La Choco Quqi regresa al mercado este jueves 15 de octubre, luego de 17 años de larga espera, pero yo logré probarla un día antes del relanzamiento oficial.
Aunque tenía mucha expectativa por la famosa galleta, me la topé casi que de chiripa este miércoles 14.
Estaba en un supermercado por mi casa (no voy a decir cuál para no meter en problemas a nadie) cuando vi a uno de los empleados con un paquete en la mano e inmediatamente pensé: “¿Ya salió?“.
Yo ya estaba en las cajas rápidas de pago, pero como buen antojado me fui a la sección de galletas a ver si la veía y no. No estaba.
En lo que iba de vuelta para la caja, resignado, me topé a una muchacha de las que trabajan en el súper y le pregunté que si ya las tenía y se echó una risilla.
“Todavía no las tenemos en góndola, hasta mañana”, me dijo. Pero seguro le dio lástima y me dijo, pero voy a preguntar en bodega.
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Caja de Choco Quqis
Me quedé en medio pasillo esperando y al ratito me llamó y me dijo: “Vaya allá” y señaló la bodega, donde me esperaba otro amable joven con una caja llena de Choco Quqis abierta.
“¿Cuántas quiere?“, me dijo.
Me traje dos paquetes, de los que traen seis unidades cada uno. Siento que el equilibrio perfecto para poderla compartir con mi familia y no ser tan buchón con otras personas que quieran probarla.
Pues bueno, salí soplado del súper y me fui directo a la casa, de camino me di cuenta que ya en varios lugares, las están vendiendo. Llegué rapido a la casa, quería compartir reacciones con mi pareja, quien también estaba deseando el regreso de la galleta.
Y no es para menos, la Choco Quqi marcó a muchas generaciones. Fue la galleta que más comí en el colegio, probablemente. Me sentaba en una acera detrás de un aula, en los recreos, a comerme una con un vaso de té frío. ¡Un manjar!
Pues bueno, para repetir esa misma experiencia, apenas llegué a la casa me serví un vaso con té frío y abrí el paquetico. De entrada, me olió parecidona, pero, cuando la mordí... tengo dos noticias que darles. Una buena y una mala.
La buena es que es una galleta rica. La mala es que a mí no me supo igual a la galleta que me comía en el cole y aunque eso no la hace fea, sí te cambia toda la experiencia.
No quise redactar esta columna sin antes estar seguro de que no fuera que mi paladar perdió la memoria, por lo que le pregunté a mi novia y me dijo que tampoco le sabía igual.
“La galleta sabe diferente”, respondió. Y sí, tiene razón, la galleta no es igual. La vieja era como acaramelada, muy rica, esta se siente más boronosa y siento que ya le he probado antes, pero no en la Choco Quqi. Insisto, está muy rica, pero no sabe igual.
Vi que algunos conocidos postearon fotos con la galleta y les pregunté y, de momento, no he escuchado una versión distinta a la nuestra. O sea, les gusta la galleta, pero el sabor no nos devolvió a la infancia, como sí me pasó, por ejemplo, cuando probé la paleta Pinito, que con el primer mordizco retrocedí varios años, a cuando me comía un vaso de leche Pinito a escondidas de mi mamá. Pero bueno, esa es otra historia que les dejo por acá por si la quieren leer.
En síntesis, para mí esta galleta debería llamarse “La nueva Choco Quqi”, porque es una receta parecida, pero no idéntica.
Ojalá puedan probarla, para que me digan qué opinan, si están de acuerdo o no con mi paladar, si a ustedes sí les supo igual o no y qué calificación le dan.


