En medio del déficit económico que atraviesa la Cruz Roja Costarricense, la institución debe lidiar con una situación que afecta su operación y provoca un costo considerable: las falsas alarmas de emergencia.
Ante esto, La Teja consultó a la entidad sobre las afectaciones que esta problemática le genera. Don Cristian Quesada, vocero de la Cruz Roja, explica que la situación se puede analizar desde dos aristas: el despliegue de recursos y el impacto operativo.
“La identificación de estas incidencias se debe descartar con el recurso ya en sitio. Podemos poner ejemplos múltiples en los que nos reportan múltiples pacientes, enviamos el recurso al lugar y descartamos la situación, pero ya se hizo el despliegue. Entonces, eso evidentemente tiene un impacto económico”.
Quesada indicó que las estadísticas revelan que, en el 2025, la atención de falsas alertas le generó un costo mayor a los ¢258 millones de colones.
“Adicional a eso, es importante ver que la tendencia va en crecimiento. Si hablamos de cantidades de llamadas falsas, han incrementado con el pasar de los años. Entonces el costo y el impacto económico son importantes”.
Junto al gasto que genera la atención de la llamada en medio de la complicada situación financiera que vive la institución, el impacto operativo de movilizar vehículos y personal en estos casos resta recursos que pueden ser destinados a atender una emergencia real.
Cruz Roja llama a la prudencia
Don Cristian hizo un llamado a utilizar responsablemente los servicios de emergencia, debido al alto costo que representa atender despachos que no ameritan la atención de primera respuesta.
“Si bien es cierto, la organización no hace el cobro como tal del transporte y la atención en sí, sí tiene un costo. Tiene un costo operativo importante; nuestro personal, en su mayoría voluntario y remunerado, requiere insumos, equipos, ambulancias y combustible, que al final representan una inversión importante”.
Según la institución, al 28 de setiembre del presente año recibieron 2666 llamadas falsas de emergencia, lo que les ha representado ¢173.290.000 en costos operativos de dichas atenciones.

