Tras los aumentos en los precios de los combustibles, los costarricenses se preparan para un fuerte efecto dominó que hará más caros múltiples productos y servicios básicos.
Por ejemplo, el costo para llenar el tanque ha subido de manera agresiva en este 2026, ahogando la economía de muchos costarricenses.
Para entender el tamaño de este golpe al bolsillo, La Teja hizo el ejercicio periodístico de comparar los precios. Revisamos las tarifas que teníamos en enero y las comparamos con las nuevas que entrarían a regir el próximo mes.
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A inicios del año, el litro de gasolina súper costaba ¢639, la regular ¢632 y el diésel ¢549. Actualmente la realidad de las gasolinas es muy distinta: con el aumento que se pretende realizar en noviembre próximo, la súper subiría a ¢806, la regular a ¢808 y el diésel alcanzaría los altísimos ¢816, siendo el hidrocarburo con el precio más elevado.
Esto significa que el diésel, el combustible que mueve la carga y el transporte público del país en su mayoría, sufrió un asfixiante aumento en lo que ha trascurrido del año. Siendo el hidrocarburo más utilizado por los trabajadores es el que más ha subido.
Llenar el tanque de un vehículo promedio en el país (unos 50 litros) representaba en enero, un costo de ¢27.450 para un tanque de diésel; con el aumento saldría en ¢40.800. Es decir, los conductores pagarían ¢13.350 más.
Llenar el tanque con súper salía en ¢31.950 y en noviembre costará ¢40.300. Con regular en enero salía en ¢31.600 y el próximo mes saldrá en ¢40.400.
Ya no es rentable
Uno de los grupos más ahogados por estas alzas es el de los choferes de plataformas digitales de transporte. Para ellos, el carro es su herramienta de trabajo y el negocio simplemente ya no deja plata necesaria para ser sostenible.
Miguel Guillén trabajaba llevando pasajeros, pero cuenta que el gasto en gasolina le afectó considerablemente, obligándolo a buscar otro rumbo.
“Hoy por hoy la plataforma está pagando entre 270-300 colones el kilómetro, más o menos, al chofer. En ciertos viajes sale en 180 colones el kilómetro. El detalle es que el kilómetro a nosotros en gasolina nos salía en 100 colones. Entonces para que tuviéramos un margen rentable, el kilómetro nos lo debería estar pagando Uber, Didi o cualquier otra a 300 colones para que nosotros podamos decir que sí nos estamos ganando algo”.
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Al ver la situación que explicaba y el aumento considerable en los precios de los combustibles, decidió dejar de realizar viajes, ya que no le era rentable y las ganancias no eran suficientes.
Todo sube
El economista Fernando Rodríguez explica que los fuertes aumentos en combustibles provocarían un alza en los costos de bienes y servicios para los costarricenses.
El experto señala que el golpe económico lo sufren desde quienes usan su carro para moverse, hasta el transporte público y camiones de carga.
“No solo los que lo poseen (vehículos), sino los que lo utilizan para desplazarse al trabajo, le dan un uso más intensivo porque entre más lo usen, más gasolina gastan y más impacto tienen en sus gastos mensuales. Después están los combustibles que se utilizan en actividad de producción. El diésel que se utiliza en el transporte de carga, transporte público, de productos comerciales, etcétera”.
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Rodríguez señala que esta dura situación obliga a las empresas a tomar prontas decisiones que el comprador final terminará pagando de su bolsa, golpeando a sectores clave para el país:
“En la medida en que los costos suban mucho, las empresas van a tener que trasladar ese costo adicional a los precios de los productos que nos están vendiendo. Particularmente importante en el caso de los agricultores, donde tienen que utilizar diésel para el equipo en sus fincas, para sacar el producto de sus fincas, para llevarlo a los lugares en donde lo venden y para ellos tiende a ser el golpe muy fuerte cuando el diésel sube mucho”.
Asimismo, el experto recordó las serias consecuencias en actividades de la industria nacional, como las plantas que usan búnker para generar electricidad.
“Tiene un impacto en los costos de producción del país”, indicó.
En cuanto a los pases del bus y tren, el panorama tampoco es bueno. Este 6 de octubre, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) confirmó que prepara un ajuste en las tarifas de los pasajes por la crisis del diésel. Este proceso irá a consulta pública para valorar su aplicación

