El piloto del Servicio de Vigilancia Aérea, David Damazzio, asegura estar viviendo una situación complicada que no le desea a nadie solo por decir las cosas que piensa.
Él conversó en una entrevista en conjunto entre La Teja y la página Contra Vía y habló a detalle sobre todo lo que ha vivido y el proceso que enfrenta por defender su libertad de expresión.
A David le abrieron un proceso disciplinario que lo expone a una suspensión de hasta 30 días sin goce de salario o, en el peor de los casos, un despido con inhabilitación por 10 años. ¿Su pecado? Hablar públicamente sobre lo que considera deficiencias en la Dirección General de Aviación Civil.
El sueño profesional que terminó en los tribunales
Todo empezó cuando David cumplió los rigurosos requisitos para sacar su licencia de piloto de transporte de línea aérea, la más alta a la que se puede aspirar.
Tras aprobar todos los exámenes, el trámite se quedó pegado. Para esa misma época, el país enfrentaba una importante auditoría internacional sobre seguridad operacional en la aviación civil, y David decidió compartir en sus redes los resultados preliminares.
“Quiero dejarlo meridianamente claro, no es lo mismo hablar de seguridad nacional, que es del Ministerio de Seguridad donde yo trabajo, que de seguridad operacional de la aviación”, explicó el piloto, aclarando que él no reveló secretos de Estado.
Poco después de sus comentarios, curiosamente le negaron su licencia, argumentando que sus horas de vuelo policiales no eran válidas. Esto lo llevó a presentar desde apelaciones hasta denuncias ante la Fiscalía por aparente falso testimonio de antiguos jerarcas.
Un viernes que le robó la paz
La verdadera bomba le cayó el viernes pasado. Mientras estaba en su trabajo, lo llamaron a la oficina de Recursos Humanos y le entregaron el documento que confirmaba la apertura de la investigación en su contra.
“Me sentí con mucha cólera, me enojé mucho. Voy a utilizar una frase popular: me agüevó. A nadie le place que las fotos de su familia anden en redes sociales”, nos confesó el piloto con mucha sinceridad.
A pesar del duro golpe, David lo tiene claro: si ponen en una balanza su trabajo y su libertad de expresión, él prefiere defender su derecho a opinar.
“Esa es la Constitución que yo juré defender, ¿cómo no la voy a defender si mi libertad de expresión es la que está en juego?”, afirmó.
El regaño de mamá y un apoyo abrumador
David contó que su mamá, quien es periodista, cuando vio lo que estaba viviendo su hijo, se asustó y le dijo que todo esto se pudo haber evitado si él se hubiera “moderado” y guardado silencio.
Sin embargo, tras ver la firmeza de su hijo, ella dejó de lado el regaño y ahora lo apoya en la defensa de sus derechos.
“Cada vez que lee un comentario que le saca las lágrimas, viene, me da un abrazo y me dice que está orgullosa”, contó emocionado.
Y es que el apoyo ha sido gigante. El piloto asegura que ha recibido decenas de miles de mensajes llenos de solidaridad y empatía por parte de los costarricenses, lo cual lo tiene sumamente conmovido.
¿Ha pensado en irse de Costa Rica?
Al ver cómo se han puesto las cosas, muchos le han preguntado si tiene miedo y si ha pensado en pedir asilo político o irse del país, pero él se niega rotundamente a abandonar su amado país.
David recordó con mucho cariño el día de las elecciones, cuando llegó a votar uniformado y, al recibir la papeleta, le dio un sentido beso a la bandera de Costa Rica, una imagen que le dio la vuelta al país.
“Ese beso a la bandera lo quiero seguir haciendo aquí, ¿por qué tendría que hacerlo afuera? No me parece justo. Yo quiero estar acá y aguantamos palo, pero sin callar”, aseguró el piloto.


