para mí”, contó.

Mucho dolor

Juan Carlos y su familia venden sus servicios a la Caja, a ellos los llaman cuando un paciente que está en un Ebáis o una clínica se complica, para que lo lleven al hospital que corresponda.

“Somos una familia diferente a las demás, porque cuando nos reunimos para desayunar, por ejemplo, lo que comentamos son los casos que atendimos recientemente. Hablamos de los pacientes, las complicaciones que tienen y la forma de abordarlos, duele cuando alguna persona muere porque uno siempre se esfuerza al máximo para ayudar.

“Hay situaciones que duelen mucho, por ejemplo cuando fallece un paciente, hace poco uno de mis hijos vio morir en Aserrí a una muchacha de 21 años, ella tenía covid, mi hijo la intubó, pero ella no resistió. También es doloroso cuando se atiende a un niño quemado o un menorcito entra en paro”, contó.

Con el pasar del tiempo, los ocho aprendieron a lidiar con las emergencias y ya están acostumbrados a casi nunca descansar.

“Nuestra rutina es complicada, a veces estamos libres y nos vamos a comprar el diario y sale alguna emergencia, entonces nos toca dejar el carrito botado en algún pasillo para ir a atenderla, así es nuestra vida”, expresó.

Andrea, por su parte, dice que una de las cosas que más les cuesta es reunirse en familia porque los horarios son complicados.

“Los muchachos están divididos en las distintas oficinas y cuando unos están trabajando en la mañana los demás están en la noche. Cuando alguno cumple años años tratamos de reunirnos, pero cuesta mucho por el tipo de trabajo que tenemos”, expresó.

Dura prueba

La pandemia ha sido una prueba muy dura para esta familia de paramédicos, porque ahora tiene mucho más trabajo que antes, además, el riego que corren de contagiarse es muy grande, de hecho ya varios miembros tuvieron el virus.

“Tres de mis hijos, dos mujeres y un varón, estuvieron contagiados, pero por dicha no se enfermaron de gravedad, superaron el virus en la casa, siempre nos cuidamos mucho, ya hasta estamos vacunados, pero riesgo siempre existe”, contó Juan Carlos.

Andrea también dice que el covid-19 los ha hecho vivir situaciones que antes ni se imaginaban.

“Nosotros atendimos a Alejo, el muchacho que cantaba y lamentablemente falleció de covid, es muy duro luchar por salvar una vida y escuchar que tiempo después muere. En los últimos meses aumentó mucho el número de bebés que nos ha tocado llevar a un hospital porque están contagiados de coronavirus y se complican, es algo muy preocupante.

“También nos ha tocado atender casos de personas que no quisieron vacunarse porque dicen que el virus es una farsa y ocho días después mueren en un hospital”, narró la paramédica.

Juan Carlos, Andrea y sus hijos espera que la pandemia pase pronto, pero ya sea con el coronavirus o no, seguirán salvando vidas, porque es lo que más los apasiona.

“Estoy muy orgulloso de la labor que escogieron mis hijos, son buenas personas y excelentes profesiones”.

—  Juan Carlos Molina, paramédico.
Rocío Sandí

Rocío Sandí

Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana; Periodista de la Universidad Internacional de las Américas, con experiencia en Sucesos, Judiciales y Nacionales. Antes trabajó en La Nación y ADN Radio.