Nacional

Don Martín cultiva la tierra desde hace 67 años: “Ser agricultor es una bendición que Dios me dio”

Don Martín es un agricultor de Turrialba y asegura que la tierra le enseñó a levantarse después de perder cosechas, aguantar sol, lluvia y nunca rendirse

EscucharEscuchar

Todavía de madrugada, cuando muchos apenas se acomodan entre las cobijas, don Martín Sánchez Montoya ya anda pensando en el tiempo, en la Luna y en su amada agricultura.

A los 67 años, este agricultor de Sabanilla de Tucurrique, en Cartago, sigue levantándose temprano para ir hasta Atirro de Turrialba, donde cultiva caña.

El camino no ha sido fácil, pero él habla de la agricultura como quien habla de un viejo amigo que nunca lo soltó de la mano.

Don Martín Sánchez Montoya siembra caña desde hace 30 años: “Ser agricultor es una bendición que Dios me dio”
Don Martín Sánchez asegura que la tierra le dio la oportunidad de sacar adelante a sus seis hijos. (Cortesía/Cortesía)

“La tierra ha sido mi gran amiga toda la vida. Una bendición de Dios”, dice con la voz pausada de quien ha vivido suficiente para entender que las cosas verdaderamente importantes no se compran.

Desde que tiene memoria ha trabajado la tierra. Banano, café, maíz, plátano y caña han pasado por sus manos curtidas por el sol. Pero la caña, esa que hoy sigue sembrando con orgullo, lleva más de 30 años acompañándolo.

Su vida no ha sido de oficinas con aire acondicionado ni almuerzos calientes servidos a mediodía. La vida del agricultor es otra cosa. Es desayunar cuando está oscuro todavía, caminar entre barro, aguantar aguaceros repentinos y sentarse debajo de un árbol a comer arroz, frijoles, un huevito frito y tal vez un pedacito de salchichón fríos porque en el campo no hay microondas.

Aun así, él no cambiaría esa vida. “Con poco estudio encontré en la tierra la bendición”, asegura.

Don Martín y su esposa, Adelia Zamora, sacaron adelante a seis hijos gracias al trabajo agrícola. Cada mata sembrada, cada saco cargado y cada jornada bajo el sol terminó convirtiéndose en comida, estudios y oportunidades para su familia.

Don Martín Sánchez Montoya siembra caña desde hace 30 años: “Ser agricultor es una bendición que Dios me dio”
El vecino de Tucurrique tiene más de 30 años sembrando caña de azúcar. (Cortesía/Cortesía)

Sergio, Mileidy, Andrés, Alejandro, Milena y Katherine crecieron viendo a su papá salir de madrugada a trabajar. Y más de una vez les tocó ayudarle también.

“Iban a la escuela y salían a las 10 de la mañana. Al mediodía ya estaban en el cañal ayudándome”, recuerda con gran orgullo por sus hijos, quienes son la cosecha que más le alegra el corazón.

Hoy, cuando mira a sus hijos convertidos en personas trabajadoras, siente que todo sacrificio valió la pena. Una hija es profesora, dos hijos trabajan como albañiles, otra es estilista y otro trabaja con él en agricultura. Incluso, dos nieticos, Yader y Mauricio, también se meten al cañal a trabajar.

En su mirada hay orgullo. No un orgullo escandaloso, sino silencioso de los campesinos que saben que todo lo consiguieron trabajando honradamente.

“Si uno quiere vivir un poquito mejor, no hay nada como trabajar la tierra con amor”, afirma.

“Antes uno prevenía la lluvia. Ahora el clima ha cambiado muchísimo”, cuenta.

Recuerda que el sol le ganó un partido y perdió todo un cultivo de caña.

“Perdí todo. Esperé que lloviera y no llovió. Hay que arrancar otra vez desde cero, pero con esperanza en la lluvia y en el Sol, porque se necesitan los dos”, dice.

Porque el agricultor tiene algo especial: aprende a confiar, incluso, cuando la tierra parece cerrarle la puerta. Aprende a volver a sembrar aunque haya perdido dinero, tiempo y esfuerzo. Aprende a tener fe en una nube negra apareciendo en verano.

Don Martín Sánchez Montoya siembra caña desde hace 30 años: “Ser agricultor es una bendición que Dios me dio”
El agricultor asegura que, pese a las pérdidas por el clima, siempre vuelve a sembrar con esperanza. (Cortesía/Cortesía)

Don Martín habla de la Luna, del Sol y de la lluvia como quien entiende el idioma secreto del campo.

“La Luna tiene mucho que ver a la hora de sembrar. La caña necesita buen Sol para agarrar su punto y ese punto mejora cuando la lluvia es la justa”, explica.

Don Martín todavía cree que el campo puede darle oportunidades a las nuevas generaciones. Por eso insiste en enviarle un mensaje a los muchachos que hoy ven la agricultura como algo sin futuro.

“Yo le digo a todo muchacho que no abandone los cultivos ni el trabajo en la tierra. No importa si es café, caña o cualquier otra cosa, pero que sigan produciendo”.

Para él, el trabajo honrado sigue siendo el camino más digno. “No hay como trabajar honradamente”, repite.

Don Martín habla sobre su vida de agricultor
Don Martín Sánchez Montoya siembra caña desde hace 30 años: “Ser agricultor es una bendición que Dios me dio”
“La tierra ha sido mi gran amiga toda la vida”, afirma con orgullo el agricultor cartaginés. (Cortesía/Cortesía)
Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.