Bryan Castillo.19 agosto
Armando tenía solo ¢50 colones en sus bolsillos. Foto: Gesline Anrango.
Armando tenía solo ¢50 colones en sus bolsillos. Foto: Gesline Anrango.

Este domingo visitamos el parque La Merced, el escenario que se tiñó de violencia el sábado por la tarde cuando un grupo de 400 costarricenses llegó a esta plaza exigiendo la salida de los nicaragüenses que viven en el país, según ellos por el daño que esta población ha hecho en nuestro territorio.

En este lugar, que está escoltado por 80 policías y que fue cerrado el mismo día que se dieron los disturbios para evitar más enfrentamientos, nos encontramos a Armando, un pinolero que prefirió no revelar sus apellidos por temor a represalias de otros ticos y del gobierno del presidente Daniel Ortega.

Él llegó a suelo nacional el 18 de julio de este año, huyendo de la violencia en su país. Como Armando, hay cerca de 25 mil compatriotas suyos que llegaron a Costa Rica desde abril anterior solicitando refugio.

Tiene 42 años y es del departamento de Carazo, lugar que está a unos 95 kilómetros de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, según cuenta está en la costa del Pacífico y a los turistas le gusta mucho.

En su país dejó a dos hijas con las que se comunica poco, pero que ahora tendrá que llamar más seguido, ya que la violencia de este fin de semana preocupó a su familia.

“Tenemos que andar juntos, como usted puede mirar, nosotros somos cinco (dos hombres y tres mujeres) porque nos da miedo que nos agredan, tenemos más de un mes de estar aquí y no tenemos donde dormir. Todos los nicaragüenses en este momento estamos juntos, usted nos verá con otras personas y no solos porque no queremos que nos golpeen”, aseguró.

Detalla que vino a Costa Rica buscando paz, pero en las últimas horas se ha encontrado con un panorama similar al que veía todos los días en Nicaragua.

“Nosotros hemos vivido cosas que gracias a Dios ustedes (los costarricenses) no han vivido, hemos vivido guerras, hemos sufrido por hambre y muchas humillaciones (se detiene y llora). Nos sentimos mal porque tenemos que huir de nuestro país y llegamos aquí con la esperanza de trabajar pero algunas personas no nos quieren”, dijo.

“Yo le ofrezco una disculpa a todos los costarricenses por los nicas que han hecho daño aquí pero no todos somos así, la mayoría somos personas honradas que lo único que queremos es alimentar a nuestras familias".

Sobreviven con ¢300 diarios

Armando dijo que a diario sobreviven con ¢300 colones, es decir, con su aporte y el de las otras 4 personas con las que anda, hacen ¢1.500.

“En este momento tengo ¢50 colones pero entre lo que conseguimos todos compramos galletas. Después de lo que pasó (las agresiones del sábado) han venido otros nicas que están bien acomodados y nos regalan algo de comer, también nos han dado comida en un albergue (en el de las las Obras de Sor María Romero a 300 metros de KFC del Paseo Colón) pero solo comemos una o dos veces al día por eso es que compramos las galletas”, afirmó.

La mayoría sobrevive con galletas mientras les aparece un trabajo. Foto: Gesline Anrango.
La mayoría sobrevive con galletas mientras les aparece un trabajo. Foto: Gesline Anrango.

Esta misma situación la vive Carlos (tampoco dio sus apellidos para evitar ser identificado), a él lo encontramos sentado en una banca, estaba solo pero esperando a un amigo que conoció en el parque durante estos días.

Llegó el jueves 16 agosto de este año proveniente de un lugar llamado Puerto Corinto en el departamento de Chinandega, tiene 44 años y salió espantado de su país porque según él, el ejército de Nicaragua lo estaba buscando para matarlo.

Era cruzrojista y según cuenta, le montaron una persecución después de que en una manifestación atendiera a un joven que estaba en contra del gobierno.

“Ortega me quitó a mi familia, tengo tres hijas de veinte, dieciocho y ocho años y un varón de trece. Desde que estoy aquí no me comunico directamente con ellos (lo hace con vecinos) porque tengo miedo que la policía les revise los teléfonos y se den cuenta que ellos hablen conmigo, si eso pasa las pueden matar y no quiero que les pase eso”, mencionó.

Él también se la juega con tres tejas por día, aunque en ocasiones tiene más dinero. Para él eso no es lo peor, ya que lo más complicado ha sido no tener donde dormir ni donde hacer sus necesidades.

“Cuando tengo ganas de ir al baño voy a una cantina, yo les explico lo que estoy pasando y me lo prestan. No me gusta molestar a la gente con cosas de esas pero tengo que hacerlo porque el cuerpo no aguanta más”, añadió.

Tanto Armando como Carlos, dijeron que en ocasiones duermen en un refugio llamado El Pastor, que está 200 metros al sur del parque del Ministerio de Salud y 300 hacia el este.

Mencionan que solo dan 50 cupos por noche. La entrada es a las 8 p. m. y la salida a las 5 a. m.

“Es la única noche en la que no pasamos frío por el viento o por la lluvia, si no nos dan campo entonces dormimos en la acera del hospital (San Juan de Dios) o en el techo de la gasolinera (que está al frente del costado norte del parque La Merced)", finalizó Carlos.

Según el censo del 2011, en el país viven aproximadamente 290 mil nicaragüenses, la mayoría se dedica a trabajos de construcción.

Durante el bochornoso espectáculo de este sábado, la Fuerza Pública detuvo a 44 personas. Por medio de un tuit, la Fiscalía informó que liberó a 41 y que los 3 restantes fueron pasados con un informe al Ministerio Público a la espera de que su situación judicial resuelva.

En el parque La Merced hay cerca de 80 policías resguardando a las personas que pasan por este lugar. Foto: Gesline Anrango.
En el parque La Merced hay cerca de 80 policías resguardando a las personas que pasan por este lugar. Foto: Gesline Anrango.