Franklin Arroyo.28 junio

María Guadalupe Rivera Fallas llegó al mundo unas horas después del meneón de 6,5 grados en la escala Richter que nos espantó el sueño el martes 25 de junio a las 11:23 de la noche.

Cuando los demás tragábamos grueso por el susto, la bebé estaba bien tranquila en el vientre de su mamita, Johanna Fallas. Pero después de la sacudida de tierra todo cambió.

La preciosa bebita está pura vida en su casa en Cartago. Foto: Cortesía Luis Diego Rivera.
La preciosa bebita está pura vida en su casa en Cartago. Foto: Cortesía Luis Diego Rivera.

Johanna, que les tiene mucho miedo a los temblores, despertó a su esposo Luis Diego Rivera, quien no se había dado cuenta.

Y aunque en la casa de la familia no hubo nada qué lamentar, Johanna empezó con contracciones fuertes a la medianoche.

Luis Diego se puso las pilas, llamó un taxi y se fueron para el hospital Max Peralta, en Cartago. Johanna entró en labor de parto, pero no pasaba de los seis centímetros y el parto se complicó.

Los doctores decidieron que María Guadalupe debía nacer por cesárea, no de forma natural, como estaba previsto. Inicialmente iba a venir al mundo el 24 de junio, pero por alguna razón no se atrevía a asomarse.

Mamita e hija son unas guerreras. Foto: Cortesía Luis Diego Rivera.
Mamita e hija son unas guerreras. Foto: Cortesía Luis Diego Rivera.

“Para mí fue por el temblor porque mi esposa se asustó mucho y hasta me despertó", dijo Luis Diego.

En el Max Peralta la dejaron internada y le hicieron la cesárea. María Guadalupe nació a las 8 de la mañana del miércoles.

El orgulloso papá explicó que, encima de que su esposa no dilataba y no estaba respirando de la manera adecuada (para dilatar más), la niña se hizo caquita en el vientre y eso añadió una complicación.

“Se la encomendé a la Virgen de Guadalupe (ya habían decidido el nombre) porque encima de todo, era grande. Pesó 3.923 gramos y midió cincuenta centímetros”.

La salida se las dieron este jueves y Luis Diego nos contó que las dos están puras tejas en la casa, en Guadalupe de Cartago.

“La chiquitilla está pidiendo teta, la mamá está cansada. No ha podido dormir bien, nos esperan noches y madrugadas fuertes, pero lindas”, dijo el papito, que está contentísimo.

Johanna Fallas y Luis Diego Rivera la lucharon para que ella quedara embarazada. Hoy disfrutan a un bebito.
Johanna Fallas y Luis Diego Rivera la lucharon para que ella quedara embarazada. Hoy disfrutan a un bebito.
Pulseada

María Guadalupe tiene historia. Su mamá no podía tener hijos por una condición que se llama ovario poliquístico, pero tenía además tiroides y sobrepeso.

Llevaba 18 años intentando quedar embarazada y había puesto como fecha límite sus 40 años para no intentarlo más. Hoy tiene 38.

Johanna le ofreció el vientre a la Virgen de Guadalupe, de la que siempre ha sido devota y le prometió que si tenía una hija la llamaría María Guadalupe y si tenía un hombre lo bautizaría Juan Diego, el indígena mexicano al que, según la tradición, se le apareció la virgen en el cerro de Tepeyac, en México.

Por eso cuando Luis Diego vio que la situación se complicó le encomendó la niña a la Virgen.

Cuenta Luis Diego que su esposa estaba tan contenta de ser madre que apenas le dieron a la recién nacida, una vez recuperada de la anestesia, lloró de felicidad y besó a su chiquita.

“Ella me dijo que aún no lo puede creer, logró ser mamá”, dijo el esposo.

La bebé está de lo más bien y Luis Diego nos contó que María Guadalupe tiene un hermanito (de parte de él) que vive en Alajuela y que está todo emocionado con la bebita. Ese hermanito se llama Luis Daniel.

En el proceso para quedar embarazada a Johanna lo que más le costó fue bajar de peso, pero ahora sabe que todos los esfuerzos para lograrlo lo valieron.

Poco probable

Pese a que el papá cree que el temblor precipitó el nacimiento de María Guadalupe, dos obstetras consultados por La Teja explicaron que es poco probable.

Mauro Fernández dijo que la naturaleza es muy sabia y previó las dificultades de las mujeres durante el tiempo que están encinta.

“Por eso la mayoría de las situaciones de estrés y preocupación no afectan el curso del embarazo o la labor de parto. Obedece más a una creencia popular”, dijo.

Comentó que probablemente el bebé habría nacido igual sin el temblor.

Kenneth Loáiciga afirmó que son mínimas las probabilidades de que ocurra un nacimiento porque una embarazada les tiene miedo a los temblores. “Puede desencadenar actividad uterina en mujeres muy nerviosas, pero no es usual”, sostuvo.