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El doctor de las Converse rojas que batalla contra los jeterazos y el covid

Entre las películas de Hollywood y la nanotecnología, este médico tico enciende la luz de la esperanza contra estas dos letales enfermedades

Christian Marín Müller es un microbiólogo al que le gusta el rock, compartir en familia y andar cómodo por eso siempre usa tenis, ojalá sean Converse rojas. Le gusta viajar, las caminatas por el bosque y los ejercicios. Además, le apasionan la ciencia y la investigación.

Lo que no le gusta es que haya gente que aproveche la pandemia para inventar cuentos y mentirle a la gente y fue eso lo que precisamente lo acercó a la televisión.

Tiene 40 años y se parte a la mitad para vivir entre Escazú y San Ramón. En las tierras escazuceñas tiene el trabajo y en las poetas el ombligo, la familia y los amigos. Puede poco, pero le encanta ir al cine.

La pandemia lo atrapó en el país, porque mientras su trabajo se lo permita, ama escaparse a cualquier parte, conocer, vivir otras culturas, disfrutar otros aires, escuchar otros idiomas y dormir cómo sea y dónde sea.

Es hermano de Emmanuel, mejor dicho, del actor Daniel Marín Müller quien está en Hollywood y quien hizo el papel de Emmanuel en la película costarricense, Presos (se comenzó a proyectar en el 2015), del director tico Esteban Ramírez. Su otro hermano es Erick, exdiplomático y también muy activo en Twitter.

Prefiere concentrarse en su trabajo, por eso no le pone mucha atención a cómo se viste.

“Me gusta vestirme como lo hago, si hay que ponerse bonito, lo hago. A algunos no les gusta y a otros sí, creo que lo importante es ser como uno es y ser siempre respetuoso. Si voy a un noticiero o algo así, me pongo un saco”, explica con gran sinceridad.

-¿Por qué comenzó a salir en los medios?

Empecé a hacer esto porque estaba sentado con mi hermano, conversando y estábamos hablando de que alguien en Twitter estaba compartiendo desinformación y tenían un montón de seguidores y entonces yo dije, ‘eso no puede ser, hay que corregir, mandar la información correcta’. Empecé a publicar tratando de contrarrestar un poquito lo que se estaba dando. Un día me invitaron a canal 7 para conversar del covid-19 y me di cuenta del impacto que podía tener dando esa información correcta.

-¿Le fue fácil?

Es mucho estudio, mucha preparación, todo está constantemente cambiando con este virus (el covid-19).

-¿Seguirá en los medios?

Lo seguiré haciendo mientras siga siendo útil. Cada vez que haya un cambio grande que llena de dudas a la gente, me parece que no cuesta nada sacar un ratito para informar.

-¿Qué tal la experiencia con los medios?

Ha sido bien bonito, más que nada porque mucha gente se me acerca muy agradecida por la información que les comparto. Siempre me han tratado muy bien, a veces sí me para gente en la calle que quiere conversar. Para mí ha sido una experiencia muy bonita y positiva, inesperada.

Yo empecé a salir en la tele nada más para dar información, para tratar de ayudar; para que todo mundo pudiera comprender a qué nos enfrentábamos de una manera fácil, porque a veces los científicos pueden ser muy complicados y este tema de por sí ya lo era, entonces mi meta fue tratar de ayudar a que todos entendiéramos porque todos teníamos derecho a hacerlo.

Un efecto secundario de eso es que mucha gente me ha escrito, muy agradecidos y miles de personas con preguntas de todo tipo y siempre voy aprendiendo de lo que la gente me va preguntando y trato después de compartir esa información.

¿Cómo ha hecho con su pasión por viajar?

Todavía no es el momento de viajar, el avión en sí es bastante seguro porque el aire se filtra muchas veces por minuto, pero siempre hay un riesgo. En los aeropuertos hay más riesgo porque hay más gente, hay que quitarse la mascarilla para comer, es la parte más riesgosa del viaje. Llegar al destino y entender lo que esté pasando en el lugar donde uno vaya. Si no es esencial en este momento estar viajando, lo ideal es no hacerlo.

Muchos países han cerrado fronteras por el riesgo de esas nuevas variantes del covid-19, lo recomendable es no salir del país, podemos hacer turismo local, pero hagámoslo también pensando en que el virus está presente, que no se ha ido.

No planee visitas a un lugar donde van a haber cientos de personas, traten de hacer algo con su burbuja, todavía no podemos aflojar, falta un poquito, nada más, para que esté vacunada la gente que se ocupa que lo esté primero, hay que aguantar.

¿Qué tal va la esperanza?

En la empresa (Speratum es el nombre del proyecto empresarial que tiene, palabra en latín que significa esperanza) vamos avanzando poco a poco (investigan para desarrollar un tratamiento contra el cáncer, poniendo atención principal en los más agresivos como los de hígado, ovarios y páncreas).

Este año agregamos todo un proyecto a la par al de cáncer, agarrando toda esa tecnología y aplicándola contra el virus, que ha sido una experiencia muy bonita poder agarrar todo ese conocimiento y aplicarlo a algo que nos está afectando tan fuerte, entonces ha sido un año de doble trabajo en ese aspecto, pero de muchos logros, hemos creado muchas cosas nuevas que ojalá puedan ayudar a mucha gente.

Contra el cáncer usamos moléculas (micros ARN) para regular el cáncer y aquí lo que estamos haciendo es agarrando esas moléculas y cambiándolas para que, en vez de atacar al cáncer, ataquen al coronavirus.

Nosotros tenemos una nanotecnología que crea nanopartículas (cápsulas microscópicas alrededor de las moléculas) y con eso podemos introducir las moléculas al cuerpo y cuando llegan a los tumores, destruyen las moléculas que causan cáncer, en este caso lo que hacemos es redirigir esas nanopartículas para que busquen células del virus y les llevamos moléculas que lo puedan destruir.

Estamos en el proceso de preclínico, que es todo lo que hay que probar en el laboratorio para comprobar que realmente la idea funciona, puede fallar en cualquier momento, pero va todo muy bien hasta ahora, después de eso pasaría a la fase en seres humanos, que son tres fases más. Falta gran parte del proceso, pero vamos bien encaminados.