Un reciente informe de la organización Coffee Watch, publicado este miércoles 5 de agosto, denuncia las severas condiciones de explotación laboral y precariedad que enfrentan miles de trabajadores migrantes en las cosechas de café en Costa Rica, la mayoría, indígenas Ngäbe-Buglé, procedentes de Panamá.
Basado en el trabajo de campo realizado por la organización en diciembre de 2025 en las regiones cafetaleras de Coto Brus y Tarrazú, el informe señala que entre 10.000 y 20.000 indígenas Ngäbe-Buglé cruzan la frontera cada año para la recolección, lo que representa parte del 70% de la mano de obra extranjera que sostiene el sector.
Sin embargo, a pesar del enorme esfuerzo que requiere la labor realizada, el documento denuncia situaciones graves que atentan contra el bienestar físico y emocional de la población indígena, además de señalar al Ministerio de Salud como el principal responsable de esta problemática.
Salarios informales y jornadas extenuantes
El informe enfatiza no solo las jornadas laborales, que pueden extenderse de 5 a. m. a 5 p. m. bajo lluvia o calor extremo, sino también los sueldos, que rondan los ¢483.000 mensuales, un monto inferior al salario mínimo establecido por la Coalición Mundial por un Salario Digno (GLWC, por sus siglas en inglés) para el trabajo rural.
Además, se denuncian las condiciones precarias en las que vive esta población, señalando situaciones como un grave hacinamiento, falta de servicios básicos como agua o electricidad, e incluso la ausencia de colchones o paredes en los alojamientos de las familias.
Un fuerte mensaje al Ministerio de Salud
Coffee Watch ha reconocido que la participación infantil en la recolección de café es parte de la tradición cultural Ngäbe-Buglé; sin embargo, condena rotundamente las condiciones en las que se realizan estas tareas, ya que privan a los niños de derechos básicos como la educación, la salud, una vivienda digna y la estabilidad económica.
A raíz de esto, la organización señaló que el Ministerio de Salud es el responsable de inspeccionar las condiciones de vida de esta población. Sin embargo, el elevado número de fincas cafetaleras (más de 3.000 en Coto Brus) parece sobrepasar la capacidad de la entidad, la cual, según el reporte, ni siquiera intenta realizar las inspecciones requeridas.
El Sitlam y una grave problemática
La investigación de Coffee Watch también ha señalado las dificultades para inscribirse en el Sistema de Trazabilidad Laboral Migratoria (Sitlam) como otra grave problemática que aqueja a la población indígena Ngäbe-Buglé, y es que a partir del mal manejo de documentos personales, de las dificultades en la identificación de nombres indígenas y de la informalidad que caracteriza todo el proceso migratorio de esta población, provocan que esta pierda beneficios, como servicios de salud y un seguro laboral, que tendría si formara parte de un sistema de trámites migratorios que realmente la proteja.
Coffee Watch les ha solicitado urgentemente al Gobierno, al Instituto de Café de Costa Rica (Icafe) y diversas organizaciones responsables de este tipo de problemáticas actuar lo más pronto posible en una labor que, según afirman, requerirá “una diligencia rigurosa, una supervisión de calidad y la rendición de cuentas por las violaciones de los derechos humanos” durante todo el proceso de recolección realizado por la población Ngäbe-Buglé.
La Teja consultó al Icafe y al Ministerio de Salud sobre el caso. Desde la cartera de Salud no se obtuvo respuesta, mientras que el Icafe señaló que trabaja en un comunicado de prensa relativo a la investigación.
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