Bryan Castillo.4 junio, 2019
Cristian trabaja instalando aires acondicionados. Foto: Cortesía.
Cristian trabaja instalando aires acondicionados. Foto: Cortesía.

Una deuda de ¢8 millones en tarjetas de crédito se convirtió en una bola de nieve gigante y Cristian Valverde terminó perdiendo 85 “melones”.

Este vecino de Santo Domingo de Heredia engrosó los ¢1,4 billones que deben los ticos en tarjetas de crédito, esto según el Ministerio de Economía, Industria y Comercio.

La difícil situación que atraviesa el país combinado con un mal uso de este método de pago, han hecho que personas como Cristian de 42 años, pasen verdaderas penurias.

Este vecino de Santo Domingo de Heredia llegó a “perder” hasta ¢85 millones por una deuda que empezó a crear entre el 2001 y el 2003 luego de utilizar varias tarjetas de crédito.

En el 2001, cuando Cristian se embarcó tenía 24 años, estaba casado y era padre de dos hijos.

“En ese año dejé de trabajar en una empresa, me puse una mueblería y empecé a trabajar con las uñas, luego utilicé algunas tarjetas para comprar materiales”, comentó.

Para finales del 2003, el negocio que se suponía iba a levantarlo más bien lo hundió, pues lo único que le generaba era pérdidas. A este estrés se unió una preocupación más, ya que debía pensar en sacar adelante a su esposa e hijos, fue ahí donde entró en desesperación.

“Como no había pagado las tarjetas ningún banco me quería prestar, entonces le pedí a prestamistas informales. Gracias a eso pagué la deuda de las tarjetas”, contó.

“Hay un detalle que la gente no sabe, para que estos prestamistas le den a uno cierta cantidad de plata, uno tiene que dejar respondiendo algo, en mi caso, mi esposa tenía un terreno en Santo Domingo de Heredia que estaba valorado en ¢35 millones y lo pusimos a responder”.

“Hubo meses en los que me fue bien y pude pagar bastante y otros en los que no, recuerdo que una vez pagué hasta ¢5 millones de un solo toque”. Cristian Valverde.

Cristian siguió pagando la deuda a estos prestamistas; sin embargo, llegó el momento en el que le quedó debiendo a algunos.

“Por ahí del 2005 perdimos dos carros y dos motos que estaban valorados en ¢12 millones, luego la maquinaria con la que trabajaba que costaba como ¢10 millones y por último, dos años después perdimos el lote que era una herencia de mi esposa”, detalló.

Según cuenta, su vida se derrumbó, no podía creer que ¢8 millones se convirtieran en una bola de nieve que le dejó hasta ese momento, ¢65 millones en pérdidas a la que luego se le sumaron 20 melones más en intereses por los préstamos.

“En plata debía aproximadamente ¢28 millones, la mayoría de eso era en intereses, lo demás fueron cosas materiales que perdimos, que nos dolieron ver cómo se iban, pero aunque fue muy duro, eso nos ayudó a levantarnos”, comentó.

Este herediano ha trabajado en todo para pagar lo que debe. Foto: Cortesía.
Este herediano ha trabajado en todo para pagar lo que debe. Foto: Cortesía.
Acomodó la casa

Cristian no tiene ningún título universitario que lo acredite como experto en finanzas, pero como él mismo lo dijo, esta dura experiencia lo convirtió en eso.

Después de perder casi todo, en el 2007, él junto a su familia tuvieron que hacer un reacomodo, primero para no seguir perdiendo cosas y segundo para pagar lo que debía.

Lo primero que hizo fue pedir ayuda, sus suegros le tendieron la mano, dejó de alquilar y se fue a vivir con ellos. También empezó a trabajar en lo que fuera, se desempeñó como vendedor de pescado, de ceviche, fue mecánico y hasta estuvo laborando en carnicerías y panaderías.

“Todos los días el teléfono sonaba, era algo difícil, a veces no dormíamos, pensando en que nos iban a llamar para cobrarnos", Cristian Valverde.

“Llegó el momento en el que tenía hasta tres trabajos. Al principió cometí un error, que fue pagar lo que debía pero estaba faltando la comida para mi familia, una vez tuve que desconectar el refrigerador porque no teníamos nada para comer, así que decidí estabilizar a mi familia, cuando hice eso empezamos a pensar con más calma”, agregó.

Cuenta que a como podía iba haciendo pagos y que contó con la ayuda de amigos y familiares que le tendieron la mano con diarios de comida.

“Hubo meses en los que me fue bien y pude pagar bastante y otros en los que no, recuerdo que una vez pagué hasta ¢5 millones de un solo toque”, comentó.

Sin embargo, no todo era así siempre, había meses que no abonaba nada y lo que había cancelado meses antes, volvía a crecer por los intereses.

“Todos los días el teléfono sonaba, era algo difícil, a veces no dormíamos pensando en que nos iban a llamar para cobrarnos, era lago realmente difícil”, añadió.

Las tarjetas fueron el peor enemigo de Cristian. Foto: Archivo.
Las tarjetas fueron el peor enemigo de Cristian. Foto: Archivo.
Solo debe ¢5 millones

Para Cristian hay cinco reglas básicas que le han ayudado a disminuir la deuda. Desde el 2007 a la fecha, ha logrado reducirla a solo ¢5 millones

¿Qué hizo? Nada fuera de lo común.

Los consejos de Cristian
1. Si no necesita plata entonces no la pida prestada.
2. Si la necesita no la pida porque eso significa que algo está haciendo mal y por eso debe pedir plata.
3. Si ya tiene una deuda, haga un alto, no pida más.
4. Si quiere más dinero, haga otra cosa más que le genere ganancias.
5. Si ya está embarcado, reduzca gastos innecesarios
“Cuando me pregunta cómo fue que me endeudé tanto, no tengo respuesta, uno no se da cuenta”. Cristian Valverde.

Aunque todavía no ha terminado de pagar la deuda, Cristian es consciente que la ha acortado, eso según dice, le da tranquilidad aunque no esconde que estos últimos colones que debe han sido lo más complicados de pagar.

Cristian aseguró que estas malas experiencias le obstruyeron el paso para tener una mejor vida, sabe que si no hubiera sido por eso, tendría casa propia, le hubiera podido dar una mejor educación a sus hijos y viviría más feliz.

“Por todo eso, no tengo tarjetas, fueron un enemigo mío y de mi familia, pero lo que sí nos dejó fueron muchas enseñanzas y vimos como ser felices, a veces con mucho y otras veces con poco”, opinó.

Este vecino de Santo Domingo se dedica a hacer trabajos con aires acondicionados y según nos cuenta, a pesar de todo, es feliz junto a su familia.