A César Justino y a César Gutiérrez la distancia les pesa hoy más que nunca en las costillas. Con el alma rota por los terremotos de su Venezuela natal, estos dos hombres decidieron que quedarse de brazos cruzados en San José no era una opción y levantaron en pleno corazón de La Sabana un centro de acopio para enviar ayuda a su país tras la tragedia.
Ahí, entre el olor a pasto y las donaciones que llegan a cuentagotas, se respira un dolor que no entiende de fronteras ni de apellidos, sino del puro y noble deseo de estirar las manos para abrazar a la patria que gime al otro lado del mapa.
Un abrazo desde Costa Rica para Venezuela
Con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas, Yoely, una venezolana radicada en Costa Rica desde hace siete años, resumió en una frase lo que muchos sentían ese domingo en La Sabana: “No se trata de si nuestra familia se afectó o no, es muy fuerte y esta afectación duele”.
Ella y su hija Valeria, oriundas del estado Carabobo, municipio Miranda, habían pasado días recolectando víveres y ropa en Belén de Heredia. Ese mismo domingo se trasladaron hasta La Sabana para entregar todo lo reunido en el punto de acopio organizado por sus compatriotas.
El centro de recolección fue habilitado por César Justino y César Gutiérrez, dos venezolanos del estado Anzoátegui que tienen familiares y amigos en Aragua afectados por la tragedia.
“Nuestra familia y amigos tuvieron daños materiales, pero están con vida”, manifestaron.
“Nos duele no poder estar allá para meter las manos y ayudar porque no solo nuestra familia nos importa, nuestros demás compatriotas también nos importan, y si desde aquí podemos ayudar con esta recolección, lo hacemos con todo el amor y abrazo a nuestra patria”, señaló César Gutiérrez.
Ambos organizadores abrieron el punto desde temprano con la intención de mantenerse por varios días, recibiendo ropa en buen estado, alimentos no perecederos y cualquier otro artículo de utilidad para las familias venezolanas.
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“El apoyo no es para nosotros, es para nuestros hermanos allá. Esto es un abrazo de nosotros a ellos”.
Entre cajas y bolsas de donaciones, el ambiente en La Sabana estaba cargado de nostalgia, pero también de unión. Personas que llevan años lejos de su tierra se abrazaban, sosteniendo la esperanza de que, aun desde la distancia, pueden hacer algo por quienes quedaron atrás.
Un llamado a la solidaridad
Los organizadores también tuvieron palabras de agradecimiento hacia el país que los recibe: “Gracias a nuestros hermanos costarricenses por el apoyo”.
Y para quienes no tienen posibilidad de donar bienes materiales, el mensaje fue claro: “Al que no pueda traer nada, no hay problema, pero les agradecemos que puedan hacer una oración”.
Valeria y su madre Yoely, por su parte, aseguran que sus familiares en Venezuela están bien. Pero para Yoely, eso no cambia el peso de lo que siente: el dolor de ver sufrir a un pueblo entero no depende de si la tragedia tocó la puerta de la propia casa.
Si a usted le nace echarles una mano a estos muchachos y colaborar con la causa, tome en cuenta que el centro de acopio está ubicado en La Sabana, pasando la pista de atletismo, justo donde se encuentra el monumento de la mano. Los organizadores confirmaron que se mantendrán en el sitio recibiendo víveres, ropa en buen estado y alimentos no perecederos hasta el próximo domingo 5 de julio, por lo que todavía hay bastantes días para acercarse y aportar un granito de arena.




