Nacional

El traje que luce uno de los nuevos diputados tiene una historia familiar detrás digna del aplauso

Marvin y Alexander Fernández heredaron la Sastrería Vilo, fundada en 1952 por su papá, Domingo Fernández, y hoy siguen cosiendo historia con sus propias manos

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En el puro corazón de Alajuela, a 400 metros al sur de Llobet, hay un lugar donde el tiempo se mide en puntadas y no en horas.

Es la Sastrería Vilo, un lugar que guarda más de 70 años de historia y que hoy sigue palpitando gracias a dos hermanos que heredaron mucho más que un oficio.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
Marvin trabaja cada traje de forma 100% artesanal en su sastrería en Alajuela. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Ahí están Marvin y Alexander Fernández Castro, quienes continúan el legado de su papá, Domingo Fernández Alfaro, conocido como “Vilo”, un sastre de los de antes que trabajó hasta el último día de su vida.

Domingo fundó la sastrería en 1952 y la convirtió en una de las más reconocidas del país. Su disciplina, su trato cercano y su obsesión por los detalles marcaron a sus hijos.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
Alexander aprendió el oficio de su papá y lleva más de 42 años como sastre. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

“Papi siempre decía que las cosas hay que hacerlas con amor, como si fueran para uno mismo. Eso se nos quedó grabado”, cuenta Marvin, de 62 años.

Alexander coincide y agrega: “Más que enseñarnos a coser, nos enseñó a respetar al cliente y al trabajo. Eso es lo que mantiene vivo el negocio”.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
La Sastrería Vilo fue fundada en 1952 por Domingo Fernández Alfaro, conocido como “Vilo”. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

La historia de ambos hermanos en la sastrería comenzó desde jóvenes. Marvin recuerda que apenas terminó el colegio, su papá le marcó el camino.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
Marvin aprendió el oficio de su papá y lleva más de 42 años como sastre. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

“Me dijo que tenía que ponerme a trabajar. Empecé como a los 20 años haciéndole pantalones a él. Después me mandó a San José con sastres de los de antes, de los que hicieron trajes hasta para el expresidente Luis Alberto Monge”, recuerda.

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Vean al diputado Eder con el traje hecho por alajuelenses. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Tras ese aprendizaje, regresó a Alajuela para perfeccionarse junto a su padre. Alexander también se fue metiendo en el oficio, aprendiendo cada detalle en el taller familiar.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
El traje del diputado Eder Hernández Ulloa se confecciona con casimir inglés. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Desde más de un mes, entre telas, tijeras y tizas, los hermanos trabajaron en un encargo especial: el traje del diputado electo Eder Hernández Ulloa del Partido Liberación Nacional.

“Él me dijo que lo quería negro, ajustadito. Ya le hemos hecho otros, entonces ya tenemos la medida”, explica Marvin.

El traje se confecciona de forma completamente artesanal, con casimir inglés de alta calidad.

“Estamos terminando el pantalón. Aquí todo se hace a mano, con calma, cuidando cada detalle para que quede perfecto”, asegura Alexander.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
Cada pieza se hace a mano, cuidando detalles como mangas, cuello y cortes. (Esteban Bermudez/Esteban Bermúdez)

Para los hermanos Fernández Castro, la sastrería es un arte que exige paciencia y precisión.

“El saco es lo más delicado, sobre todo en las mangas y el cuello. En los detalles es donde más tiempo se invierte”, explica Marvin.

Sin embargo, reconocen que el oficio ha ido desapareciendo.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
En el puro corazón de Alajuela está la sastrería Vilo. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

“Antes había muchos sastres, ahora muy poca gente quiere aprender. Es un trabajo de mucha dedicación”, lamenta Alexander.

Aun así, la clientela no falta. Personas de todo el país llegan buscando calidad.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
Clientes de todo el país llegan hasta Alajuela en busca de la calidad de Sastrería Vilo. (Esteban Bermudez/Esteban Bermúdez)

“Vienen de Guanacaste, Heredia, San Carlos, Orotina… hasta hemos recibido una buseta con jóvenes colegiales de Montezuma que nos visitaron para hacerse trajes de graduación”, cuenta Marvin.

Gracias a la sastrería, Marvin logró sacar adelante a sus tres hijos, todos profesionales.

“A punta de esto mis tres hijos sacaron su carrera profesional. Eso es un orgullo enorme”, dice.

Los hermanos también han modernizado el local, pero sin perder la esencia.

“Hemos remodelado, cambiado el piso, pero siempre respetando lo que papi nos dejó. Él decía que en el sacrificio está el triunfo”, recuerda Alexander.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
Entre alfileres, telas, tizas y cortes se vive el día a día donde Vilo. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Cuando el diputado Eder Hernández luzca sus trajes en la Asamblea Legislativa, no serán solo una prenda elegante, serán el reflejo de una historia familiar, de un legado construido con esfuerzo y amor.

Sastrería Vilo, de los hermanos Marvin y Alexander Fernández Castro
Los hermanos honran en cada puntada la memoria de su papá quien les enseñó a amar la sastrería con todo el corazón. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

“Vamos a ver la transmisión. Es bonito ver el trabajo de uno y el de papi reflejado ahí”, comentan con gran orgullo los hermanos.

Porque en cada traje que sale de la Sastrería Vilo, no solo hay tela, hilos y puntadas… hay generaciones enteras cosidas con orgullo.

Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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