Franklin Arroyo.29 marzo

Aunque parezca increíble, la pandemia del COVID-19 sí fue anticipada, pero no por videntes, astrólogos, hechiceros ni nada de eso, sino por un grupo de científicos y expertos serios.

Así luce Nueva York, desierta, con el coronavirus. Foto: AFP
Así luce Nueva York, desierta, con el coronavirus. Foto: AFP

Hablamos del Panel de Monitoreo para la Preparación Global, convocado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el Banco Mundial, que dio a conocer el informe en setiembre del 2019, o sea, tres meses antes de que se descubriera el primer caso del nuevo coronavirus en Wuhan, China.

El Panel está conformado por quince expertos de varios países, aunque no especificaron ni las nacionalidades ni las profesiones.

La OMS advirtió en dicho informe que las posibilidades de una pandemia global estaban creciendo y todos estábamos peligrosamente mal preparados.

El documento advertía, como bola de cristal, que si ocurría un contagio similar a la influenza de 1918, podría matar hasta 80 millones de personas y destruir el 5% de la economía mundial.

"El mundo no está preparado (...) Durante demasiado tiempo, hemos permitido un ciclo de pánico y abandono cuando se trata de pandemias: aumentamos los esfuerzos cuando hay una amenaza grave y luego nos olvidamos de ellas rápidamente cuando la amenaza desaparece. Ya es hora de actuar”, advertía el grupo de expertos, liderados por la OMS.

Chicharronera Acseri aún está abierta, pero con menos mesas y algunas medidas, víctimas del COVID-19. Fotos: Mayela López
Chicharronera Acseri aún está abierta, pero con menos mesas y algunas medidas, víctimas del COVID-19. Fotos: Mayela López

Añadía que las medidas de los gobiernos podrían ser insuficientes y que la crisis climática y el urbanismo desenfrenado, entre otros factores, dificultaban el manejo adecuado de un problema de salud pública de tal magnitud.

El vaticinio, evidentemente no es un batazo. Es puro conocimiento y estudio de las ciencias, que llevó a los profesionales a hacer proyecciones de cómo se puede diseminar un virus, qué comportamientos puede adquirir y por qué encuentra tierra fértil entre los humanos actuales.

Con los estudios pueden prever posibles soluciones con una factura muy reconfortable, pero imposible de demostrar, que es salvar muchas vidas humanas siempre y cuando se hagan casos a las sugerencias.

Por eso, algunas medidas difundidas a nivel mundial no son invento de gobernadores ni de ministros, son el resultado de dichas investigaciones que no solo este panel hizo, sino que muchos virólogos, microbiólogos y otros científicos descubrieron, como el simple hecho del lavado de manos o del aislamiento social.

Hacer caso

Cristian Marín, virólgo molecular tico que trabajó en la vacuna contra el cáncer de páncreas, dijo que ese panel de especialistas aprende de pandemias anteriores, de enfermedades y contribuyen al mundo con protocolos con los cuales la gente se protege.

“Con esta pandemia hemos tenido más información y más rápido que nunca y podemos tomar decisiones de cómo protegernos y cuidarnos”, explicó Marín.

También en Costa Rica la tecnolgía está al servicio de la salud pública. En la UCR hacen mascarillas. Fotografía José Cordero
También en Costa Rica la tecnolgía está al servicio de la salud pública. En la UCR hacen mascarillas. Fotografía José Cordero

El virólogo añadió que lo que se aprendió de hace tres meses para acá es que distanciarnos socialmente y reducir los contactos con otras personas reduce en 75 por ciento la probabilidad de contagio.

“No nos dicen nada del otro mundo, pero lo dicen porque lo saben, que mantengamos un metro ochenta de distancia con otras personas, que nos lavemos las manos con agua y jabón porque eso destruye al virus y seguir las reglas, acatar normas de higiene”.

Don Cristian dijo que por ahí de cada cien años se produce una pandemia y que de las últimas se aprendió bastante y se pudo mitigar los efectos, como de la peste bubónica, el cólera, el ébola y la influenza.

“El mundo se ha ido preparando para tener un plan de acción”, dijo.

Marín añadió que el hecho de que el coronavirus se haya originado en China y no en otro país fue un beneficio para el planeta.

