En el corazón del Valle de Orosi hay un joven que siente que la vida se le puso cuesta arriba. Luis Alejandro Chaverri Chaves, de 30 años pasa uno de los momentos más duros desde que, siendo apenas un chiquito, se enamoró de la historia del templo colonial de Orosi.
Durante 22 años fue el rostro amable que recibía a las familias en el portón de la iglesia, siempre listo para contar con pasión los secretos del lugar. Pero el cierre del templo el pasado 29 de enero, por trabajos de restauración estructural, lo dejó sin su única fuente de ingresos.
“Fue un golpe muy duro, me quedé sin empleo de un pronto a otro y esa era la única fuente de ingreso para mi mamá y para mí”, contó Luis con voz serena, pero cargada de preocupación.
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Una vocación que nació del dolor
La historia de Luis con el templo colonial de Orosi comenzó en medio de la tristeza. Tenía solo 8 años cuando falleció su papá y, por la situación económica, tuvo que abandonar la escuela y ponerse a trabajar.
“Yo empecé como historiador porque tuve que dejar de estudiar. El padre Carlos Alfaro me apoyó mucho y ahí nació todo”, recordó.
A esa edad recibió un libro sobre la orden franciscana que le cambió la vida. Desde entonces se dedicó a estudiar por su cuenta cada detalle de la iglesia colonial. Aunque nunca tuvo un nombramiento formal, Luis se convirtió en guía voluntario por puro amor al lugar.
“Toda mi vida he sido guía voluntario. Yo me ponía en el portón y les preguntaba a las familias si querían escuchar la historia de Orosi. Nunca cobré una tarifa, la gente siempre me dio lo que tenía a gusto”, explicó.
Sin trabajo y con muchas cargas
Hoy la realidad es otra. Con la iglesia cerrada por restauraciones (que incluyen mejoras en paredes, techo, madera y altares debido al paso del tiempo) Luis se quedó sin la ayuda económica que recibía de forma voluntaria por sus recorridos.
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La situación se complica porque es hijo único y sostiene a su mamá, doña Celenia Chaves, de 65 años, sobreviviente de cáncer de seno.
“Yo me ayudaba con la comidita para mi mamá. Ahorita estoy desempleado, es un año muy duro este 2026 porque no logro conseguir empleo. Tengo 22 años haciendo lo mismo y no sé hacer otra cosa”, confesó.
La necesidad ha sido tal que, según contó, en ocasiones ha tenido que recoger verduras que botan del mercado para llevar algo a la mesa. Además, padece autismo y otras condiciones que le han dificultado conseguir empleo formal.
Sueña con estudiar Historia
Pese a todo, Luis no pierde la fe. Este 2026 cursa sexto grado en la escuela nocturna Jesús Robles Morales, en Cartago centro, con la ilusión de seguir adelante.
“Quiero graduarme de la escuela y seguir con el colegio. Si algún día entro a la universidad me gustaría estudiar Historia”, dijo con esperanza.
Su sueño es profundizar en el pasado del Valle de Orosi y rescatar leyendas tradicionales de Costa Rica.
Mientras tanto, espera que la reapertura del templo (prevista tentativamente para finales de año) le permita volver a lo que ama. “Estoy en manos de Dios para salir adelante”, afirmó.
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Luis asegura que cualquier ayuda será bien recibida mientras logra estabilizarse. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo al SINPE 8893-9991.
“No digo que soy guía turístico, soy historiador de iglesia colonial. Me sé todo del templo y quiero volver cuando lo abran”, concluyó con la esperanza intacta.
La restauración
El histórico templo colonial de Orosi fue levantado por frailes franciscanos en el siglo XVIII, este santuario (dedicado a San José) es considerado el templo colonial más antiguo que aún se mantiene en pie en el país.
La presencia franciscana en el Valle de Orosi se remonta a la época en que la zona era habitada por pueblos indígenas, especialmente huetares, antes de la llegada de los españoles.
Con el paso del tiempo, los misioneros establecieron primero un convento en 1743 y luego la parroquia, cuya construcción quedó concluida hacia 1766 con materiales como adobe y cañabrava.
Por su enorme valor histórico y arquitectónico, el templo fue declarado Patrimonio Histórico-Arquitectónico en 1920 y, décadas después, Monumento Nacional.
Sin embargo, el paso de los años, la humedad, los sismos y el desgaste natural han provocado un deterioro que hoy obliga a impulsar una restauración profunda para garantizar su conservación.
Nos explica Billy Siles Loaiza, colaborador administrativo de la parroquia, que buscan que fieles se sumen al rescate de este símbolo del catolicismo costarricense y del legado colonial del país. La restauración costaría unos 900 millones de colones aproximadamente.
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Para ayudar en la restauración del templo pueden hacerlo por medio del SINPE Móvil al 8750-2521 (Temporalidades de la Diócesis de Cartago) o por una transferencia bancaria a la cuenta IBAN del Banco Nacional: CR68 0151 0281 0010 0014 80. Si quiere realizar alguna consulta puede escribir a: templocolonial@gmail.com












