Nacional

Lo mejor de Cahuita es... Delrita patty

Van por la tercera generación de sus propietarios

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Ir a Cahuita y no pasar por Delrita patty es un pecado, es como no haber ido.

Lo que venden en ese histórico local permite encontrarse con algunos de los sabores más tradicionales del Caribe. Ya lo verán.

En vísperas de festejar el Día del Negro y de la Cultura Afrocaribeña quisimos acercarnos a este comercio, en el centro del pueblo, muy cerca del mar, para conocer su historia.

Los visitantes, tanto nacionales como extranjeros, hallan en Delrita patty el popular (y gustado) rice and beans con pollo, rondón, sopa de mondongo, pescado con escabeche, patí, plantintá (plantain tart), piña tart, panbón, cocadas y refrescos como hiel (también conocida como agua de sapo), tamarindo, jamaica.

Un rótulo al frente cuenta que el comercio funciona desde 1967. Comenzó gracias a la cuchara de doña Raquel Curling, que se lo heredó a su hija Delrita Slack y ella a sus hijos Edwin, Casilda, Anthony, Yericka y Kimberly.

Delrita falleció hace seis años, pero dejó muy bien preparados a sus retoños para conservar una de las más ricas tradiciones caribeñas con la que sacó adelante a su familia.

Cahuiteños de pura cepa y orgullosos de sus raíces jamaiquinas, Edwin nos contó que su abuela fue pionera en la costera ciudad limonense con la apertura del negocio, que está a solo 100 metros de la entrada al parque nacional Cahuita.

Es imposible perderse por varias cosas: porque está en una lomita, porque todos en Cahuita saben dónde queda y porque cuando está abierto colocan a un ladito de la calle un letrero colorido que informa “hay patty”.

La pionera. Cuando empezó, doña Raquel se encontraba más cerquita aún de la entrada al parque nacional, pero después de un inconveniente le construyeron la casa en el punto actual.

“Son muy pocas las personas que saben que ‘Miss Rachel’ (doña Raquel) tenía un ‘cook shop’ (lugar de cocina), como se le llamaba en sus inicios”, explicó Edwin.

Delrita asumió el mando en la década de los noventa y hasta su muerte, cuando lo asumieron de lleno sus hijos, que desde antes le echaban la mano.

Como su nombre lo dice, la especialidad de la casa es el patty, pero también tienen todo lo que mencionamos antes y más; sume galletas de jenjibre, enyucados, queque de banano y de coco y fresco de cas.

Los domingos, como manda la tradición familiar afrocaribeña, tienen rice and beans; los sábados sopa de res y de mondongo y jarrete y en algunas ocasiones rice and beans con pescado en escabeche, otra preparación muy propia de la cultura limonense.

La herencia sigue

Y para continuar con el legado, Edmelin --la hija mayor de don Edwin-- ya trabaja con él y aprende el teje y maneje del negocio, para conservar la tradición y que las generaciones futuras disfruten tanto como las de hoy y las de ayer.

A Edwin le parece importante lo que hace su familia (y tiene razón), porque mantiene viva la herencia cultural de sus ancestros.

Un detalle curioso que nos contó Edwin tiene que ver con un platillo muy común en la cocina caribeña actual: el bochinche casado, que lleva espagueti, ensalada, frijoles molidos, plátano maduro y bistec; a diferencia de los demás casados, este fue creado en Limón por iniciativa de alguna familia y pronto se extendió.

Siempre es agradable hablar de comida, y más si es deliciosa, como esa con la que en Delrita patty enamoran paladares.

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