“Ellos tuvieron la capacidad de inmovilizar a 700 millones de personas, cerraron ciudades más grandes que Nueva York y por eso se contuvo por un tiempo la enfermedad y aquí nadie hace caso por las buenas, cuando sabemos que lo único que funciona es quedarse en casa.

"Si se sale a trabajar se debe mantener la distancia por respeto a uno y a los demás y seguir las normas de higiene. Uno de cada cinco adultos que se enferme se muere con esto”, dijo Marín.

En Wuhan, China inció todo y fue un caso. Un cadaver de un hombre yace en medio de una calle a finales de enero de 2020. Foto: AFP
En Wuhan, China inció todo y fue un caso. Un cadaver de un hombre yace en medio de una calle a finales de enero de 2020. Foto: AFP

Don Cristian desconoce si alguna entidad funciona a manera de panel, como lo hicieron en la OMS, pero sabe que existen extraordinarios científicos y expertos que manejan el tema.

“El ministro está hablando todos los días en las noticias y hay gente que trabaja en grupo de forma maravillosa”.

Doce años

El microbiólogo nacional Fernando García, vicerrector de Investigación de la Universidad de Costa Rica (UCR) dijo que desde hace doce años se sabía que un virus desestabilizaría al planeta.

Un artículo de Acta Médica Costarricense así lo vaticinaba. García es el autor de la publicación.

“En ese artículo dije que las enfermedades nuevas serán predominantemente virales, como lo fueron el SIDA y el Sars, que no tendrán un solo hospedero, sino que puede tener varios, entre ellos mamíferos y no mamíferos y que tiene un alto grado de flexibildiad biológica, es decir, pueden ingresar a las poblaciones humanas provenientes de animales y transmitirse además, de humano a humano”, dijo García.

También publicó que los virus encontrarán muchos factores ideales para su desarrollo causados por el ser humano y que inciden en el resurgimiento de enfermedades.

2 fallecidos ha dejado el COVID-19 en Costa Rica
En Wuhan, ciudad china en la que inició el virus, han tomando medidas demasiado drásticas, pero solo así. Foto AFP
En Wuhan, ciudad china en la que inició el virus, han tomando medidas demasiado drásticas, pero solo así. Foto AFP

Por ejemplo, la sobrepoblación del planeta contribuye al contagio acelerado. Don Fernando dijo que las pandemias siempre surgen en ciudades muy pobladas y con alta densidad.

Wuhan, por ejemplo, tiene aproximadamente 12 millones de habitantes y una densidad de 1.400 habitantes por kilómetro cuadrado; Costa Rica, para comparar, tiene cinco millones de habitantes y su densidad es de 98 habitantes por cada kilómetro cuadrado.

“Hubo una cercanía entre seres humanos con animales, particularmente con fauna silvestre. Ese es un factor que facilita el desarrollo del virus. Otro aspecto, hacinamiento fuerte, las epidemias son llamadas enfermedades de muchedumbre, empieza donde hay mucha gente. Hay muchas personas y eso favorece la diseminación”, dijo.

Comentó que los paneles como el referido son importantes para anticipar soluciones, pero otros estudios, individuales o colectivos tiene mucha utilidad también.

El coronavirus ha suspendido eventos de todo tipo, como las Olimpiadas. Foto: EL UNIVERSAL
El coronavirus ha suspendido eventos de todo tipo, como las Olimpiadas. Foto: EL UNIVERSAL

“Ese estudio de hace doce años era lo que se sabía sobre enfermedades infecciosas y sus riesgos en ese momento, o sea, desde hace doce años se tenía claro qué era lo que podía suceder y qué pasaría en cualquier momento. Tal vez no con el impacto que tuvo, pero por las proyecciones, algo pasaría”, dijo.

Manos a la obra

El informe de la OMS desarrolla una serie de sugerencias. Aquí ponemos algunas:

  • Los países deberían desarrollar sus capacidades nacionales básicas de salud pública.
  • Se deben mejorar las capacidades de vigilancia nacionales y mundiales, con un enfoque en la gestión a la respuesta epidémica.
  • Desarrollar marcos para el diagnóstico y la distribución de equipamiento frente a patógenos respiratorios de alto impacto, más allá de la gripe (como el COVID-19).
  • Los países y la OMS deben evaluar y mejorar los sistemas de salud para prepararse frente a emergencias de enfermedades infecciosas.
  • Los países y las autoridades sanitarias internacionales deberían incorporar plenamente la participación de la comunidad científica en esta preparación.