Arturo Pardo V..23 noviembre, 2018
Azucena Miranda se dedica al engorde de pollos, en Puriscal, y le está yendo súper bien. David Castillo
Azucena Miranda se dedica al engorde de pollos, en Puriscal, y le está yendo súper bien. David Castillo

Los pollos de doña Azucena se están poniendo regordetes pero además, se están multiplicando como de la noche a la mañana. No hace tanto empezó con 12 pollos y ahora ya suma casi 500.

Aquí no hay magia ni inyecciones mutantes; su negocio está creciendo rápidamente gracias a un crédito que la tiene brincando en una pata de la felicidad.

Esta señora de Puriscal es una de las que ha recibido un préstamo del Consejos de Apoyo Rural, del Banco Nacional, con el que se colocan créditos a microempresas rurales en todo el país.

Una vez que fue a una reunión con una amiga, las dos salieron ilusionadísimas, una pensando en su proyecto de pollos de engorde, y la otra en la posibilidad de que le financiaran una parte de lo que necesitaba para montarse una soda.

“Nada más fuimos a que nos explicaran las posibilidades de ayuda que había para emprendedoras. Resultó que calificábamos para el crédito, nos llamaron, fuimos al banco y de repente nos estábamos abriendo camino”, asegura entusiasmada.

Antes, tenía a sus pollitos separados en grupos (sin más que un tablón), ahora, los pollos toman de un agua que gotea todo el día, los tiene separados en bloques de manera ordenada y les puso comederos grandes.

Como ella, hay otras vecinas de Puriscal que se están beneficiando por este programa avalado por el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD). Pasa igual en otros lugares como Puntarenas, Liberia, Cartago, Limón, Pérez Zeledón y Alajuela. En cada una de estas partes se han armado organizaciones comunales que valoran las solicitudes de crédito de actividades productivas de la zona y las presentan al banco.

“La única garantía que se pide es la honestidad”, dice María de los Ángeles Fernández, que pidió un crédito para hace cercas para su ganado, también en Puriscal.

Doña María de los Ángeles Fernández está emocionada con la cerca que le va a poner a su ganado. Foto: David Castillo
Doña María de los Ángeles Fernández está emocionada con la cerca que le va a poner a su ganado. Foto: David Castillo

Tiene 18 reses, entre terneros, torete y vacas. En sus palabras, asegura que estos créditos son beneficiosos para la comunidad porque hace que la gente no tenga que irse a otras partes a buscar trabajo. “Lo que conviene es que la gente sea buena paga y que tenga buen récord crediticio”, agrega.

Otra que está parecida es doña Lady Ramírez, que compró vacas de cría con el financiamiento que consiguió. Aunque tiene una finca desde hace ratillo, nunca antes había podido hacer algo así, a falta de fondos. Dice que los intereses que tiene que pagar están ´en todas', ya que son bien bajitos y que casi ni documentación le pidieron.

Hasta agosto de este año el Banco Nacional, a través del programa de Consejos de Apoyo Rural, había colocado 214 operaciones por ¢647,6 millones en financiamiento para diferentes negocios, con un máximo de ¢5 millones para cada uno, de cinco años plazo. A estas alturas, el SBD ya tiene 17 organizaciones aprobadas como CAR en diferentes partes del país.