Shirley Sandí.27 enero, 2019
Cada vez aparecen más ventas de tiempos clandestinos. Foto archivo.
Cada vez aparecen más ventas de tiempos clandestinos. Foto archivo.

Hace unos cinco años, Guisella conoció a un señor que andaba en bicicleta por su barrio apuntando números para los tiempos clandestinos. En ese momento comenzó todo.

Ella inició apuntando ¢500 a un numerito los martes, viernes y domingos.

Sin embargo, tiempo después los sorteos comenzaron a realizarse todos los días y Guisella empezó a apuntar ¢2 mil en la mañana y ¢2 mil en la tarde.

Luego se empezaron a abrir ventanas por todo lado en San José, donde se venden tiempos dominicanos, panameños, nicaragüenses y hasta de Nueva York, con dos sorteos diarios.

Y estos comenzaron a pagar el premio hasta a 95 veces la inversión, mientras que los de la Junta de Protección Social pagaban a 70, por lo que se hacían muy llamativos. (Si pega a 95 ganaría ¢47.500 apostando ¢500 y a 70 ¢35.000 con la mismos quinientos colones).

Fue así como Guisella comenzó a jugar ¢20 mil por día, luego ¢40 mil y llegó a gastar ¢130 mil diarios (¢65 mil en la mañana y el mismo monto en la noche). A a esas alturas, ya era ludópata (trastorno que obliga a una persona a jugar y apostar), pero no lo sabía.

“Yo compraba el veinte, las fechas de mi hijo, de hermanos, al revés y al derecho, terminaciones, todos los números que me soñaba, y el que le seguía y también los sumaba o los multiplicaba”, contó esta mujer de 41 años.

Cuando el acumulado de la Junta estaba en su máximo apogeo, las filas de compradores eran muy largas. Foto: Rafael Pacheco
Cuando el acumulado de la Junta estaba en su máximo apogeo, las filas de compradores eran muy largas. Foto: Rafael Pacheco
Ruda realidad

La Teja tuvo acceso a una sesión de Jugadores Anónimos (JA), una organización sin fines de lucro que atiende a personas que padecen de ludopatía. Lo hacen mediante un programa de recuperación, aunque aseguran que es una enfermedad incurable.

Tony, uno de los coordinadores del grupo, quien también prefiere resguardar su identidad, confirmó que una gran mayoría de las personas que acuden a su hermandad (prácticamente el 60%) sufrieron la obsesión del juego por culpa de los tiempos, chances y lotería, tanto legales como ilegales. Tendencia que ha aumentado en los últimos cuatro años debido a lo fácil que es apostar.

Y es que no es complicado ser presa de esta adicción. Guisella, quien lleva cuatro meses asistiendo a JA, dice que sale a su barrio y cada 200 metros ve ventanas de tiempos ilegales o de la Junta y asegura que en el centro de San José la situación es igual o peor.

"Como parte de la enfermedad me planteé la meta de ganar 1,9 millones de colones con cierto número al que le apostaba veinte mil colones y lógicamente mi salario de vendedora no alcanzaba, así que comencé a robar en mi trabajo, a jinetear (mover) la plata, empecé pedir prestado. En un golpe de suerte pegué varias veces y ajusté seis millones de colones y en lugar de disfrutarlos, empecé a jugar ciento veinte mil en la mañana y ciento veinte mil en la noche. En mes y medio había gastado todo y volví a pedir prestado”, contó.

Guisella tuvo que vender su carro para pagar las deudas porque empezaron a amenazarla de muerte por tener el perro amarrado.

“No comía para tener plata para jugar. Pasaba dos horas al día haciendo fila en las bancas que pagaban a noventa y cinco para poder apostar. No dormía del miedo de que en mi trabajo se dieran cuenta de lo que hacía. Pasaban días y no salían mis números, entonces agarré la plata del alquiler del apartamento, no me importó que mi hijo de 13 años no tuviera comida. Y con el acumulado de la Junta era peor la tentación”, aseguró.

Esta agente de ventas aseguró que la proliferación de negocios de este tipo está desbordando la ludopatía, pues hay ventanas y ventas por todo lado. “Usted va a una tienda de ropa, de celulares o a un bar y están apuntando números. Yo calculo que hay unas 500 bancas solo en San José”, indicó Guisella.

En la Junta de Protección Social aseguran que hicieron un sondeo telefónico con 619 jugadores de sus loterías y concluyeron que solo entre un 5% y un 10% del grupo consultado “mostró aspectos típicos de comportamiento ludopático”.

La ludopatía o juego patológico es un trastorno repetitivo que impide a las personas retirarse o controlar el impulso de jugar. Así lo reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992. La gente piensa que tiene mucho que ver con los casinos, pero ya vemos que no es así.

Hay ayuda 
Jugadores Anónimos opera en dos grupos, uno cerca de plaza González Víquez en San José y otro en el centro de Heredia. Los teléfonos de contacto son: 2235-4822 o 8411-8106. Página web www.jugadoresanonimos.net  
Este es uno de los cuadros que cuelga de la pared en la salita donde hacen las reuniones de Jugadores Anónimos. Shirley Sandí
Este es uno de los cuadros que cuelga de la pared en la salita donde hacen las reuniones de Jugadores Anónimos. Shirley Sandí