Hay dolores que marcan para siempre, pero también pueden convertirse en esperanza para otros. Eso fue lo que hizo la familia de Jimena, una niña que falleció antes de cumplir dos años tras luchar contra una compleja cardiopatía. Su historia dio origen a la Fundación Hogar Jimena, un lugar que hoy se ha convertido en un segundo hogar para familias de todo el país que enfrentan la hospitalización de un hijo.
Vanesa Arley, tía de Jimena, una de las fundadoras y miembro de la Junta Directiva de la organización, conversó con La Teja sobre cómo una de las experiencias más dolorosas que ha vivido su familia terminó transformándose en una iniciativa que hoy brinda alivio a cientos de personas.
Del dolor nació una misión
Vanesa recuerda que Jimena nació con una de las cardiopatías más severas, pues solo tenía medio corazón. A los dos días de nacida fue sometida a su primera cirugía en el Hospital Nacional de Niños y, cuando las opciones médicas en Costa Rica se agotaron, la familia logró llevarla a Estados Unidos gracias a una campaña nacional para recaudar fondos.
Fue precisamente durante ese proceso cuando descubrieron una realidad que nunca olvidaron.
“Fue donde vimos que allá los papás tenían un albergue, comida, dónde dormir y acompañamiento psicológico. Aquí vimos mamás durmiendo en bancas, sin tener qué comer, dónde bañarse o dónde pasar la noche”, recordó Vanesa.
Jimena falleció pocos días antes de cumplir dos años, pero su historia no terminó ahí. La familia decidió honrar su memoria ayudando a quienes atravesaban la misma situación.
“Le propusimos a la familia hacer algo, no quedarnos de brazos cruzados. Le pedíamos a Dios que nos iluminara y así nació la Fundación Hogar Jimena para apoyar a todas esas familias que estaban pasando necesidad”, contó.
Hoy la fundación trabaja de la mano con el Hospital Nacional de Niños y el Hospital San Juan de Dios, donde recibe a familias referidas por Trabajo Social. Allí les brinda hospedaje, cinco tiempos de alimentación, duchas, lavandería y, desde hace un año, también apoyo psicológico para padres y pacientes.
Durante el 2025, la organización atendió 149 familias con hospedaje, ofreció 2.447 noches de alojamiento, sirvió 13.408 platos de comida y benefició a decenas de personas más con pases de alimentación y baño.
Vanesa explica que muchas de las familias llegan desde los rincones más alejados del país y que algunas recorren trayectos inimaginables para que sus hijos reciban atención médica.
“Hemos tenido familias de Tortuguero que tienen que tomar lancha y varios buses. Otras nos cuentan que donde las deja el bus las recoge un caballo y todavía duran horas para llegar a su casa. Ahí uno entiende la necesidad que existe”, relató.
Sostener la fundación representa un reto diario, ya que funciona únicamente gracias a donaciones económicas, alimentos, productos y voluntariado.
“Lo más complicado es la búsqueda constante de recursos. Vivimos de donaciones y siempre estamos haciendo un llamado para que empresas y personas se unan”, explicó.
Aun así, Vanesa asegura que cada esfuerzo vale la pena cuando ve el impacto que la fundación tiene en quienes más lo necesitan.
“Logramos cambiar todo el dolor que causó la muerte de Jimena por amor. La gente dice que ayuda a la fundación, pero realmente está ayudando a muchísimas familias que necesitan ese apoyo”, concluyó.
Si usted se quiere unir a esta causa puede hacer un Sinpe movil al número: 84413000.





