Después de más de dos años fuera de su lugar privilegiado, la emblemática Campana de la Independencia volvió este jueves 7 de mayo a uno de los lugares más queridos y fotografiados de Cartago: el arco principal de las Ruinas de Santiago Apóstol.
Eso sí, la que ahora cuelga orgullosa sobre el templo que nunca se terminó no es la pieza original, sino una réplica exacta creada en Costa Rica y fabricada con una precisión tan detallada que hasta las letras y grabados históricos fueron calcados para mantener viva una parte fundamental de la historia nacional.
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La campana original, fundida en 1818 por Andrés Cartín y declarada monumento nacional en 1962, la quitaron el 6 de febrero del 2024 por el deterioro que sufría tras décadas expuesta al viento, lluvia y cambios de temperatura. Ahora se conserva en el Museo Municipal de Cartago.
Expertos identificaron que las grietas que tenía desde hace más de 100 años ya comprometían cerca del 70% de la estructura, por lo que mantenerla a la intemperie representaba un enorme riesgo.
Una pieza hecha con manos ticas
La réplica fue hecha completamente en Costa Rica, específicamente en un taller de Pavas, mediante un proceso artesanal que tomó semanas de trabajo y reunió a especialistas en restauración, escultura y materiales.
La campana pesa 290 kilos, mide 81 centímetros de alto y tiene un diámetro de 76 centímetros. Fue fabricada con bronce campana, una aleación especial compuesta por 78% cobre y 22% estaño, reconocida mundialmente por producir sonidos más puros y potentes, o sea, sí suena y bien.
Para crearla se necesitaron 350 kilos de bronce, dos toneladas de arena de Coris, metal calentado a 1.100 grados centígrados y un equipo de 15 personas que trabajó en cada detalle del proyecto.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue que la réplica se fundió el 13 de marzo del 2026, exactamente 208 años después de que se fabricó la campana original en Cartago.
Además, el proceso incluyó modelado digital en 3D y 72 horas continuas de impresión para conseguir una copia prácticamente idéntica a la histórica pieza.
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Un símbolo que marcó la independencia
La Campana de la Independencia es considerada uno de los grandes símbolos patrios del país, ya que históricamente representa el sonido que acompañó el fin de la era colonial y el inicio de la vida independiente en Costa Rica.
De hecho, la nueva campana incluye una frase grabada que resume ese peso histórico: “El sonido que marcó el fin de la era colonial y el inicio de la vida independiente”.
Durante la actividad realizada el 7 de mayo, tanto la campana original como la réplica fueron exhibidas en la explanada de Plaza Mayor, para que vecinos y visitantes pudieran observarlas de cerca y comparar los detalles.
El nuevo sistema de soporte también fue diseñado especialmente para garantizar estabilidad y conservación.
La estructura combina hierro y madera en un soporte tipo “C”, mientras que el tradicional badajo de acero (pieza que cuelga al interior de la campana para hacer el sonido) forjado de 8,5 kilos sigue funcionando manualmente con cuerda, respetando la esencia histórica del monumento.
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Cartago recuperó una de sus joyas más queridas
La colocación de la réplica no solo devolvió una imagen emblemática al paisaje cartaginés, sino que también permitió proteger la pieza original para futuras generaciones.
Especialistas de la Universidad de Costa Rica y del Tecnológico de Costa Rica participaron en el proyecto, junto a cinco empresas encargadas de distintas etapas de restauración y fundición patrimonial.
Ahora, la nueva campana vuelve a dominar el paisaje de las Ruinas de Cartago y a recordarles a miles de visitantes que, aunque pasen los años, hay sonidos e historias que jamás dejan de resonar en la memoria de un país.









