Cuenta la leyenda que el cacique boruca Venancio Mora curaba las mordeduras de serpiente, no importaba si era una terciopelo. La gente hacía fila para que los sanara porque él conocía los secretos de los animales y hasta de las culebras.
Además, la leyenda dice que curaba las pegas, los dolores de huesos, de músculos y hasta el mal de amor. Le hacía a usted un hechizo para recuperar ese ser amado en menos de 24 horas y también tenía la pócima contra el mal de ojo.
Era visto como un brujo con “poderes sobrenaturales” tan fuertes que ni siquiera el “poderoso caballero don dinero” ni toda la maquinaria pesada de la compañía bananera (United Fruit Company -UFCo-), pudo vencerlo, pues la guerra por cortar un árbol la ganó siempre él.
¿Poderes mágicos?
Venancio, dice la leyenda, llenó de poderes mágicos un árbol de ceiba (es el árbol sagrado de muchos pueblos indígenas del planeta), que estaba en los límites de su finca, lo que provocó que la bananera jamás pudiera cortarlo por más que le incomodara para los aterrizajes perfectos de sus avionetas en su pista de Palmar Sur.
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Cuenta la leyenda que la bananera mandaba cada cierto tiempo varios hombres con hachas a cortar el árbol que estaba justo en la frontera entre su pista de aterrizaje y las tierras de Venancio, pero algo extraño siempre pasaba.
Las hachas desaparecían, misteriosamente perdían el filo, le daban con todas las fuerzas al árbol y no lo afectaban y la gente sabía por qué: porque él lo protegía con su magia, la cual era muy clara: la ceiba moriría de muerte natural una vez muriera Venancio Mora, porque debajo de ese árbol descansaban los restos de los papás del indígena, según decía la gente.
Con la bananera no tuvo solo esa disputa, también la de su propiedad (la finca “Gorrión”), la cual la United quiso comprársela siempre, pero él jamás la vendió y eso mantuvo eternamente enojados a los gringos porque fue el único indígena que no cedió.
Su nombre completo fue Venancio Mora Lázaro, nació en 1880 en Boruca de Buenos Aires, Puntarenas. Falleció en 1967.
Dice la leyenda que cuando falleció, su familia y toda la comunidad lo acompañó río arriba, a pie por los trillos y en canoa. Los animales del bosque y hasta las lapas que tanto ruido hacen se silenciaron por completo al paso del cuerpo y dicen que hasta lo lloraron.
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También como leyenda se informa que los mismos indígenas de la época lo respetaban y decían que tenía el valor y la fuerza de la Madre Tierra; cuando él les ayudaba a sembrar maíz, Sibu, el dios de las tribus Borucas, siempre lo acompañó.
Inmortalizado en un libro
Hoy más que nunca, Mora está presente. Los indígenas tienen claro que jamás murió, sino que se convirtió en un ejemplo que hasta hoy les guía, y en general a la gente de la zona sur.
Además, el antropólogo, poeta y escritor José Luis Amador Matamoros, acaba de publicar un libro llamado “Venancio Mora y el árbol mágico de Palmar Sur -Más allá de la leyenda-”. Un esfuerzo propio de lo que llama “ediciones pensando el Sur”.
Amador se metió de cabeza a investigar la vida y obra de Venancio. Habló con gente de Palmar Sur y hasta con sus familiares y fue así como de camino descubrió que en realidad actualmente existen dos Venancios: la leyenda y el de la vida real.
“En la vida real don Venancio era un indígena boruca, no fue cacique porque entre los borucas no existen caciques. Toda su familia es de Palmar Sur y me ayudó a recoger la información para este libro. En su finca, junto a un grupo de borucas producían banano y se lo vendían a la United.
El Palmar de los Indios
“No hay que olvidar que Palmar Sur fue un pueblo indígena antes que llegara la bananera. Era conocido originalmente como “El Palmar de los Indios”. Venancio estuvo al frente de los borucas que producían banano”, comenta Amador.
El escritor nos explica que se reunió con familiares quienes le contaron que aquella leyenda y una cantidad de cosas que se decían de Venancio no eran ciertas. El libro comienza con la realidad, pero no abandona lo fantástico. La leyenda que se construyó de boca en boca a partir de hombre muy respetado y querido.
“Cuenta la leyenda que si alguien se metía sin permiso en la finca de Venancio no podía salir, porque se perdía, hasta que él no le autorizara.
“Incluso encontré periódicos, gracias a la colaboración del investigador local, Luis Humberto Figueroa, de 1950, con titulares como este: “El árbol sagrado de Palmar Sur”.
“¿Qué tiene el árbol sagrado de Palmar Sur y por qué el indio Venancio se opone a su corta? ¿Será que entre sus gambas hay un tesoro o será que ahí están enterados los huesos de sus padres?”, se preguntaba la publicación.
Amador incluso conversó con Chanita Mora (Marciana Mora), nieta de Venancio, en el 2015. “Ella me confirmó que él no era brujo y que casi todo lo que se dice es fantasía”.
No les decimos más para que se lean este mágico libro que cuesta 6.000 colones en la zona sur y en la GAM, por el envío, sale en ¢8.500. Pueden escribir al WhatsApp: 7177-7546.
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En Palmar Norte búsquelo en la librería Crayolas; en Pérez Zeledón, en la feria del libro del 19 al 22 de marzo, Editorial de Nacimiento.
Se está vendiendo en la GAM en la librería “La Bodeguita Cultural”, en la Calle de la Amargura en San Pedro.





