Franklin Arroyo.29 junio

Doña Luz Marina Molinares está encarcelada pues no puede pagar una pensión alimentaria de ¢50 mil que le impusieron para mantener a un hijo menor de edad.

La pensión la metió el propio hermano de Luz Marina y tío del joven, esto porque el menor de quince años quiso irse a vivir con dicho pariente.

Actualmente la señora debe cuatro meses, o sea ¢200.000, y no tiene los medios para pagar.

El propio hermano de la mujer la tiene en la cárcel. Foto: Cortesía
El propio hermano de la mujer la tiene en la cárcel. Foto: Cortesía

Ella no puede trabajar ya que tiene un montón de enfermedades. Por eso está en prisión desde el 17 de junio.

El único ingreso de la señora es una pensión de ¢35 mil que recibe de su antigua pareja, pero todo se lo tiene que dar al menor.

Pero lo más grave del asunto es que la señora padece muchas enfermedades y no puede ser atendida como se debe mientras esté en la cárcel Vilma Curling (el Bueno Pastor).

“Es una injusticia, mi tío sabe que ella está enferma, que no puede trabajar. Que hoy sí, mañana no. Yo no quiero que esté allí”, Elizabeth Carballo, hija de la afectada
Esperanza para la señora

Pero esta historia tiene una luz de esperanza, ya que Gerardo Zamora, un estudiante de Derecho, se enteró de su caso e interpuso un Hábeas Corpus para que sea liberada y reciba tratamiento médico con urgencia.

Según él, por las condiciones de la señora y del lugar donde está encerrada, hay peligro de que muera.

Ella es de una familia humilde de Limón y por eso ni siquiera recibe visitas porque sus allegados no tienen los recursos.

20 pastillas diarias debe tomar doña Luz Marina para aliviar sus males.

La Teja tiene copia del Hábeas Corpus que interpuso don Gerardo, de la epicrisis de la mujer y del tratamiento que debe tomar.

Para que usted se haga una idea le contamos que la epicrisis indica que sufre de diabetes, presión alta, lesiones en la piel, depresión, pérdida de visión, piedras en los riñones, pérdida de memoria, entre otros.

Pero eso no es todo, ha sido operada de cáncer de mama y vesícula. Por si fuera poco, hay posibilidades de que el cáncer de mama haya vuelto, según nos contó su hija Elizabeth Carballo.

Imagen ilustrativa cárcel. Shutterstock
Imagen ilustrativa cárcel. Shutterstock
Súplica

Elizabeth Carballo, hija de doña Luz Marina, pide que suelten a su mamá por piedad e indicó que le ha suplicado a su tío para que le quite la pensión, pero él se niega.

Su hermano, el menor de 15 años, no le contesta el teléfono "porque no quiere oír la regañada que le voy a pegar”, dijo la muchacha de 19 años.

“Mi hermano menor se fue a vivir con mi tío por voluntad propia. Mi mamá es muy enferma, padece diabetes, presión alta, la habían operado de cáncer de mama y tiene señales de que este regresó. Por esas cosas no puede cuidar bien a mi hermano, quien es terrible y aceptó que se fuera con mi tío, porque es pariente”, dijo la hija.

Según Gerardo Zamora, la señora tiene llagas en la piel, le cuesta movilizarse y ni siquiera es capaz de alistarse su medicamento. Una compañera le avisa cuando debe tomarse las pastillas, que son un montón, y se las alistan.

“Solicité el Hábeas Corpus porque hay peligro de muerte. En el módulo de pensiones de mujeres hay muy poquitas personas entonces no hay custodios en la madrugada. Si le da algo nadie se va a dar cuenta. En las cárceles de hombres es diferente porque, si algo ocurre, los mismos reclusos avisan y se los llevan los guardias”, explicó don Gerardo.

Antecedente mortal

El estudiante de Derecho recordó que en 2015 falleció Gustavo Solís Padilla, quien estaba preso por pensión alimentaria y en un delicado estado de salud.

Esa vez Gerardo también interpuso un Hábeas Corpus, pero no dio tiempo a la resolución y el preso falleció. “No quiero que una cosa así vuelva a ocurrir”, dijo.

Zamora dice que existe un principio en Derecho que indica que nadie está obligado a lo imposible. “O sea, si usted gana ¢100.000, no le pueden poner una pensión de ¢150.000. Ella no puede generar los recursos, no puede trabajar”, manifestó.

La hija contó que su mamá hace unos años era muy trabajadora, pero los padecimientos le han mermado fuerzas y nadie la contrata. “Ella hace lo que sea, pero va un día y al siguiente no puede ir porque está enferma. ¿A quien le sirve una persona así? Nadie la contrata”, dijo.

Se llamó a don Andrés, el tío, para que diera su versión de los hechos y explicara por qué tiene encerrada a su hermana en esas condiciones, pero no contestó las llamadas.

La Corte Suprema de Justicia ordenó que Luz Marina Molinares reciba la atención médica necesaria de forma inmediata y que la cárcel elabore un informe sobre el estado de salud de la privada de libertad, este servirá para determinar si debe abandonar la prisión o debe continuar allí.