En este mes de octubre, cuando el mundo se une en la lucha contra el cáncer de mama, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) dio una muy buena noticia médica.
El proceso de esta enfermedad es muy duro para los pacientes y sus familias. Según datos del Registro Nacional de Tumores del Ministerio de Salud, solo en el año 2022 se diagnosticaron en Costa Rica 1.226 casos nuevos de cáncer de mama, lo que representa una alta tasa de incidencia.
Un gran avance médico
Para ayudar a todas las mujeres diagnosticadas con este tipo de cáncer, las cirujanas de la Unidad de Mama del Hospital San Juan de Dios acaban de hacer historia en nuestro país con un procedimiento verdaderamente innovador.
Ellas lograron realizar por primera vez en Costa Rica una linfadenectomía axilar endoscópica laparoscópica, una cirugía mucho menos invasiva, guiada por un colorante fluorescente llamado verde de indocianina.
La doctora Yoleny Calvo Chaves, quien coordina esta importante unidad, explicó que algunas pacientes requieren que se les extraigan los ganglios linfáticos de la axila para ver qué tan avanzada está la enfermedad y definir sus tratamientos.
Adiós a las grandes heridas y secuelas
En el pasado, estas intervenciones dejaban secuelas muy dolorosas. Pero ahora, la ciencia busca reducir esos molestos efectos sin sacrificar jamás la seguridad oncológica de la mujer.
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La doctora Calvo detalla que gracias a este avance ya no se saca todo el tejido de la axila. El tejido que se tiñe de verde es el que se debe retirar y todo el procedimiento se realiza por medio de tres pequeñas heridas.
Esto permite evitar el efecto secundario más temido por las pacientes: el linfedema incapacitante, que es esa dolorosa y severa hinchazón en el brazo que tanto hace sufrir a quienes padecen la enfermedad.
Movilidad completa y mucho menos dolor
Por su parte, la cirujana general Sofía Espinoza nos contó que esta técnica ayuda a los médicos a ver las estructuras anatómicas por dentro con una precisión increíble, como si tuvieran una lupa especializada.
En lugar de hacer una incisión grande, a la paciente solo se le hacen pequeñas incisiones de entre 5 y 10 milímetros. A través de esas sacan los ganglios linfáticos afectados para enviarlos a Patología y confirmar si tienen células cancerosas.
Esto es un alivio inmenso porque protege mucho mejor los nervios y los vasos sanguíneos, dejando a la paciente un mejor resultado estético.
¡Y lo más increíble de todo! Después de esta cirugía, la mujer puede mover su hombro casi con normalidad, logrando una amplitud de movimiento de hasta 360 grados.
Para la doctora María Eugenia Villalta Bonilla, directora general del hospital, este gran paso reafirma el compromiso de explorar alternativas seguras para preservar la calidad de vida de las pacientes.



