Rocío Sandí.4 mayo

A las pocas semanas de los inicios de la pandemia, de la que cumpliremos 14 meses, empezamos a escuchar cómo iban, lamentablemente, aumentando las cifras de fallecidos, pero para la gran mayoría de los ticos, eran nombres desconocidos que llenaban de lógico dolor solo a sus círculos más íntimos.

Sin embargo, este año, y en momentos en que esta oleada se hace más virulenta, muchos de los fallecidos y de personas que han librado y libran una dura batalla en los hospitales, ya nos suenan conocidas y muchas veces son personas cercanas.

Leonardo Chacón, alcalde de Dota, perdió la vida por el covid-19. Foto Jeffrey Zamora.
Leonardo Chacón, alcalde de Dota, perdió la vida por el covid-19. Foto Jeffrey Zamora.

Según el último corte del Ministerio de Salud, a este viernes habían perdido la vida 3.231 personas por causas relacionadas con el coronavirus. Cada una de esas muertes golpeó durísimo a familias y comunidades que aún tratan de hacerse a la idea de que deben continuar sus caminos con el vacío de los seres queridos que perdieron la batalla contra la enfermedad.

Casos como el del expresidente del Banco Central, Francisco de Paula Gutiérrez; el alcalde de Dota, Leonardo Chacón; el médico limonense José Martín Ramírez Prada; el pastor evangélico de esa provincia Alberto Callimore y los educadores Pamela García Villalobos (orientadora del Liceo de Costa Rica) y Leandro Rodríguez Montero (profesor de Mate del Liceo Miguel Araya Venegas de Cañas).

Además casos como los de los periodistas de Teletica Deportes, Adrián Méndez, Christian Sandoval, Juan Ulloa y Fabián Borbón, quienes estuvieron en cuidados intensivos por el virus impactaron mucho porque son personas conocidas y además demuestra que el virus ya está en todas partes y no discrima, ataca por igual.

Sorpresa y dolor

Ruth Mitchell, esposa del predicador Alberto Callimore, dice que la muerte de su compañero de vida fue sorpresiva y dolorosa, ya que parecía que él estaba enfrentando el virus de buena manera.

“Nosotros siempre nos cuidábamos mucho, teníamos muchas precauciones, pero él tenía que salir a hacer vueltas de la iglesia y de un terreno en el que vamos a construir y lo más seguro es que haciendo esos trámites pescó el virus.

Ruth Mitchell dice que vive un día a la vez para aprender a caminar sin su esposo, Carlos Callimore. Foto: Cortesía.
Ruth Mitchell dice que vive un día a la vez para aprender a caminar sin su esposo, Carlos Callimore. Foto: Cortesía.

“Apenas él empezó con síntomas de gripe nos aislamos y cuando perdió el olfato nos dimos cuenta que lo tenía era covid. Fueron pasando lo días y empezó a sentir dificultad para respirar y fue al hospital de Limón, de ahí lo mandaron para el Ceaco; mientras estuvo internado estuvimos conversando, se escuchaba bien, pero el corazón se le inflamó y el 24 de abril le dio un infarto que le causó la muerte el 25 en la madrugada.

La pastora dice que ella y su hija están viviendo un día a la vez y se han sentido muy apoyada por sus allegados.

“Todo esto nos dejó una gran lección, el coronavirus no respeta nada ni nadie, todos debemos cuidarnos constantemente y respetar los protocolos sanitarios, solo así se frenarán los contagios”, expresó.

Irene Calderón, esposa del médico limonense José Martín Ramírez, dice que aunque acepta la voluntad de Dios le ha costa mucho dejar ir al hombre que tanto amó.

“Hasta que a uno le toca pasar por esto no entiende lo duro que es separarse de alguien tan amado, queda un vacío en el corazón muy grande, siente uno que le arrebatan la mitad de la vida.

“La gente no se ha dado cuenta todavía de la gravedad de esta situación y pasa por alto la pandemia, salimos a la calle y no nos cuidamos lo suficiente, nos exponemos nosotros y a nuestros seres queridos. Hace falta amar la vida siempre, no solo cuando se está conectado a un respirador, hay que protegerse para no llegar a esa situación”, aseguró.

Está en todas partes

El epidemiólogo Juan José Romero, de la UNA, le ha llevado el pulso bien de cerquita a la pandemia, pero no solo le ha tocado vivir el suceso desde su trabajo, sino que también experimentó en carne propia el dolor que causa el virus, ya que le arrebató dos hermanos.

“Esto está más cerca de lo que creemos, quienes lo hemos tenido en la familia lo sabemos aún mejor, en mi caso tuve siete hermanos contagiados y dos de ellos murieron, es algo terrible.

La única manera de frenar el virus es respetando las medidas sanitarias. Foto: Rafael Pacheco.
La única manera de frenar el virus es respetando las medidas sanitarias. Foto: Rafael Pacheco.

“Siento que la clave para estar a salvo es tener desconfianza; si desconfiamos de los demás tendremos distanciamiento social, usaremos siempre el cubrebocas, nos estaremos lavando las manos constantemente, cuidaremos nuestras burbujas y así estaremos bien”, dijo.

El experto dijo que quienes no han sido tocados por el covid-19 deben aprender de los errores de los demás para mantenerse a salvo y evitar experimentar el dolor de perder a un ser querido por la falta de cuidado.

“A este ritmo en dos semanas podríamos tener hasta cuatro mil de casos diarios”. Juan José Romero, epidemiólogo.