Karen Fernández.11 septiembre

24 muertes relacionadas con covid-19 en las últimas 24 horas, anunciaron este jueves las autoridades de Salud. Se trata de la cifra más alta en los seis meses que llevamos de pandemia.

Como si eso fuera poco, hay 524 personas hospitalizadas y 219 en cuidados intensivos. Datos que tienen muy preocupados a quienes trabajan en los hospitales.

Jeison hasta a su papá ha tenido que explicarle la importancia de cuidarnos. Foto: Cortesía
Jeison hasta a su papá ha tenido que explicarle la importancia de cuidarnos. Foto: Cortesía

Uno de ellos es Jeison Ramírez, enfermero del CEACO (Centro Especializado de Atención de Pacientes con Covid-19), quien contó que el panorama que se les pintó al principio fue muy distinto al que están viviendo ahorita.

“Se estaba previendo lo peor, pero jamás pensamos que íbamos a llegar a estas magnitudes. Eran 88 camas que pensamos que nunca se iban a llenar y en estas instancias ya no solo estamos llenándonos, sino que ha subido el nivel de gravedad de los pacientes que atendemos”, contó el joven.

Jeison agregó que la situación es muy agotadora en la parte emocional porque asegura que ve que 9 de cada 10 pacientes a los que se les pone un ventilador mecánico, mueren.

“Es muy difícil y traumático porque ves el cambio del paciente que estaba consciente y orientado solo con una máscara de oxígeno, que le falte el aire y hay que ponerle el ventilador, porque sino puede morirse ahogado. Es muy duro ver ese momento cuando el paciente ya no tiene estímulos, está sedado y prácticamente muerto”, añadió Ramírez.

Él estaba acostumbrado a trabajar con otro tipo de pacientes en el Cenare, con los que podía comunicarse y a quienes podía motivar. En UCI es otra historia.

Más que fe

Jeison confiesa que ha tratado de generar conciencia hasta en su propio padre, quien dice que él no le tiene miedo al virus porque él tiene mucha fe, pero como dice el dicho, a Dios rogando y con el mazo dando, también hay que poner de nuestra parte para cuidarnos.

La lucha del personal de salud es cada vez más intensa. Foto: Cortesía
La lucha del personal de salud es cada vez más intensa. Foto: Cortesía

“Yo le digo que está bien tener fe, pero la realidad es otra. Que no se exponga al virus por fe, sé que así como él, en este país hay muchas personas. Uno lo ve en la calle, que andan sin mascarilla ni con la careta que no protege tanto. Eso se ve reflejado en el número de casos diarios (1325 este jueves) y en el gran número de fallecidos”, recordó el enfermero.

Nos contó que un día que estaba servicio, murieron tres pacientes en ocho horas.

“Le puedo dar ejemplos para que la gente entienda. Tuvimos una paciente de 40 y resto de años que falleció porque su hijo adolescente la contagió; él salió adelante, pero lamentablemente por su culpa su madre murió y sin poder verla. Otro ejemplo, un paciente de 30 años que se le murió el hermano de 28 y era sano. Comenzando la pandemia tuvimos a una madre e hijo, primero murió ella y tiempo después él. Si las personas pudieran ver estas situaciones... pero dicen que son mentiras, cuesta mucho generar conciencia en la población hoy en día”, dijo Ramírez.

Comprende que las personas estén desesperadas por la parte económica y laboral, pero pide que como mínimo pongan en práctica el lavado de manos constante, no tocarse la cara, que usen el cubrebocas y que mantengan su burbuja social.

Jeison cumplía este jueves su primer día de incapacidad y está a la espera de los resultados de la prueba de covid-19, porque ha estado con dolor de pecho.

“No se desesperen, para todo va a haber tiempo. Esta situación no va a terminar hasta que no haya un tratamiento. Tenemos que aprender a vivir con el virus”, Jeison Ramirez, enfermero.
Pacientes deben esperar en la ambulancia

Otro de los que conversó con La Teja fue Jonathan Reyes, asistente de pacientes del CAIS de la Marcial Fallas, quien nos contó que lo más difícil es ver que cada vez son más pacientes los que llegan.

Desde que inició la pandemia, Jonathan no ha ido a visitar a su padre a Nicoya para evitar contagiarlo. Foto: Cortesía
Desde que inició la pandemia, Jonathan no ha ido a visitar a su padre a Nicoya para evitar contagiarlo. Foto: Cortesía

“A todos los pacientes les gustaría que los atendiéramos como ya, pero lamentablemente no se puede. Ahorita hay dos salas de shock para atender pacientes con problemas respiratorios. A veces llegan cinco ambulancias y es feo para el doctor decidir a cuáles dos va a atender primero porque están ‘mejor’", contó Reyes.

Jonathan se traslada en bus y puede ver el comportamiento de la gente en el transporte público, lo que le genera frustración, pero se abstiene de llamarles la atención para no meterse en problemas con nadie.

“Comprendo que no todo mundo se puede quedar en la casa porque la comida nos les llegará sola, pero veo cuando se suben al bus y algunos se quitan la mascarilla, se rasca la nariz o los ojos. El chiquito estornuda y ahora que está lloviendo los buses cerrados, las ventanas empañadas y el riesgo aumenta, por eso hay que cuidarse”, recordó el asistente de pacientes.

Asegura, además, que ahora pasa de la casa al trabajo y viceversa, ya no socializa con nadie.

Ambos profesionales son integrantes del Sindicato Nacional de Enfermería (Sinae).