La campaña electoral rumbo a las elecciones nacionales 2026 no solo se está viviendo en las calles, redes sociales y debates políticos, sino también en la mente y el corazón de muchos costarricenses.
Así lo advierte la Universidad Estatal a Distancia (UNED), que alerta sobre un impacto directo en la salud mental de la población debido a la fuerte división política.
Según explicó la sicóloga y coordinadora de la Comisión Institucional de Salud Mental de la UNED, Marianela Viales Sosa, el clima electoral actual está marcado por la incertidumbre, el miedo al futuro y la sensación de pérdida de control, emociones que pueden detonar ansiedad y malestar emocional.
La especialista detalló que el temor a posibles cambios sociales o económicos, así como el sentimiento de amenazas a la estabilidad personal o colectiva, activan respuestas de alerta en el cuerpo, especialmente cuando el proceso electoral se vive como una confrontación constante.
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Jóvenes muy afectados
Uno de los grupos más afectados, según la académica, son los jóvenes votantes. La sobreexposición a noticias, redes sociales y discusiones políticas los enfrenta a una saturación emocional que puede derivar en confusión, desesperanza o incluso apatía política.
“En la población en general, el consumo constante de contenido cargado de conflicto, desinformación o alarmismo activa estados de alerta prolongados que repercuten en el sueño, la concentración y el bienestar emocional”, señaló Viales.
Pero el desgaste no se queda solo en lo individual. Las tensiones políticas también se cuelan en la mesa del comedor, en el trabajo y en las comunidades.
De acuerdo con la experta, muchas conversaciones familiares o laborales se convierten en focos de enfrentamientos, donde pensar distinto se percibe como una amenaza y no como una oportunidad de diálogo, lo que termina afectando los vínculos.
