Karen Fernández.3 enero

Los pies de don Dimas Fonseca, de 65 años, evidencian lo difícil que fue el recorrido de 118 kilómetros que hizo desde Cariari de Pococí hasta la basílica de Los Ángeles en Cartago.

Las ampollas se le formaron desde que iba a empezar a subir el Zurquí. Foto: Cortesía
Las ampollas se le formaron desde que iba a empezar a subir el Zurquí. Foto: Cortesía

Don Dimas salió el pasado 31 de diciembre de la iglesia de Cariari, a las 11 de la mañana, para emprender el homenaje a las 2.185 víctimas que en el 2020 perdieron la vida a causa del covid-19.

Tan solo nueve horas después de haber iniciado el recorrido, se llevó tremendo susto, pues por evitar que un carro lo golpeara, 150 metros después del puente de río Sucio, se resbaló y cayó en una zanja donde quedó todo chollado.

Creyó que se había quebrado la mano o el pie, pero tras esperar unos minutos, a que se le pasara un poquito el dolor, agarró fuerzas nuevamente para continuar el camino.

“Me levanté y salí como si no me hubiera pasado nada. Venía rezando durante el camino y creo que eso me ayudó a no sentir dolor mientras caminaba, porque ahora sí lo siento”, contó el devoto caminante.

Estos raspones se los hizo cuando cayó en una zanja evitando que lo atropellara un carro. Foto: Cortesía
Estos raspones se los hizo cuando cayó en una zanja evitando que lo atropellara un carro. Foto: Cortesía

Este valiente señor solo hizo dos paradas en su trayecto y una de estas fue cuatro kilómetros antes de llegar al túnel Zurquí, donde durmió por media hora bajo un tremendo aguacero.

Don Dimas agradece a la Policía de Tránsito y a la Fuerza Pública porque le echaron un ojito en las partes más peligrosas.

A las 4 a. m. llegó al peaje de la Braulio Carrillo donde le regalaron agua caliente para tomarse un fresquito.

A esas alturas Fonseca no aguantaba los pies por las ampollas, pero igual siguió su camino.

La segunda parada la hizo en el sector de Pasoca, donde reposó hora y media y ahí llamó a su hermano Gabino para que lo acompañara en la recta final de Ochomogo hasta la casa de la Negrita, junto con su sobrino Roy, ahí se comió un almuerzo que le llevaron sus familiares.

Llegó a las 12:20 mediodía del 1 de enero, luego de pasar frío, calor, sed y mucho dolor.

Con dolor y cansancio cumplió su meta don Dimas en honor a las víctimas del covid-19. Foto: Cortesía
Con dolor y cansancio cumplió su meta don Dimas en honor a las víctimas del covid-19. Foto: Cortesía