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Joven nicaragüense exiliado en Estados Unidos ganó beca para estudiar Medicina

El muchacho se tuvo que separar de su familia para buscar un mejor futuro

Gabriel Samcam tuvo que salir de Nicaragua y alejarse de sus papás cuando tenía apenas 14 años porque la situación de su país era muy complicada y su familia corría peligro.

Él y su hermana Chantal se fueron para Estados Unidos en junio del 2018 y llegaron donde una tía que desde el primer momento se esforzó por hacerlos sentir en casa.

Al principio, el muchacho sentía que no calzaba en aquel país tan diferente al suyo y cuando empezó a estudiar fue terrible por la barrera del idioma, sin embargo, con mucho esfuerzo aprendió inglés y se esforzó tanto que destacó entre sus compañeros y hasta obtuvo una beca para estudiar Medicina en una prestigiosa universidad.

Gabriel, quien ahora tiene 18 años, recuerda que separarse de sus papás y su hermana no fue para nada sencillo. Un mes después de que viajó a Estados Unidos, sus papás tuvieron que venirse para Costa Rica a refugiarse.

“En un principio mis papás, Claudia Vargas y Roberto Samcam, trataron de hacerme ver que yo iba para donde mi tía como de vacaciones, pero ya cuando ellos se fueron para Costa Rica entendí que ya no me quedaba familia para volver a Nicaragua.

“Todavía recuerdo cuando mis papás me fueron a dejar al aeropuerto, mientras iba caminando volteé a verlos y mi mamá estaba llorando, abrazando a mi papá, yo tenía esperanzas de volver a Nicaragua, pero las fui perdiendo”, relata.

Después su hermana se fue para Bolivia y él se quedó en Estados Unidos, aunque no estaba muy convencido que digamos, como no conocía a nadie y le costaba comunicarse, aún así pidió asilo político.

Un cambio enorme

Sus familiares le insistieron en que debía estudiar y aceptó. Cuando empezó a ir a clases se le despertó una sensación que hasta el momento desconocía.

“Nunca fui el mejor estudiante en mi país, la verdad no me interesaba salir adelante, pero cuando llegué aquí y vi lo diferente que era todo, cambié mi forma de pensar. Recuerdo que cuando matriculé y entré a clases de la secundaria, vi que era otro mundo. En las aulas había pizarras eléctricas, aire acondicionado, a cada uno le daban una computadora y todo eso me motivó mucho.

“Quería que los profesores me dejaran tarea para poder usar la computadora, todas las clases las recibía en inglés, empecé a practicar el idioma y ya al final del semestre había tenido mis primeas A (nota 100) en las calificaciones y en el segundo semestre ya tenía calificaciones con honores, me adapté muy rápido”, recordó.

Gabriel se exigía cada vez más y en tercer año, además de llevar las clases que le correspondían de secundaria, estudiaba también materias por aparte en una universidad estatal.

El nicaragüense siempre tuvo los pies en la tierra y sabía que para él era muy difícil entrar a una buena universidad, pero aún así no se rindió y empezó a participar en programas de becas.

Luego de un extenso proceso de selección entre estudiantes de calificaciones excelentes, Gabriel fue elegido por la universidad de Princeton, en Nueva Jersey.

“El primero de diciembre me dieron la noticia de que me aceptaron con beca completa e, incluso, con estipendio mensual para que cubra mis gastos personales. Me dieron la noticia a las once de la mañana y salí corriendo de la clase en la que estaba sin siquiera pedir permiso para hacer una videollamada a mis papás y contarles, estaba tan emocionado que sentía la necesidad de decirles que todo el esfuerzo que hice durante años había valido la pena.

“Vi a mi mamá llorar de nuevo, pero esta vez no era de tristeza por ver que su hijo se iba en un avión para otro país, esta vez era de felicidad y orgullo de ver que pude cruzar todas la barreras que se me presentaron”.

El empunchado muchacho dice que desde pequeño soñó con ser médico y ahora está cada vez más cerca de cumplir ese anhelo.

“Quiero prepararme para algún día ayudar a países como Nicaragua en el tema de la salud, porque allá hace falta mucho trabajo por hacer en el tema sanitario, de acceso a servicios y de prevención. Sé que mi trabajo tendrá una responsabilidad directa en la vida de otras personas, tendrá un impacto en las familias y por eso lo haré de la mejor manera posible”.

Gabriel se mudará a Nueva Jersey en agosto de este año y en setiembre iniciará su carrera universitaria.

“Cuando sea médico quiero mandar a traer a mis papás para que vivan aquí conmigo. Siempre reflexiono sobre mis raíces, no voy a olvidar de dónde vengo y todo lo que viví”.

“Quería que los profesores me dejaran tarea para poder usar la computadora, todas las clases las recibía en inglés, empecé a practicar el idioma y ya al final del semestre había tenidos mis primeas A (nota 100) en las calificaciones”.

—  Gabriel Samcam, nicaragüense exiliado
Rocío Sandí

Rocío Sandí

Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana; Periodista de la Universidad Internacional de las Américas, con experiencia en Sucesos, Judiciales y Nacionales. Antes trabajó en La Nación y ADN Radio.

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