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Mujer que se inició en las drogas a los 8 años, abrió su corazón y contó la miseria que vivió

Glenda Ávila: “Dios tuvo misericordia de mí y con la ayuda que empezó a germinar pude salir del lodazal, de la tragedia y miseria en la que vivía”

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Glenda Ávila Ugalde es una vecina de San Ramón de Alajuela. Ella tiene 46 años y empezó a consumir drogas cuando tenía apenas 8.

Esta ramonense abrió su corazón y contó su historia para que sirva de testimonio y advertencia para quienes creen que las drogas son divertidas o inofensivas porque “las pueden controlar”.

El relato de la valiente fue dado a conocer por Henry Segura, periodista del IAFA, institución que le ayudó a Glenda a superar sus adicciones.

Glenda Ávila Ugalde es una vecina de San Ramón de Alajuela. Ella tiene 46 años y empezó a consumir drogas cuando tenía apenas 8.

“Por más de 20 años las drogas me engancharon, probé muchas variedades de productos que son nocivos para la salud física y mental, pero un buen día Dios tuvo misericordia de mí y con la ayuda que empezó a germinar pude salir del lodazal, de la tragedia y miseria en la que vivía. Ahora soy otra persona y cumplí 5 años de no consumir nada y estar limpia de tabaco, alcohol, marihuana, cocaína y otras drogas.

“Esta oportunidad de levantarme y mirar hacia adelante como una nueva persona me deja grandes satisfacciones y experiencias; por un lado, está mi vivencia en las calles, el consumo desmedido de todo tipo de cochinadas, por otro lado mis vivencias de prepararme como asistente de pacientes y otras disciplinas siempre relacionadas con personas en situación de calle y consumo problemático”, contó Glenda.

La mujer cuenta que en el duro proceso de recuperación tuvo que empezar por cambiar su mentalidad al darse cuenta de que era una persona de gran valor que merecía ser feliz.

“Ahora estoy consciente que las personas tenemos derechos, oportunidades y luchas que dar; quiero seguir capacitándome para ayudar a quienes requieran apoyo, comprensión y alguien que les escuche.

“Estoy convencida que desde nuestro nacimiento somos personas primero y eso no debe cambiar nunca porque todos venimos del vientre de una madre y llegamos al mundo desnudos, pero, bajo la protección y amparo de los Derechos Humanos que son irrenunciables”, aseguró.

La paciente cuenta que el proceso que vivió en el IAFA fue muy amigable y vivirá eternamente agradecida porque el tratamiento le cambió la vida.

“No tuve que pagar nada, no requerí de ningún seguro y las intervenciones fueron un éxito. Me siento realizada e incluso tengo un hijo. A futuro podré hablarle a él con conocimiento de causa y lo apoyaré para que no caiga en los errores de su madre. La comunicación con él será la principal herramienta que utilizaré”, manifestó.

El doctor José Valverde de Casa JAGUAR, dice que cada vez que atiende un paciente por primera vez, con problemas de drogas, hay una expresión común “no puedo parar”.

“La experiencia en cada persona es distinta, pues depende de varios factores de riesgo, que rodean al individuo; tanto en lo social, en lo genético como la personalidad y puede llevar a una persona a desarrollar dependencia y el consumo sea continuo, demostrando falta de interés en el cuidado personal y su salud física y mental”, dijo el especialista.

“Esta oportunidad de reconocer el problema es eso, una valiosa oportunidad para escuchar, conocer la realidad de cada persona y ofrecer ayuda. Y es que el consumo de sustancias psicoactivas, conocidas como drogas, ocasionan alteraciones a nivel cerebral, fomentan trastornos cognitivos, sociales, biológicos, espirituales y legales.

“Estas sustancias, por mínimo que sea el consumo, ocasionan estímulos cerebrales que generan una gran liberación de sustancias bioquímicas en el cerebro, lo que ocasiona un estado de placer o satisfacción, reconocido por el cerebro como una respuesta favorable, causante de un aprendizaje positivo de la sustancia, genera una posible repetición del consumo”, agregó Valverde.

Glenda está convencida de que la terrible experiencia que enfrentó durante 20 años, puede ayudar a evitar que otras personas pasen por lo mismo.

“Considero que puedo inspirar, motivar y apoyar a las personas que tengan problemas de consumo de drogas. Yo, empecé a usar estos productos en mi niñez, a los 8 años tuve el primer contacto con estas sustancias que llevan a la desesperación, al fango, a la miseria humana”.

El IAFA tiene 16 centros de atención integral para apoyar a quienes consumen drogas y a su familia. De ellos 14 se distribuyen en todo el país y se conocen como Centros de Atención Integral en Drogas. Los otros dos son: Casa JAGUAR, donde se atienden a personas menores de edad y Proceso de Atención a Pacientes; ambos en Barrio la Granja en San Pedro de Montes de Oca.

Rocío Sandí

Rocío Sandí

Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana; Periodista de la Universidad Internacional de las Américas, con experiencia en Sucesos, Judiciales y Nacionales. Antes trabajó en La Nación y ADN Radio.

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