Karen Fernández.8 octubre
Esta imagen podría repetirse cada vez con más frecuencia en el centro de Puntarenas por efecto del cambio climático. Foto: Archivo
Esta imagen podría repetirse cada vez con más frecuencia en el centro de Puntarenas por efecto del cambio climático. Foto: Archivo

El cambio climático se las trae y en Costa Rica, Limón y Puntarenas serían las provincias más afectadas por sus efectos, según el borrador de un informe de un panel intergubernamental que ha analizado el caso.

Según los expertos para el año 2100, el nivel del mar podría subir entre 42 centímetros y 84 centímetros, pero si se amplía al año 2300 el nivel del mar podría crecer hasta los 5,5 metros, situación que inundaría gran parte de las costas de Puntarenas y el Caribe.

Omar Lizano, consultor privado e investigador pensionado de la Universidad de Costa Rica y quien dará dos conferencias durante el desarrollo de la cumbre PreCOp25 que se realizará del 8 al 10 de octubre en el Centro de Convenciones de Costa Rica, se debe tener mucho cuidado con el calentamiento global y sus efectos en las costas y en la pesca en el impacto en Golfo de Nicoya.

“Con eso no hay duda de que nuestras costas se van a inundar con más frecuencia, tanto en Puntarenas por el sector del Estero, El Cocal, Jacó, Herradura en el Pacífico cada vez que haya mareas de más de tres metros. El nivel del mar está aumentando más en la zona del Caribe desde Tortuguero hasta Gandoca Manzanillo”, explicó el investigador de los océanos.

Según el experto, una marea mayor a tres metros ocurriría 228.78 veces al año en el Pacífico para el 2050, considerando que el año tiene 365 días, los vecinos de las costas pasarían casi todo el año sacando el agua de sus casas y sus propiedades estarían comprometidas.

No hay vuelta de hoja

Para el 2100 (dentro de 81 años) las mareas de más de tres metros (de altura) ocurrirán 653.59 veces al año, por lo que es casi un hecho que se le inundaría la casa dos veces al día, durante las mareas altas de la mañana como las de la tarde.

81 años faltan para que las casas de zonas costeras se inunden dos veces al día.

“¿Quién quiere vivir en un escenario como ese? Y eso que estamos hablando de un nivel del mar pasivo, sin oleaje, pero en la medida que vaya subiendo, la acción de las olas va a producir mayor impacto, más erosión y se va a llevar más casas como está ocurriendo en Esterillos, isla Damas, Dominical, Palo Seco, que el oleaje se roba más tierra”, agregó Lizano.

Otra salvada ha sido que no se han combinado varios factores como las tormentas locales, que producen más baldazos en menor tiempo y por lo tanto más inundaciones.

Los tsunamis, huracanes, el fenómeno del Niño, el mal manejo de las cuencas hidrográficas, la deforestación, y la contaminación marina también golpean al planeta y provocan desbordamientos de los ríos como el Tárcoles, así como la pérdida de biodiversidad.

Lo peor es que no hay vuelta de hoja, pues, hasta países con mayores recursos como Estados Unidos le están recomendando a quienes vivan en las zonas costeras como Florida, Carolina del Norte, por ejemplo, que se muden a lugares con más de cinco metros de altura sobre el nivel del mar, porque colocar medidas de contención salen muy caras y no durarían más de 15 años.

“Debemos readaptar las cosas, algo así como ya está haciendo el gobierno al construir el nuevo hospital de Puntarenas en Barranca, lejos del mar. Nos urge una agencia nacional de gobernancia climática porque los planes reguladores no se han aprobado en las costas. Nadie puede decir actualmente qué pasará con los que viven en la zona marítimo terrestre y que corren un peligro inminente”, agregó don Omar.